¿Existe relación entre el consumo de carne de caprinos y la hipertensión arterial?
El presente trabajo se centra precisamente en una problemática que puede parecer lejana en muchos países, pero que está a la orden del día en Japón, donde algunos platos con base a carne de cabra se sirven especialmente en celebraciones y eventos sociales. De hecho, durante el periodo que siguió a la segunda guerra mundial, esta fuente de alimentos tubo una importancia en la prefectura de Okinawa, que aún se mantiene hoy en día. No obstante, circulan rumores que vinculan el consumo de carne de esta especie con la aparición de problemas relacionados con la hipertensión arterial, aunque carecen de base científica, al menos hasta el momento. Para ello, los investigadores implicados tomaron inicialmente 24 ratas de la cepa Dahl/Iwai de 15 semanas de edad y unos 300 gramos de peso(tienen una función renal muy limitada, lo cual las hace ideales para estudiar problemáticas relacionadas con la hipertensión).
Se separaron en cuatro grupos durante 14, alimentándolos con pienso estándar más (1) 20% de pollo y 0,03% de sal, (2) 20% de cabra y 0,3% de sal, (3) 20% de cabra y 3-4% de sal, y (4) 20% de cabra, 3-4% de sal y 5% de polvo de artemisia (condimento típico de una sopa tradicional Japonesa con base a carne de cabra). Aunque el nivel de ingestión fue muy parecido para las cuatro dietas evaluadas, el consumo de agua se incrementó de manera importante para las dos últimas; paralelamente, el peso de los animales no se vio alterado, a excepción de los que consumían la última dieta que sí perdieron peso.
La presión arterial para las dos dietas con un 0,3% de sal no difirió ni se modificó a lo largo del experimento, independientemente de si contenían pollo o cabra, mientras que sí aumentó la presión para las dos últimas dietas con un 3-4% de sal después de solo cinco semanas de consumo. En un segundo experimento con los mismos animales, se redujo el porcentaje de sal de las dos últimas dietas a un 0,3%, para determinar si esta era o no la causa del incremento en la presión arterial. Se aplicó durante cuatro semanas más, observándose que los niveles de presión arterial volvían a los valores normales, observados en los animales que tomaban las dos primeras dietas. En conclusión, se corroboró que el consumo frecuente de carne de cabra no tenía ninguna vinculación con el incremento de la presión arterial, mientras que este, en todo caso, de debía a la sal añadida a los distintos platos tradicionales que se confeccionaban a partir de esta materia prima.




