Baleària construye los primeros ‘fast ferries’ eléctricos que conectarán España y Marruecos sin emisiones
Baleària ha puesto en marcha la construcción de dos catamaranes eléctricos de cero emisiones que, a partir de 2027, operarán la ruta Tarifa–Tánger City. Estos buques convertirán la línea en el primer corredor verde marítimo entre España y Marruecos.
Los dos fast ferries gemelos, en construcción en Astilleros Armón (Gijón), estarán equipados con una potencia eléctrica de 16 MW y baterías de 13.000 kWh, suficientes para cubrir las 18 millas náuticas de travesía únicamente con energía eléctrica. Además de eliminar emisiones, la propulsión reducirá ruidos y vibraciones, mejorando la experiencia de los pasajeros.
El proyecto incluye la electrificación de los puertos de Tarifa y Tánger City, con sistemas de almacenamiento en baterías de 8 MWh y suministro eléctrico en tierra de 5 MW y 8 MVA, respectivamente. Las embarcaciones contarán con recarga rápida mediante brazos robóticos autónomos, capaces de reponer la energía necesaria en apenas 40 minutos durante la escala.
Para el presidente de Baleària, Adolfo Utor, estos buques representan “un paso decisivo hacia la movilidad marítima descarbonizada y sostenible, adelantando a 2027 los objetivos climáticos fijados para 2050”. Además, subraya que el nuevo corredor verde será “un vínculo esencial entre dos países con una estrecha relación histórica, cultural, económica y comercial, y un motor de desarrollo local y generación de empleo”.
Con capacidad para 804 pasajeros y 225 vehículos, los catamaranes alcanzarán una velocidad máxima de 26 nudos. Incorporarán sistema T-Foil para mejorar el confort en navegación, así como soluciones que facilitarán las maniobras en puerto: alerones integrados en el puente, cuatro timones, hélices de proa y popa y rampas de gran capacidad para agilizar operaciones de embarque y desembarque.
La iniciativa se suma a la estrategia de innovación y sostenibilidad de Baleària, que ya opera 11 buques a gas natural —con un duodécimo en fase final de construcción— y ha incorporado experiencias con propulsión eléctrica en barcos como el Cap de Barbaria y el Rusadir. Gracias a estas medidas, la naviera redujo en 2024 casi un 10% su huella de carbono por pasajero y mantiene como meta alcanzar las cero emisiones netas antes de 2050.







