Diversificación de los modelos de comercialización tradicionales de la carne de caprino adaptada a las nuevas tendencias de mercado
Cristina Morillo Sánchez1, Aníbal Sánchez Domínguez1, Jesús García-Parra2, Montaña López2, Mª Jesús Martín Mateos2, Rosario Ramírez2
1 Ganaderos Asoc Product de Cabritos – Caprites. C/ El Nogal, 11. 10460 Losar de la Vera – Cáceres. Telf. 927115285
2 Instituto Tecnológico Agroalimentario de Extremadura (Intaex). Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (Cicytex). Avda. Adolfo Suárez s/n. 06071 Badajoz. Telf. 924 010437
24/03/2023Carne de cabrito verato
La raza Verata recibe su nombre por la comarca de La Vera (Cáceres), que es donde se encuentra su mayor población. Esta raza destaca por sus excepcionales aptitudes cárnicas y lecheras y su gran capacidad para aprovechar los pastos en cualquier tipo de terreno.
La extremada rusticidad de la especie caprina, junto con su agilidad y formato corporal, hacen que sea la especie más idónea para el aprovechamiento de zonas áridas y semiáridas en sistemas de producción extensivos y semiextensivos, donde difícilmente cabría la explotación rentable de otro ganado.
En lo que se refiere a aptitud cárnica, en concreto la carne de cabrito verato, en función de la edad y de la alimentación del animal, distingue dos tipos comerciales: el cabrito lechal, alimentado exclusivamente de leche materna y el cabrito pascual, que se alimenta también de pastos. El cabrito lechal se sacrifica a los 20-25 días de nacer y con un peso de entre 5 y 7 kg. Su carne es tierna y de color blanco nacarado, sin apenas grasa y muy jugosa. Encontramos también en el mercado cabrito pascual, con más edad, 35 a 40 días, y un peso entre 8-11 kg que igualmente es de gran calidad.
Respecto al valor nutricional de la carne de cabrito, contiene una proteína de calidad biológica importante, ya que tiene en su composición alrededor de un 40% de aminoácidos esenciales. Se trata de una carne magra con menos de 5 g de grasa por cada 100 g de alimento. A diferencia de las creencias populares sobre la carne de cabrito, que las grasas saturadas constituyen la mayor proporción de lípidos en la carne, hay que indicar que son las insaturadas las que encontramos en más cantidad. En concreto, la carne de cabrito contiene un 30% de grasa saturada. Destacan igualmente el contenido en hierro, de alta biodisponibilidad, el fósforo y el potasio y, entre las vitaminas, la tiamina, la riboflavina, la niacina, la B6 y la B12.
La raza caprina Verata fue incluida en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado como ‘Razas autóctonas en peligro de extinción’ (RD 2129/2008), pudiéndose considerar como raza autóctona ‘amenazada’ (RD 45/2019). Es importante destacar el papel que desempeña esta especie en la conservación de los ecosistemas mediante sistemas productivos respetuosos con el medio ambiente, contribuyendo además a la fijación de población del medio rural y evitando la degradación de éste. Además, previene los incendios forestales, debido al control que esta especie realiza sobre la biomasa inflamable, ingiriendo entre 1,5 y 2,5 kg diarios de materia vegetal seca y fomentando la regeneración del monte viejo y la restauración del paisaje.
Como resultado de la gran calidad de la carne de cabrito se ha llevado a cabo la instauración de la primera Indicación Geográfica Protegida (IGP) de carne de caprino a nivel mundial, IGP Cabrito de Extremadura (Decreto53/2022), protegiendo la carne fresca y despojos procedente de Cabrito de Extremadura y de Cabrito de Extremadura Lechal, comercializados en canal, media canal, cuartos, piezas, fileteada y al corte. Esta IGP supondrá una mejora para todos los ganaderos de la región de Extremadura, así como un mayor valor a la raza y carne de caprino, proporcionándole, al consumidor, una mayor calidad y seguridad alimentaria.
Percepción de los consumidores
Figura 1. Platos tradicionales a base de cabrito verato.
Las actuales recomendaciones de la OMS ponen de manifiesto la necesidad de reducir la ingesta de carnes rojas y aumentar el consumo de vegetales. No obstante, las autoridades sanitarias recomiendan un consumo moderado de carne debido a que es una fuente importante de proteínas de alto valor biológico, aportando una gran cantidad de micronutrientes (Aecosan). A pesar de todo, las últimas tendencias en alimentación tienden a reducir la ingesta de carne en un sector de los consumidores, en muchos casos por temas éticos o por la repercusión a nivel medioambiental que tiene la cría superintensiva de animales. Por ello, sería muy conveniente divulgar los beneficios que produce la cría de pequeños rumiantes a nivel medioambiental, y en cuanto a la fijación de recursos en el medio rural, para reducir las reticencias de ciertos sectores de la población y mejorar la imagen de consumo este tipo de carne.
En el marco actual de consumo, la carne de cabrito tiene todo lo necesario para satisfacer las demandas actuales de los consumidores, en las que adquieren un peso destacado elementos como la preocupación por el origen del producto, los aspectos éticos de su proceso de producción, el impacto medioambiental inherente, la salud, la estacionalidad o la proximidad.
