“España es un referente mundial por su combinación de tradición, innovación y razas autóctonas”
Entrevista a Noemí Castro, presidenta de la International Goat Association (IGA)
Víctor Molano
Periodista especializado en ganadería · Interempresas Media
24/04/2026
El sector caprino español se consolida como un referente internacional gracias a su equilibrio entre tradición, innovación y calidad productiva. Noemí Castro, presidenta de la International Goat Association, analiza el papel de España en el contexto mundial, destacando el valor de las razas autóctonas, la sostenibilidad y la transferencia de conocimiento. Además, subraya las oportunidades de crecimiento en mercados como China y el papel estratégico del caprino en el desarrollo rural y la lucha contra el cambio climático.
Noemí Castro.
España ocupa una posición destacada en el censo caprino europeo y en producción de leche de cabra. Desde su perspectiva internacional como presidenta de la IGA, ¿qué peso real tiene hoy el sector caprino español en el contexto mundial?
El sector caprino español siempre ha tenido una gran importancia en el contexto mundial, no somos un país con un elevado censo si comparamos con países de Asia, por ejemplo, China o India. Pero sí tenemos uno de los mejores rendimientos productivos lecheros, por lo que hay que destacar los tremendos avances en producción lechera de nuestras cabras en los últimos años. De hecho, cuando se consultan los censos y los niveles de producción, se ve claramente cómo el trabajo realizado durante años con el esfuerzo conjunto de los productores, técnicos y científicos da su fruto… y eso es ya una realidad en bastantes de nuestras razas autóctonas. Por otro lado, ese es otro fuerte de la cabaña caprina española, el potencial que tenemos en nuestras razas autóctonas, con su gran capacidad de adaptación y de producir no únicamente cantidad sino una gran calidad.
España combina tradición ganadera, sistemas extensivos ligados al territorio y una potente industria transformadora. ¿Cuáles diría que son las principales ventajas competitivas del modelo caprino español frente a otros grandes productores como Francia, Países Bajos o países mediterráneos emergentes?
Precisamente en la pregunta casi está la respuesta. Uno de los puntos fuertes es el haber sabido mantener (y no es fácil) la combinación de tradición y tecnología. El avance de la industria ha sido y es un importante espaldarazo para el sector. Sin embargo, muchos de nuestros productores han continuado con sus granjas familiares, con sus queserías artesanales con sus cabras en pastoreo y protegiendo las razas autóctonas (algunas de ellas en peligro de extinción). Estos pequeños productores elaboran y comercializan productos muy diferenciados y apreciados por el consumidor y además hay que reconocerles que con sus rebaños en extensivo son los que configuran el paisaje de muchas de nuestras regiones, ese paisaje por el que en España recibimos muchos visitantes. Además, en la última década se ha trabajado mucho en la labor de marketing en que nuestros productores sepan vender y valorizar sus producciones, lo cual es fundamental para la continuidad y viabilidad del sector. Sin duda, aún queda mucho por hacer, pero tenemos muchas posibilidades que hay que aprovechar y una oportunidad es continuar con la tradición, pero aplicándole innovación, algo que como decía anteriormente se consigue trabajando conjuntamente entre los productores, los técnicos y los científicos.
En términos de genética, sanidad, bienestar animal y sostenibilidad, ¿en qué ámbitos considera que el sector español está marcando tendencia a nivel global?
El sector en España marca más tendencia de lo que pensamos en muchos aspectos. La mejora genética conseguida en las últimas décadas ha sido sorprendente. La sostenibilidad es algo que se lleva practicando con el ganado caprino en España desde siempre. Como comentábamos anteriormente, somos un país en el que los sistemas extensivos siguen formando parte de nuestra producción caprina. En este país se ha seguido produciendo y fomentando la cría de razas autóctonas y eso forma parte de la sostenibilidad, son las más resilientes. También me gustaría dedicar unas palabras al bienestar animal, terreno en el que se ha desarrollado mucho conocimiento. El bienestar favorece la sanidad, los animales que se manejan en condiciones de bienestar tienen menos estrés y su sistema inmune está más reforzado, sin olvidarnos de que el eje bienestar, salud y calidad de productos van muy ligados.
El caprino desempeña un papel estratégico en la fijación de población rural y en la gestión medioambiental. Desde la IGA, ¿se está logrando trasladar a las instituciones internacionales la importancia del caprino como herramienta frente al cambio climático y la desertificación?
