Aplicación de la UNE-ISO 20887 y alineación con la Directiva (UE) 2024/1275 (EPBD)
Diana Flores, Avintia
13/05/2026
La construcción industrializada, por su carácter modular, repetible y controlado, se consolida como una palanca clave para reducir los impactos ambientales a lo largo del ciclo de vida del edificio, mejorar la eficiencia de los procesos constructivos y facilitar la integración de criterios de economía circular.
En este contexto, la norma UNE-ISO 20887 establece un marco técnico de referencia para el diseño para desmontaje y adaptabilidad (DfD/A), permitiendo avanzar desde planteamientos conceptuales hacia soluciones técnicas evaluables y trazables.
Este artículo analiza la aplicación práctica de estos principios en sistemas industrializados, su alineación con el principio Do No Significant Harm (DNSH) y su encaje con las nuevas exigencias introducidas por la Directiva (UE) 2024/1275 relativa a la eficiencia energética de los edificios (EPBD).
El actual marco estratégico y regulatorio está impulsando al sector de la construcción hacia una transformación de gran magnitud, caracterizada por objetivos cada vez más ambiciosos en materia de descarbonización, eficiencia en el uso de los recursos y resiliencia del parque edificado, tanto en obra nueva como en edificación existente.
En este contexto, las políticas comunitarias más recientes, como la Directiva (UE) 2024/1275, incorporan una visión de ciclo de vida completo, reconociendo que las emisiones y los impactos ambientales asociados a los edificios no se limitan a la fase de uso, sino que se originan y condicionan desde las etapas de diseño y construcción.
Este cambio supone una reformulación del paradigma inicial, que exige reorientar el enfoque desde soluciones centradas exclusivamente en el rendimiento energético hacia una visión más amplia que integre los sistemas constructivos y la gestión del edificio durante su operación.
En este sentido, adquieren especial relevancia los enfoques capaces de integrar de forma coordinada criterios de adaptabilidad, facilidad de intervención y gestión del fin de vida, permitiendo responder de manera eficiente a futuros procesos de rehabilitación, cambio de uso o renovación profunda.
La construcción industrializada se presenta como una respuesta técnica coherente a estos retos, no solo por su capacidad para mejorar la calidad y productividad del proceso constructivo, sino por su potencial para incorporar los principios de desmontaje, modularidad y estandarización desde el origen del proyecto.
No obstante, la materialización efectiva de este potencial requiere marcos técnicos que orienten el diseño, permitan evaluar las soluciones adoptadas y garanticen su coherencia con los objetivos de sostenibilidad y circularidad a lo largo del tiempo.
En este contexto, la norma UNE-ISO 20887 adquiere un papel esencial como herramienta para sistematizar el diseño de edificios, soluciones y sistemas industrializados orientados a la adaptabilidad y al desmontaje.
La consolidación de estos enfoques debe producirse de forma progresiva en un entorno normativo en evolución, en el que las políticas europeas comienzan a integrar explícitamente la circularidad, el análisis de ciclo de vida y la reducción de impactos incorporados como elementos clave de la regulación del sector.
Marco normativo: UNE-ISO 20887 y DNSH
La norma UNE-ISO 20887 establece principios, requisitos y directrices para integrar la sostenibilidad en edificios y obras de ingeniería civil a través del diseño para desmontaje y adaptabilidad.
Aunque no define niveles de desempeño obligatorios, proporciona un marco estructurado que permite considerar, desde la fase de proyecto, aspectos clave como la independencia de sistemas, la accesibilidad de los componentes, la simplicidad constructiva, la estandarización y el uso de uniones reversibles.
En el contexto español, estos principios adquieren especial relevancia en relación con el cumplimiento del principio Do No Significant Harm (DNSH), exigido en los programas de rehabilitación energética regulados por el RD 853/2021.
El documento de apoyo al DNSH vincula explícitamente la ISO 20887 con acciones concretas a lo largo del ciclo de vida del edificio, así como con la necesidad de disponer de documentación técnica que garantice la trazabilidad de materiales, la correcta gestión de la información y la planificación del fin de vida.
La EPBD (UE) 2024/1275: eficiencia energética y ciclo de vida
La Directiva (UE) 2024/1275, que refunde y actualiza la anterior EPBD, incorpora de forma progresiva la evaluación del potencial de calentamiento global (PCG) a lo largo del ciclo de vida de los edificios. Desde este enfoque, se reconoce a los edificios como bancos de materiales a largo plazo, y que las decisiones de diseño y selección de materiales influyen directamente en sus impactos ambientales totales.
La EPBD establece que, a más tardar en 2030, todos los edificios nuevos deberán ser de cero emisiones, considerando no solo las emisiones operativas, sino también, de forma creciente, las emisiones incorporadas.
Asimismo, promueve las soluciones industrializadas como herramientas eficaces para acelerar las renovaciones energéticas profundas, mejorar la calidad de ejecución y reducir las emisiones asociadas a la construcción.
La alineación entre la EPBD y la UNE-ISO 20887 es especialmente relevante en lo relativo a la adaptabilidad de los edificios y a la posibilidad de realizar renovaciones por etapas. El diseño para desmontaje facilita intervenciones futuras con menor consumo de recursos, menor generación de residuos y menor impacto sobre los usuarios.
Aplicación de los principios DfD/A en sistemas industrializados
La construcción industrializada ofrece un marco idóneo para aplicar de forma sistemática los principios de la UNE-ISO 20887.
El diseño por capas, basado en la separación funcional entre estructura, envolvente, instalaciones y acabados, permite intervenir sobre cada elemento según su vida útil, favoreciendo la adaptabilidad del edificio y optimizando las operaciones de mantenimiento, rehabilitación y fin de vida.
Este enfoque facilita un elevado grado de versatilidad, permitiendo modificaciones en la distribución, cambios de uso o incorporación de nuevas prestaciones sin intervenciones invasivas ni generación innecesaria de residuos.
La utilización de uniones mecánicas accesibles y soluciones en seco facilita el desmontaje no destructivo, la sustitución selectiva de componentes y aumenta su potencial de reutilización o valorización.
La estandarización de los elementos constructivos reduce la dependencia de soluciones singulares, simplifica los procesos y mejora la viabilidad futura de reutilización y reciclaje.
De forma transversal, la digitalización actúa como un habilitador clave. La integración de información técnica en modelos BIM y pasaportes digitales permite asegurar la trazabilidad, facilitar la gestión del activo y mejorar la toma de decisiones en rehabilitación o fin de vida.
Este enfoque anticipa las exigencias de la EPBD, reforzando la consideración del edificio como banco de materiales y consolidando la gestión del dato como elemento esencial para vincular diseño, ejecución y operación.
Indicadores y KPI de circularidad
Para integrar estos principios en la gestión del proyecto resulta imprescindible traducirlos en indicadores medibles.
Entre los principales KPI destacan: el porcentaje de componentes desmontables, el grado de accesibilidad de las instalaciones, la modularidad del sistema, la trazabilidad de los materiales, el contenido reciclado y la reciclabilidad técnica.
Estos indicadores permiten comparar soluciones, apoyar el análisis de ciclo de vida y justificar el cumplimiento del DNSH y de los requisitos emergentes de la EPBD.
Referencias
- UNE-ISO 20887:2023
- Directiva (UE) 2024/1275 relativa a la eficiencia energética de los edificios.
- Documento de apoyo DNSH – RD 853/2021. Junta de Andalucía.





























