Entrevista a Antonio Barquero, director veterinario de la empresa Caprivet
"La reducción en el uso de antibióticos ha sido espectacular, lo que demuestra que se usaban de forma indiscriminada"
La especialización de los veterinarios en ganado caprino es un aspecto ciertamente novedoso, que se ha ido gestando en los últimos años con una mayor atención a la gestión técnica de las granjas, y no sólo la atención a los aspectos clínicos. Mientras tanto, la legislación sobre el uso de antibióticos reduce su uso y los veterinarios se ven obligados a acudir a la prescripción excepcional e incidir en los aspectos relacionados con la bioseguridad. Antonio Barquero, director veterinario de Caprivet, analiza en esta entrevista todos los aspectos relacionados con la sanidad en caprino.
Antonio Barquero.
A su juicio y de forma general como preámbulo, ¿cómo ha evolucionado el papel del veterinario especialista en caprino en las últimas décadas? ¿Se ha especializado el propio técnico únicamente en ganado caprino, atendiendo a sus diferenciaciones respecto al caprino?
Terminé mis estudios de Veterinaria en el año 1990. Mi experiencia durante estos más de 30 años como veterinario de campo en animales de producción es que, hasta hace relativamente poco tiempo, no habíamos pensado en la especialización por especies. Los veterinarios rurales, por lo menos en mi zona de trabajo, nos hemos dedicado a todas las especies de producción presentes en nuestro ámbito de actuación: bovinos, ovinos, caprinos, porcinos y equinos. Y algo menos a los pequeños animales. La especie que desde hace 30 años ha contado con especialistas son los equinos y más concretamente los caballos. Pero en la última década, ya somos varios compañeros que nos hemos enfocado más en especializarnos en una o dos especies. En mi caso me he especializado en pequeños rumiantes, y más concretamente en el sector lácteo tanto de ovino como caprino.
¿Qué servicios son los que más demandan ahora las explotaciones y cuáles se han ido dejando de ofrecer?
En el caprino de leche, cada vez hay más concienciación en la parte de producción animal, es decir, prestar más atención a la gestión integral de las explotaciones, poniendo mayor énfasis en la planificación reproductiva, en el tratamiento de rebaño y no tanto de animales individuales. Hace treinta años se actuaba más en la parte clínica, y actualmente se incide mucho más en la parte preventiva y gestión de lotes.
¿Cuáles son las grandes asignaturas pendientes de los veterinarios en el sector? ¿Cuáles son los grandes obstáculos que se encuentran?
En el sector caprino hay muy pocos veterinarios especialistas. La gran asignatura pendiente es la formación adecuada en esta especie, que es bastante particular y especial. Hay escasos estudios científicos sobre cualquier cuestión que afecte a la cabra, así como inversiones por parte de las empresas relacionadas con la producción animal. Casi todos los estudios se centran en el sector porcino, aviar y bovino. Algo menos en el ovino y casi nada en el sector caprino.
¿Qué enfermedades son las más preocupantes por el sector?
Entre las enfermedades infecciosas más preocupantes para el sector podemos enumerar la tuberculosis, la agalaxia contagiosa, la Paratuberculosis, el CAEV, … y en general cualquiera que limite la comercialización, tanto nacional como internacional, de los productos derivados de la producción caprina. Y para las explotaciones de manera individualizada, a mi juicio, las más relevantes son las enfermedades abortivas, como clamidiasis y fiebre Q, y las enfermedades metabólicas, como la toxemia de gestación, acidosis, etc., sin olvidarnos de las patologías intestinales y respiratorias que afectan a la cría y recría.
En concreto, ¿sería necesario un plan conjunto de actuación en todo el territorio nacional para luchar contra la tuberculosis?
No solo en cuanto a la tuberculosis caprina, sino en general con cualquiera de las enfermedades sobre las que incida la actuación de la administración, porque si no es así se producen discriminaciones entre las explotaciones dependiendo de en qué comunidad autónoma se encuentre. La sanidad animal no entiende de fronteras y las actuaciones de control para estas enfermedades se deberían acometer en los mismos términos en todo el territorio nacional.
Aspecto general de una explotación caprina.
¿Considera que es positivo el refuerzo de la figura del veterinario de explotación en la toma de decisiones en las explotaciones? ¿Por qué?
Desde los estamentos oficiales de la profesión se lleva bastante tiempo reivindicando la figura del veterinario de explotación y parece ser que está en la última fase de aprobación de la normativa que lo regulará. Me parece muy necesario que se especifique las funciones del veterinario de explotación y se le dote de mayor poder de decisión, ya que somos los que mejor conocemos las explotaciones en las que trabajamos.
“En la actualidad se presta mayor atención a la gestión integral del rebaño, con énfasis en la planificación reproductiva”
En el contexto actual de reducción en el uso de antibióticos para evitar los problemas de resistencias, ¿los veterinarios especializados en caprino disponen de fuentes de información en la que se detallen las resistencias de un determinado antibiótico? ¿Qué utilidad tendría ese sistema?