IGA traslada allí donde tiene presencia la importancia del caprino en muchos ámbitos y su papel fundamental en que alcancemos los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030. De hecho, está en la visión de IGA. En este sentido tenemos muy claro el papel fundamental de las cabras en la gestión medioambiental. Sí tengo que reconocer que todavía sigue siendo un gran reto que tenemos por delante para seguir insistiendo y reforzando que las cabras son ambientalmente sostenibles, y aunque a veces desde determinados lugares aún no se consigue ver. El ganado caprino es respetuoso con el medioambiente, a la vez que una fuente de sustento para muchas familias y en muchos lugares una herramienta clave para el desarrollo y alivio de la pobreza.
Durante su mandato al frente de la International Goat Association (IGA), ¿qué líneas de trabajo prioritarias se han impulsado para reforzar la cooperación entre países productores?
La cooperación es fruto de un trabajo a largo plazo y en cada periodo de IGA se trabaja en ampliar, mantener y, por supuesto, reforzar esa cooperación. Para ello, la línea prioritaria sin duda es la comunicación entre los distintos países y el conocimiento de la diversidad existente para que así se pueda mejorar la cooperación. Para ello, el equipo humano con el que cuenta IGA es fundamental. Uno de los pilares de nuestra asociación son los directores regionales y los representantes de país (country representatives), como el director regional de IGA para Europa Occidental, que es el español Francisco de Asis Ruiz. Ellos son los que mejor conocen sus países y regiones y son el nexo perfecto para fomentar y trasladar esta cooperación. Una de mis prioridades en estos años ha sido mantener esta red tan importante para el sector caprino.
La IGA integra investigadores, técnicos y productores. ¿Cómo se articula la transferencia real de conocimiento científico hacia las explotaciones, especialmente en países con menor desarrollo tecnológico?
Es precisamente esa integración de diferentes profesionales la que posibilita la transferencia de conocimiento a las ganaderías. Una de las mayores dificultades de los investigadores en muchas ocasiones es tener conexión directa y fácil comunicación con los productores, especialmente el idioma. IGA cuenta con los representantes de país que son los que mejor conocen el lugar en el que trabajan, las necesidades locales, el idioma, las costumbres…es decir, la realidad de cada sitio, y son el nexo perfecto para articular y ayudar a que los hallazgos de los investigadores puedan ser útiles y puedan llegar al sector. Se trata de un trabajo en equipo en el que cada uno desde nuestra parcela aportamos el cómo se pueden aplicar los conocimientos a cada situación y a cada lugar.
Mirando atrás, ¿qué balance personal y profesional hace de su etapa como presidenta?
Yo soy muy autocrítica y creo que se puede hacer mucho más de lo que se ha hecho en estos años. No obstante, el balance es positivo, tanto a nivel personal como profesional. Me quedo con todo el aprendizaje con las relaciones internacionales que permite estar en IGA y, sobre todo, con la gratitud que tengo hacia los anteriores representantes de IGA que han tenido la enorme generosidad de transmitirme su enorme experiencia. No quisiera olvidar a nadie, pero sí me gustaría recordar a Juan Capote que fue presidente hasta 2016; Jean-Marie Luginbuhl (anterior secretario de IGA) y Lucia Sepe (anterior presidenta del Comité Científico de IGA). También he tenido la oportunidad de hablar del caprino en España siempre que se ha dado la ocasión de participar en alguna charla, porque creo que hay muchas cosas que se hacen muy bien aquí y de las que somos un referente mundial.
¿Cuáles han sido los mayores retos y los logros más significativos?
Este periodo comienza cuando aún estamos saliendo de la pandemia de 2020 y justo comienza el conflicto en Ucrania, cuando teníamos previsto un congreso en Hungría, muy cerca de la frontera que nos hizo adaptar el congreso a modalidad online, gracias al inmenso trabajo de varios de los miembros del board de IGA. Pero quisiera destacar que el año pasado se celebró el congreso regional de IGA en Europa, concretamente en Tenerife, que fue todo un éxito. Allí tuve la oportunidad de ver, una vez más, cuánto trabajo se hace en caprino en el mundo y también cuánto nos queda por hacer. Y fue muy satisfactorio encontrar personas de diversos países que era la primera vez que estaban en un evento de IGA y que se quedaron sorprendidos y destacaban precisamente la integración de investigadores, técnicos y productores.
