Mercado de la leche: nuevos modelos de producción y colaboración en el sector para el futuro
La mesa redonda sobre mercado de la leche reunió a Javier Pleguezuelos (Dcoop) y David Labeyrie (Fromandal) para analizar los principales desafíos del sector caprino lechero. Ambos coincidieron en que la caída de la producción ya responde a un problema estructural marcado por la desaparición de explotaciones, la falta de relevo generacional y la volatilidad del mercado europeo. Durante el debate, moderado por Víctor Molano, también se abordaron cuestiones como la eficiencia productiva, la necesidad de integración empresarial, la transparencia en la cadena y las oportunidades estratégicas para el futuro del sector.
Evolución de la producción
La caída de la producción de leche de cabra en España ya no puede considerarse una situación coyuntural. Tanto Javier Pleguezuelos como David Labeyrie coincidieron en señalar que el descenso tiene un carácter claramente estructural y que el sector lleva varios años inmerso en una tendencia continuada de reducción productiva.
Javier Pleguezuelos recordó que desde 2021 la producción mantiene una línea descendente que incluso se ha acelerado entre finales de 2025 y comienzos de 2026. “Ya estamos claramente ante algo estructural y eso nos pone sobre la mesa muchos retos que tenemos que ser capaces de abordar”, señaló.
David Labeyrie apuntó que España era capaz de producir antes de la guerra de Ucrania alrededor de 480 millones de litros anuales, mientras que actualmente la cifra se sitúa en torno a 400 millones. “Llevamos cuatro o cinco años sin signos de recuperación, por lo que todo indica que esta situación va a durar”, afirmó.
Ambos destacaron además el fuerte descenso en el número de ganaderos. Según Labeyrie, el sector ha pasado de contar con unas 6.000 explotaciones productoras a apenas unas 3.000 en pocos años. Pleguezuelos añadió que hasta hace poco la caída de explotaciones se compensaba parcialmente con censos más estables y una mayor producción por granja, pero advirtió que en 2025 ya se ha producido también una reducción importante de animales reproductores y una fuerte escasez de cabritos. “Ahora mismo estamos en una coyuntura donde ni hay leche ni hay ganaderos”, resumió.
Nuevos modelos de producción
Los dos participantes coincidieron en que las explotaciones que están logrando mantenerse son aquellas que han evolucionado hacia estructuras más profesionalizadas, dimensionadas y eficientes.
Para Javier Pleguezuelos, las granjas que resisten son aquellas que tienen inversiones, personal contratado y obligaciones empresariales que les obligan a seguir adelante. “Las explotaciones con una estructura productiva de hace treinta años lo tienen muy difícil y son las que desaparecen con más facilidad”, explicó.
El directivo de Dcoop insistió en que la palabra clave para entender el futuro del sector es “eficiencia”. En su opinión, el problema no es únicamente productivo, sino también estructural. Recordó que buena parte de las explotaciones españolas producen menos de 50.000 litros anuales, una dimensión insuficiente para garantizar rentabilidad en el contexto actual.
David Labeyrie subrayó la importancia del asesoramiento técnico y económico, así como la necesidad de que las explotaciones trabajen integradas dentro de estructuras cooperativas o empresariales. “Las granjas que aguantan son las que tienen respaldo técnico, objetivos claros y un verdadero plan de futuro”, afirmó.
Ambos pusieron como ejemplo la evolución de países como Holanda, donde las explotaciones caprinas manejan volúmenes medios de entre 500.000 y 600.000 litros por granja, muy por encima de las cifras españolas. Según Pleguezuelos, el sector español tendrá que acostumbrarse a trabajar en el futuro con menos ganaderos, pero con explotaciones de mayor dimensión y capacidad de gestión.
Relevo generacional: el gran reto
El relevo generacional y la dificultad para encontrar mano de obra fueron señalados como uno de los mayores desafíos para el futuro del sector caprino lechero.
David Labeyrie insistió en que las nuevas generaciones ya no están dispuestas a asumir modelos laborales sin descanso ni conciliación personal. “La gente joven puede sentirse atraída por este oficio, pero necesita rotaciones, descanso y calidad de vida”, explicó.
El responsable de Fromandal defendió que las cooperativas y agrupaciones pueden desempeñar un papel clave mediante servicios compartidos, formación y estructuras que permitan profesionalizar la mano de obra. Incluso planteó modelos de personal rotatorio compartido entre explotaciones.
Javier Pleguezuelos coincidió en que el principal cambio es social y afecta no solo a la ganadería, sino al conjunto de la sociedad. “Los trabajadores que conocíamos históricamente ya no van a estar. La sociedad post-COVID ha cambiado completamente la relación entre vida laboral y personal”, señaló.
El representante de Dcoop defendió que el sector necesita transmitir una imagen positiva y moderna de la actividad ganadera. También insistió en la importancia de las estructuras colectivas —cooperativas, asociaciones de criadores u organizaciones agrarias— para acompañar y apoyar a los nuevos ganaderos. “El ganadero no puede estar solo”, afirmó.
Precios de la leche y rentabilidad
A pesar de encontrarse actualmente en niveles históricamente altos, los precios de la leche no garantizan por sí solos la sostenibilidad del sector. Ambos ponentes coincidieron en que la volatilidad sigue siendo uno de los principales problemas estructurales del mercado caprino.