Como he comentado anteriormente, en el sector caprino no disponemos de suficientes estudios contrastados y menos sobre resistencias de antibióticos. El hándicap principal es que apenas disponemos de medicamentos registrados en la especie. La cabra es un animal con una actividad metabólica más acusada que la de otros rumiantes y, por tanto, en mi experiencia, las dosis a prescribir son superiores a las utilizadas por ejemplo en las ovejas, y además disponemos de poca información de la eficacia y de las resistencias generadas. Si existiera un sistema que nos informara de todos estos aspectos sería de una gran utilidad y nos facilitaría bastante nuestra actividad profesional.
¿Qué ha supuesto la puesta en marcha de nuevas medidas ante las resistencias y el control por parte del Ministerio de Agricultura? ¿Supone más trabas o es una oportunidad para que el sector avance hacia un nuevo modelo sanitario?
En cualquier ámbito de la vida, todo cambio, al principio, suscita algo de rechazo y pone de manifiesto la zona de confort en la cual a las personas nos gusta movernos. Pero tras un periodo de tiempo razonable, creo que ha sido beneficioso para el sector. Es verdad que supone una carga de trabajo adicional para los profesionales, y la actitud, sobre todo al principio, era que iba a suponer muchísimo más trabajo administrativo y que lo íbamos a tener que sacar de nuestro descanso diario al final de la jornada, pero como todos los cambios, lo fundamental es adaptarse y modificar la manera de proceder en la actividad diaria. Es considerar la prescripción como una parte más de nuestro proceder y no como un añadido administrativo que ‘no sirve para nada’. Además, realizar correctamente el procedimiento nos permite tener una herramienta para ser una parte más activa e importante en la gestión sanitaria de las explotaciones y nos ayuda a ser verdaderamente veterinarios de explotación.
Zona de ordeño.
¿Existe un arsenal terapéutico suficiente para los tratamientos en el caso del caprino? ¿Para qué enfermedades o qué aplicaciones son las que ofrecen mayores problemas a la hora de prescribir en el caso de los veterinarios de este sector?
En general no hay suficientes medicamentos registrados para la especie caprina. Da igual al proceso patológico que nos enfrentemos, la mayoría de las veces vamos a estar condicionados a considerar la prescripción excepcional o prescripción en cascada para poder acometer el tratamiento. Si tuviera que pronunciarme sobre que ámbito estamos algo mejor, creo que sería en la disponibilidad de medicamentos utilizados en la prevención, es decir, en la disponibilidad de vacunas. Hay algunas deficiencias, pero en general la mayoría de los programas preventivos se pueden llevar a cabo con sustancias registradas para la especie caprina. Hay procesos que necesitan más del 90% de las veces un tratamiento metafiláctico y sin embargo es complicado de justificar su adecuado uso según la normativa. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a la coccidiosis, que teniendo que utilizar prescripción excepcional, además hay que tratar a todos los animales del lote para ser eficaz, y al tratarse de antimicrobianos nos encontramos con bastantes restricciones de uso. Además, hay que tener en cuenta la dificultad de prescribir determinados antibióticos dependiendo de en qué grupo estén encuadrados, a pesar que la experiencia personal de cada veterinario con el historial de la explotación nos indique su idoneidad.
¿Es la prescripción excepcional un caso demasiado recurrente en ganado caprino por las dificultades de encontrar medicamentos prescritos para la especie?
Efectivamente, como he comentado anteriormente, la prescripción excepcional se utiliza de manera recurrente en nuestro sector, a veces por falta de registro y a veces por falta de disponibilidad de un medicamento registrado pero que las comerciales de la zona no lo tienen en stock o tardaría más tiempo del recomendado en estar disponible. Y al final, eso sí que es un tema administrativo, pues ese mismo principio activo se encuentra disponible registrado para otra especie y por tanto la eficacia y seguridad de uso sería la misma.
¿Tienen descritos los antibióticos en la actualidad incorrectas dosificaciones basadas en las características de los animales hace décadas? ¿Sería necesaria una actualización?
Me consta que en los últimos años tanto los distintos laboratorios farmacéuticos como la Agencia española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) están teniendo está circunstancia en cuenta y están revisando las fichas técnicas de muchos medicamentos.
Con la reducción de antibióticos, se apuesta por un mayor número de vacunas. ¿Se han desarrollado suficientes vacunas para luchar contra las principales patologías del sector? ¿Para qué enfermedades sería más urgente encontrar una vacuna eficaz?
La reducción de uso de antibióticos ha sido espectacular en los últimos tiempos y, sin embargo, los procesos patológicos no se han incrementado en general. Eso nos demuestra que se estaban utilizando de manera indiscriminada y muy por encima de lo necesario. Se estaban vendiendo directamente en las comerciales sin el suficiente control de los veterinarios y atendiendo principalmente al carácter económico en vez del sanitario. Otro aspecto importante es la utilización de la receta de manera correcta y evitar, en mi opinión, la utilización de la receta inversa. Es decir, es el veterinario el que debe recomendar y prescribir el medicamento necesario para un animal o grupo de animales, y no que solo se limite a firmar la receta del medicamento que el ganadero ha ido a comprar al establecimiento detallista.