El sector caprino mundial es extremadamente diverso, desde sistemas intensivos altamente tecnificados hasta modelos pastorales tradicionales. ¿Cómo se consigue generar consensos y estrategias comunes en un contexto tan heterogéneo?
Consensuar cuando el objetivo es común no es lo difícil. Pero sí hay que tener en cuenta que precisamente la diversidad es la grandeza y eso nos tiene que llevar a actuaciones diversas y adaptadas a cada circunstancia y contexto. Por ejemplo, no tiene nada que ver producir leche de cabra en sistemas intensivos que en sistemas extensivos o en Europa que en Africa, en grandes rebaños que en rebaños familiares y, por tanto, hay que adoptar estrategias adaptadas. Para eso, los que trabajamos en caprino estamos preparados. Lo importante es trabajar siempre en la mejora para que haga la vida más fácil a los productores de caprino.
¿Cuándo termina su mandato? ¿Se plantea continuar en el cargo a su finalización?
Mi presidencia termina precisamente es año (en septiembre) y en los próximos meses tiene que hacerse la elección de la nueva junta directiva para que ya en septiembre sea elegido el nuevo presidente. En IGA la presidencia es renovada cada cuatro años, coincidiendo siempre con el Congreso Mundial de Caprino. Este último periodo (que yo he presidido) al igual que el anterior ha sido excepcionalmente de cinco años porque con la llegada de la pandemia todo cambió y no pudieron celebrarse los congresos internacionales en las fechas inicialmente previstas. Pero siguiendo los estutos de IGA, el presidente continúa tras su mandato cuatro años más en la junta directiva en calidad de past-president.
El próximo Congreso Mundial del Caprino se celebrará en China. ¿Qué expectativas tiene ante esta cita y qué temas cree que marcarán la agenda internacional del sector?
Pues las expectativas son muy grandes porque estoy convencida de que será un magnífico congreso. Justo se cumplen 30 años del anterior Congreso Mundial de Caprino en China y la producción caprina en ese país ha cambiado mucho desde entonces. El tema del congreso es ‘Cabras: impulsando la resiliencia a través de la ciencia, la sostenibilidad y la solidaridad’. Y a lo largo de las sesiones científicas se abordarán los últimos hallazgos en genética, salud, sistemas de producción, calidad de productos, nutrición, bienestar…
China representa un mercado enorme y en transformación. ¿Qué oportunidades puede abrir este Congreso para los productores y la industria española?
Efectivamente, China es un país enorme con un mercado y posibilidades enormes, además ellos están muy centrados en el fomento del consumo de leche de cabra desde las etapas infantiles, han desarrollado muchísimo su industria láctea caprina, pero además es muy interesante ver como también tienen una elevada protección sobre los pequeños rebaños de cabras que en muchos lugares suponen la economía familiar. El sector caprino español tiene mucha experiencia y en España hay mucho que transmitir en producción caprina y además he tenido la oportunidad de comprobar en mis últimas visitas a China cómo ellos aprenden mucho y muy rápido y tienen un interés muy grande en saber cómo mejorar. Así que creo que es una gran oportunidad para nuestro sector.
Finalmente, ¿qué mensaje trasladaría a los ganaderos españoles de caprino de leche y carne sobre el momento actual del sector y su proyección internacional?
Lo primero es un reconocimiento a la labor diaria durante años que hacen todos los implicados en el sector para que estemos en el lugar que ocupamos ahora mismo. En España los productores han protegido y creído en las razas autóctonas en épocas en las que lo más atractivo, y tal vez sencillo, era introducir otras razas. Sin embargo, el tiempo les ha dado la razón y además tenemos que agradecerles mucho porque somos unos afortunados que contamos con un patrimonio genético impresionante, que son los que en las condiciones de cambio climático en las que vivimos se adaptan y siguen produciendo. Creo que somos un espejo en el que mirarse y con muchísima proyección internacional, con unas cabras que producen una leche de la que se obtienen unos quesos diversos y excepcionales, pero además producimos carne (que sí es cierto tenemos que seguir promocionando su consumo y mostrando al consumidor sus bondades) pero además nuestras cabras están siendo cruciales en tareas como la prevención de incendios ejerciendo de ‘cabras bombero’ que no es más que pastoreando y limpiando nuestros campos de material inflamable y soy de una isla (Gran Canaria) que ha sabido darse cuenta de la eficacia de esta labor. Así que mi mensaje a los ganaderos es de agradecimiento y respaldo a continuar por la senda de colaboración con los técnicos y científicos para seguir apostando por la mejora.