David Labeyrie recordó que nunca antes los ganaderos habían cobrado precios tan elevados por la leche y, aun así, siguen desapareciendo explotaciones. “Eso demuestra que el problema no es únicamente el precio”, señaló.
El responsable de Fromandal explicó que el verdadero reto es conseguir que los productos elaborados con leche de cabra mantengan competitividad comercial, tanto en el mercado nacional como en exportación. “Si la leche se encarece demasiado y el producto final deja de ser atractivo para el consumidor, el sistema deja de ser sostenible”, advirtió.
Pleguezuelos recordó además que el mercado español está muy condicionado por Europa. Históricamente, cuando Francia necesitaba leche española, los precios subían rápidamente; cuando desaparecía esa demanda, volvían a caer. Actualmente, según explicó, sucede también el fenómeno contrario: cuando sobra leche en Europa, esa leche entra en España y presiona el mercado a la baja.
Ambos coincidieron en que el sector necesita mayor estabilidad y contratos más sólidos a medio plazo que permitan reducir la fuerte volatilidad histórica del mercado caprino.
Relaciones interprofesionales en la cadena
La transparencia y la confianza entre productores e industria fueron otros de los grandes temas abordados durante la mesa redonda.
David Labeyrie consideró que los contratos existentes actualmente siguen siendo demasiado flexibles y poco estables. “Quince años después de la implantación de los contratos, seguimos teniendo duraciones muy cortas y fórmulas demasiado variables”, señaló.
Javier Pleguezuelos defendió que el sector necesita más información y mayor conocimiento real sobre cómo funciona el mercado. Criticó especialmente la falta de datos sobre entradas y salidas de leche, importaciones o el peso real de la leche de cabra dentro de los quesos mezcla. “Tenemos perfectamente monitorizado al ganadero, pero a partir de ahí aparece una caja negra”, afirmó.
También alertó sobre las dificultades que atraviesan muchas pequeñas queserías artesanales debido al elevado coste actual de la leche frente a la competencia de quesos mezcla más baratos presentes en la gran distribución.
Colaboración y modelos de integración
Ambos participantes coincidieron en que la colaboración entre productores e industria ha mejorado notablemente en los últimos años, aunque todavía queda mucho margen de avance.
Javier Pleguezuelos defendió que el sector debe dejar de verse internamente como competencia y empezar a actuar de forma coordinada. “Nuestra competencia no es otra cooperativa o el ganadero vecino; nuestra competencia está fuera”, afirmó.
Uno de los aspectos donde más insistió fue en la necesidad de ganar eficiencia logística. Recordó que Andalucía produce leche en zonas muy dispersas y montañosas, lo que encarece enormemente la recogida frente a modelos mucho más concentrados como el holandés. “Tenemos camiones cruzándose constantemente por todas las sierras andaluzas para recoger pequeñas cantidades de leche”, explicó.
David Labeyrie aportó cifras concretas sobre ese problema, señalando que el coste de recogida puede situarse entre 40 y 70 euros por mil litros, dependiendo de la zona y de la dispersión de las explotaciones. “Estamos metiendo dinero en algo que no genera rentabilidad y que tenemos que repensar”, afirmó.
Ambos coincidieron en que será necesario reorganizar rutas, optimizar centros de recogida y avanzar hacia modelos más eficientes de colaboración logística y empresarial.
Influencia del contexto europeo
La influencia de Francia y Países Bajos sobre el mercado español fue uno de los ejes centrales del debate.
David Labeyrie recordó que Holanda ha pasado en apenas quince años de producir 150 millones de litros a rondar actualmente los 500 millones. Además, destacó que toda esa producción se concentra en un territorio muy reducido y extremadamente eficiente desde el punto de vista logístico.
Según explicó, España ha funcionado históricamente como proveedor complementario para la industria francesa, especialmente en quesos de pasta prensada destinados a exportación. Sin embargo, la irrupción de Holanda ha modificado profundamente el equilibrio europeo.
Pleguezuelos insistió en que España no puede considerarse una “isla” y que el mercado nacional depende completamente de los movimientos europeos. “Nosotros bailamos según la música que nos ponen desde fuera”, resumió gráficamente.
Mirando al futuro: estrategias y oportunidades
De cara al futuro, ambos participantes coincidieron en que el sector español mantiene importantes fortalezas, pero necesita aprovechar el actual contexto favorable para modernizarse y ganar competitividad.
David Labeyrie recordó que la lengua azul ha tenido un fuerte impacto productivo, provocando pérdidas de animales y numerosos abortos, aunque considera que sus efectos deberían ir desapareciendo progresivamente durante los próximos años.
Javier Pleguezuelos defendió que el momento actual debe aprovecharse para invertir y mejorar las explotaciones. “Tenemos que hacerlas eficientes, profesionalizarlas y prepararnos para competir”, afirmó.
El representante de Dcoop considera que el sector español posee ventajas importantes frente a otros países europeos: capacidad competitiva, sostenibilidad, patrimonio genético propio y experiencia productiva. Sin embargo, insistió en que todo ello solo tendrá futuro si el sector es capaz de unirse más, trabajar con visión estratégica y adaptarse a las nuevas exigencias del mercado.





