Infinito Delicias recibe el Premio Coam 2026 y suma un nuevo reconocimiento a su proyecto arquitectónico
Infinito Delicias recibe el Premio Coam 2026 por la calidad arquitectónica de la rehabilitación de un antiguo edificio industrial en Madrid, transformado en un espacio de convivencia, producción cultural y sostenibilidad ambiental.
Infinito Delicias ha sido reconocido con el Premio Coam 2026, concedido por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (Coam), en una edición que ha recibido 197 candidaturas. El galardón reconoce la calidad arquitectónica del proyecto desarrollado por los estudios elii y Husos arquitecturas, que ha transformado un antiguo edificio industrial del barrio madrileño de Delicias en un espacio de convivencia, producción cultural y sostenibilidad ambiental.
Este nuevo galardón se incorpora a los reconocimientos obtenidos por Infinito Delicias a lo largo de 2026, entre ellos el Premio FAD de Arquitectura, el Premio Casa de la Arquitectura en la categoría de Innovación y el Premio al Mejor Proyecto de Sostenibilidad en los Advanced Architecture Awards.
Los premios tienen como objetivo reconocer la calidad de la obra arquitectónica, las buenas prácticas profesionales y las iniciativas ejemplares que contribuyen a difundir los valores culturales de la arquitectura. Convocados por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, distinguen tanto obras realizadas dentro y fuera de su ámbito territorial como intervenciones que mantienen su vigencia una década después de su construcción.
Co-diseñado por la Fundación Daniel y Nina Carasso junto a los estudios Husos, Elii y Ultrazul, Infinito Delicias es el resultado de la rehabilitación integral de un complejo industrial de 2.700 m² en el barrio madrileño de Delicias, transformado en un espacio donde conviven creación contemporánea, cocina y emprendimiento. El proyecto propone nuevas formas de habitar, producir y relacionarse en la ciudad, integrando criterios de sostenibilidad ambiental y participación ciudadana.
La intervención convierte el edificio en un recorrido continuo que integra espacios interiores, exteriores y un gran atrio concebido como plaza pública, favoreciendo la interacción entre usuarios, vecinos y comunidad. El proyecto incorpora materiales reutilizados, vegetación y huertos urbanos, así como estrategias de ahorro energético y fomento de la biodiversidad. Su planteamiento bioclimático permite que la construcción original se abra al exterior e incorpore progresivamente la naturaleza a su propia estructura.
El proyecto se desarrolla a partir de un enfoque de diseño integral 360 que abarca arquitectura, gestión, gobernanza, identidad y modelo de uso. El interiorismo, desarrollado por Lucas Muñoz, prolonga estos principios mediante la reutilización de materiales procedentes de la propia obra, integrando arquitectura e interiorismo en un sistema coherente basado en la circularidad y el aprovechamiento de recursos.





























