La cabra del Asón busca reconocimiento oficial para entrar en el catálogo nacional de razas
Su origen se ubica desde tiempos inmemoriales entre poblaciones cántabras del Alto Asón, pero su esparcimiento ha propiciado que, a día de hoy, convivan en la mitad oriental de la región unos 1.500 ejemplares que sobresalen por su larga cornamenta y aptitud cárnica. Así lo explica a Efeagro el vicepresidente de la Asociación de Criadores de Cabra del Asón (Asccason), Gaspar Guas, quien reconoce el interés de otras comunidades autónomas, como Asturias, Madrid o Extremadura, por conseguir estos preciados animales.
Antaño se aprovechaba hasta la leche para confeccionar quesos frescos, pero en los últimos tiempos su función se ha limitado a la producción de carne, ya que el sabor del cabrito supone un suculento plato en la carta de restaurantes. “Cantabria es ganadera y si no reconocemos nuestras razas autóctonas estamos perdiendo parte de nuestra historia”, defiende Guas.
La cabra del Asón destaca por su “tronco alpino y el pelo corto, fino y brillante”, sin lana en ninguna parte del cuerpo. Una particularidad que, precisa Guas, no ocurre con otras razas del norte peninsular y que se suma a que las hembras carecen de perilla. Otros elementos diferenciadores es el tamaño de las hembras que pueden alcanzar “hasta los 100 kilos de peso”, el perfil subconvexo frente a otras familias caprinas que son cóncavas o los tres tipos de capa -mora, corza y lobata-, en las que el tono negro es el denominador común.
En 2021 nació Asccason gracias a una decena de criadores de cabras del Asón que se juntaron para incidir en la importancia de este ejemplar e iniciar los trámites para la declaración como raza autóctona de Cantabria. Desde entonces, se afanan en recopilar datos históricos y gráficos de su presencia entre las tierras de la comarca y así elaborar una memoria descriptiva del animal. “Tenemos testimonios de personas mayores cuyos antepasados ya hablaban de la existencia de la raza a finales del siglo XIX y fotografías antiguas desde 1948”, apunta Guas.
La documentación se complementará con un estudio morfológico y productivo que un técnico veterinario, doctor en Recursos Naturales y Gestión Sostenible, está elaborando sobre la cabra del Asón y que la asociación prevé enviar este año a Madrid, de cara a conseguir su inclusión en el catálogo nacional de razas de ganado.
El vicepresidente de Asccason confía en que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación admita la solicitud de la asociación porque unas investigaciones preliminares, realizadas a 60 ejemplares de cinco granjas distintas, determinaron que existía “una genética común, muy diferenciada a otras razas de la Península”.




