Entrevista a Daniel Pastor, director general de Saint-Gobain Químicos para la Construcción
En un contexto marcado por la descarbonización, la industrialización y la creciente automatización de procesos constructivos, la química aplicada a morteros y hormigones adquiere un papel estratégico. Daniel Pastor, director general de Saint-Gobain Químicos para la Construcción, analiza cómo la apuesta por soluciones de baja huella de carbono y el desarrollo de tecnologías compatibles con bombeo, robotización e impresión 3D están redefiniendo el rendimiento y la durabilidad de los materiales en obra.
¿Qué retos estratégicos asume la dirección de Saint-Gobain Químicos para la Construcción?
El principal reto al asumir esta responsabilidad ha sido integrar de manera coherente y efectiva las capacidades de marcas tan técnicas como Chryso, Fosroc, GCP y Weber, maximizando las sinergias entre todas ellas y todos los equipos que hay detrás de cada una, para garantizar la consecución de los retos y metas marcados en nuestro plan estratégico Lead&Grow 2026-2030. Esto implica armonizar portafolios, procesos y equipos para operar como una única unidad fuerte y alineada. Al mismo tiempo, el mercado exige avanzar muy rápido en sostenibilidad, soluciones de alto valor, eficiencia operativa y servicio técnico. Nuestra prioridad es garantizar que esta integración aporte valor real al cliente: más proximidad, mayor capacidad de respuesta y soluciones de mayor rendimiento.
¿Qué demandan arquitectos, constructores e ingenierías en España?
Hoy vemos una demanda muy clara de soluciones con menor impacto ambiental; con datos sólidos y verificables: el mercado pide transparencia, trazabilidad y DAPs fiables, soluciones que estén al nivel de las exigencias de descarbonización y reducción de CO2 que exige el mercado y nuestros clientes, manteniendo o mejorando las prestaciones de las mismas. También se valora mucho la compatibilidad entre sistemas, porque las obras son cada vez más complejas y los riesgos necesitan reducirse desde la fase de diseño. Y, sobre todo, percibimos una fuerte necesidad de acompañamiento técnico: los clientes quieren que estemos con ellos desde las fases iniciales del proyecto de definición, diseño y prescripción hasta la ejecución, ayudando a tomar decisiones que impactan directamente en durabilidad, tiempos de obra y calidad final.
¿Qué líneas de innovación está trabajando la compañía?
Estamos centrando nuestra innovación en tecnologías que permitan reducir la huella de carbono del cemento y el hormigón a gran escala, desarrollando aditivos que faciliten el uso de materiales y agregados alternativos y de proximidad sin comprometer prestaciones. También seguimos desarrollando soluciones pensadas para la construcción industrializada y procesos mecanizados, donde la estabilidad reológica y la repetibilidad son clave. Y, finalmente, estamos invirtiendo en formulaciones de alta durabilidad para estructuras exigentes, combinando química avanzada y herramientas digitales para garantizar un rendimiento controlado y predecible en el tiempo. Todas estas líneas de innovación son las que llevamos trabajando en los últimos años, adelantándonos a las necesidades que vemos en los mercados actualmente, que nos permiten hoy estar al nivel que necesitan nuestros clientes.
¿Qué papel desempeñan las soluciones químicas ante la digitalización y automatización de la construcción?
La digitalización y la automatización solo funcionan cuando los materiales se comportan de manera estable y predecible y ahí la química es determinante. Nuestras soluciones permiten que un mortero o un hormigón mantenga su rendimiento en sistemas de bombeo, robots de aplicación o incluso impresión 3D. Además, estamos desarrollando tecnologías que aportan datos en tiempo real sobre hidratación, trabajabilidad, madurez y curado de los hormigones, lo que facilita la toma de decisiones para optimizar los procesos y eficiencias productivas y garantizar las prestaciones y calidad de la ejecución en obra. En este nuevo paradigma constructivo, la química no es un complemento: es un habilitador.
¿Qué desafíos regulatorios y cómo se anticipan a las nuevas exigencias normativas?
El principal desafío regulatorio es la velocidad a la que evolucionan los estándares ligados a sostenibilidad, economía circular y seguridad de producto. Para anticiparnos, reforzamos nuestro trabajo de laboratorio, ampliamos nuestras Declaraciones Ambientales de Producto y colaboramos activamente con organismos de normalización europeos y españoles. Además, acompañamos a nuestros clientes para que integren estos requisitos desde la fase de diseño. Nuestro objetivo es siempre adelantarnos a las exigencias regulatorias futuras, no adaptarnos tarde a ellas.
¿Qué metas estratégicas a medio plazo se han marcado en la unidad de Químicos para la Construcción?
Nos hemos marcado como meta consolidarnos como el referente en soluciones químicas sostenibles y de alto rendimiento en el mercado español. Queremos liderar la transición hacia materiales de baja huella de carbono, fortalecer nuestra presencia en proyectos técnicos y de gran complejidad, y acelerar el crecimiento en segmentos de alto valor añadido. Para ello, estamos integrando capacidades, ampliando nuestra propuesta de innovación y construyendo un modelo operativo más ágil, más técnico y más orientado al cliente.
Queremos construir una unidad de Químicos para Construcción sólida, innovadora y muy conectada con las necesidades reales del mercado español.
