Zona de lactancia artificial.
Además de la vacunación, ¿qué medidas de prevención deberían instaurarse en las explotaciones?
En todas las explotaciones debería existir un programa sanitario adecuado a las características de las mismas y atendiendo a los objetivos indicados por el propietario con el asesoramiento del veterinario y del que debe ser responsable. Además de esto, habría que instaurar un programa básico de bioseguridad para garantizar que los riesgos sanitarios sean los mínimos posibles y adecuado a las explotaciones tan heterogéneas que tenemos en el sector caprino. En las explotaciones lecheras también deberían de disponer de un programa de mantenimiento periódico de las máquinas de ordeño y de los tanques de frío.
Otro aspecto importante es la higiene. ¿En qué aspectos, como el protocolo de ordeño y la limpieza de camas, se debe prestar una especial atención para mejorar la sanidad del animal?
Por supuesto, la higiene, limpieza y desinfección son aspectos importantes para tener una correcta sanidad, pero sin olvidar la disponibilidad de correctas instalaciones para la actividad a desarrollar. Con frecuencia en nuestro sector se comienza con instalaciones precarias y sin un estudio previo correcto asesorado por un profesional, lo cual conlleva a problemas sanitarios, dimensionamiento inadecuado de la explotación, dificultad o imposibilidad de alcanzar un crecimiento suficiente, etc. Y todo esto condiciona la rentabilidad de las explotaciones, sobre todo en momento de dificultades como las que estamos sufriendo en la actualidad. Una de las patologías más importantes en las explotaciones lecheras son las mamitis y en su mayoría vienen producidas por problemas en las salas de ordeño y por inadecuadas condiciones de las camas. En cuanto a las salas de ordeño, nos encontramos con: mal diseño y montaje desde su inicio; insuficiente o nulo mantenimiento; rutinas de ordeño bastante mejorables; protocolos de limpieza tras el ordeño insuficientes o manifiestamente mejorables; tanques de frío mal calibrados en su temperatura y con insuficiente lavado y desinfección.
¿Qué papel juega la bioseguridad en todo este contexto? ¿Qué medidas son ‘innegociables’ para una explotación de caprino en la actualidad? ¿Hay mucha diferencia entre el modelo de producción intensivo y el extensivo?
La bioseguridad es un aspecto fundamental en la producción caprina si queremos que nuestras explotaciones sean cada vez más seguras y eficaces. En mi opinión algo que es innegociable es la entrada de animales externos sin las correspondientes garantías sanitarias. Todavía hay ganaderos que se ‘prestan’ los machos porque quieren ‘cambiar de sangre’, aunque es verdad que afortunadamente, esto se produce de manera marginal. Y sin llegar a esos extremos tan inadecuados, la mayoría de los animales que se compran, tanto machos como hembras, se limitan a las condiciones sanitarias exigidas por la administración, sin preocuparse por otro tipo de enfermedades que pueden poner en riesgo el futuro de la explotación, como pueden ser la agalaxia contagiosa y las enfermedades abortivas como principales exponentes. Yo, además de ser veterinario, tengo una explotación de caprino de leche desde el año 2009, y desde que compré las primeras chivas y machos, no ha entrado ningún animal sin las garantías sanitarias suficientes. Además, utilizo la inseminación artificial para la mejora genética de mis animales además de para cambiar sementales.
“Las instalaciones inadecuadas son un factor predisponente de la aparición de ciertas patologías que no deberían aparecer”
Por último, ¿cómo influyen las instalaciones en la sanidad de las explotaciones? ¿Le parece correcto el término de ‘granja enferma’, por el que se incrementan los problemas sanitarios de una explotación por sus deficiencias en las instalaciones?
Como ya he apuntado en anteriores respuestas, las instalaciones, en mi opinión son fundamentales y tradicionalmente no se les ha dado la importancia que requieren. Es verdad que tenemos variados modelos de producción con diferentes razas y producciones y eso conlleva dificultades en estandarizar las instalaciones para todo el sector, como sí existe en el porcino y en la avicultura, pero deberíamos tener unos mínimos que deberían ser comunes a todas las explotaciones, dependiendo de la orientación productiva. Unas instalaciones inadecuadas son un factor predisponente de la aparición de ciertas patologías que no deberían aparecer o por lo menos minimizarse. Por ejemplo, las enfermedades respiratorias en las zonas de cría se producen en su mayor parte por corrientes de aire inadecuadas que vienen producidas por instalaciones incorrectas. Otro tanto de lo mismo pasa con la prevalencia de las enfermedades gastrointestinales que disminuirían drásticamente si las condiciones de las instalaciones y de manejo fueran más correctas. No sé si el término ‘granja enferma’ es correcto o no, pero sintetiza bastante bien el concepto que quiere representar.