Nuevas formas de comercialización
Hoy en día los consumidores son cada vez más exigentes respecto a la calidad de los productos que encuentran en el mercado, por lo que el desarrollo de un nuevo producto debe adaptarse a sus requerimientos. El mercado agroalimentario se encuentra segmentado y cada vez es más sofisticado, estando los consumidores más abiertos y receptivos a descubrir y adoptar novedades gastronómicas.
La estrategia del desarrollo de nuevos productos debe ser adaptada por tanto a las jornadas de trabajo, a la incompatibilidad de horarios entre los diferentes miembros de la familia y a la reducción del tiempo dedicado a las tareas domésticas en los hogares, entre otros. De esta manera, se está favoreciendo el éxito de los productos ya elaborados que reducen al mínimo su preparación doméstica. Además, se debe responder a la demanda actual de productos con una elevada calidad organoléptica, saludables, bajos en calorías, con valor nutricional añadido y con la menor cantidad de aditivos químicos.
El sector de los platos preparados (también conocido como V Gama) ha experimentado durante los últimos años una auténtica revolución que ha supuesto una enorme diversificación de las opciones existentes para los consumidores. Bajo la denominación de V gama se engloban diferentes tipos de productos ya preparados y listos para consumir, de rápida y fácil manipulación, convenientemente envasados y almacenados con total seguridad.
Los productos de V gama incluyen los platos preparados para calentar y consumir o listos para consumir (‘RTE’ o ‘ready to eat’). Se elaboran a partir de materias primas de calidad, y normalmente, se aplican tratamientos térmicos suaves para la higienización del producto, envasándose bien a vacío o en atmósfera modificada, para mantener la calidad sensorial de los productos y prolongando su vida comercial. La oferta en el mercado de estos productos es amplia y cada vez más variada a consecuencia de la creciente demanda del consumo de este tipo de alimentos.
Este hecho lleva consigo la necesidad de seguir investigando en la mejora de esta gama de productos, especialmente mediante el desarrollo de nuevos métodos de envasado y la aplicación de nuevas tecnologías de procesado.
Los sistemas de envasado al vacío tipo skin responden perfectamente a estas necesidades. Este envase consta de una lámina superior que envuelve el producto siguiendo perfectamente su contorno y sin modificar su forma, dándole un aspecto natural de calidad y frescura, proporcionando una apariencia mucho más atractiva y un valor añadido al producto. La lámina es prácticamente invisible y envuelve el producto como si fuera una segunda piel y aplicando un alto vacío que garantiza una larga vida útil del producto en los estantes de venta. Este tipo de envasado tiene como objetivo mantener la calidad sensorial de los productos y prolongar su vida comercial, que mejora notablemente con respecto al envasado tradicional.
¿Qué son las altas presiones hidrostáticas?
Entre las tecnologías más innovadoras para la conservación de los alimentos destacan las altas presiones hidrostáticas. El tratamiento de alta presión hidrostática es una tecnología de conservación de alimentos de especial interés, sobre todo en aquellos productos cuyas características nutricionales, sensoriales o funcionales pueden verse afectadas por el proceso de conservación aplicado.
Se trata de una tecnología alternativa a los tratamientos de conservación térmicos, que son los más utilizados. Mediante el uso de la presión en lugar de temperatura se consigue reducir la carga microbiana de los microorganismos patógenos y alterantes a niveles similares a una pasterización térmica. El tratamiento consiste en someter al alimento a elevados niveles de presión hidrostática (300-600 MPa) de forma continua durante tiempos relativamente cortos (de segundos a pocos minutos) en refrigeración o temperatura ambiente. La presión aplicada se transmite al alimento, que se comprime independientemente del tamaño y la geometría del producto para eliminar los microorganismos e inactivar las enzimas. El efecto es casi instantáneo y uniforme, además es independiente de la forma y tamaño del producto. El procesado mediante altas presiones altera de forma mínima las propiedades nutricionales, el color y sabor de los alimentos en comparación con el efecto que tienen las tecnologías térmicas, por lo que proporciona una manera de mantener la calidad de los alimentos sin necesidad de utilizar conservantes químicos, elevadas temperaturas o prolongados tiempos de tratamientos con temperatura. Se pueden obtener así productos de mayor calidad nutritiva y sensorial que mediante los tratamientos térmicos convencionales al no reducir la calidad nutricional de los alimentos, es decir, no afecta a los compuestos del alimento con carácter bioactivo, como pueden ser las vitaminas, polifenoles, o minerales.
Respecto a las oportunidades comerciales que ofrece esta tecnología, la principal finalidad de su aplicación es la extensión de la vida comercial del alimento manteniendo una calidad organoléptica similar al producto sin tratar. La tecnología de alta presión hidrostática tiene un amplio mercado a nivel comercial, y actualmente está plenamente implantada a nivel industrial, tanto para el procesado de zumos y bebidas, guacamole, productos cárnicos y derivados (jamón cocido/curado loncheado), salsas, etc. (Figura 2). Un sector emergente en los últimos años en el ámbito de esta tecnología es el de los platos preparados listos para consumir, que incluye diversos preparados tradicionales a base de vegetales, pescados, carnes con salsas etc.
Cocinado de los platos, envasado y procesado
En el caso de las carnes de consumo minoritario como la de cabrito, se observa que es un producto desconocido especialmente para el sector de población más joven. Por ello, sería de interés diversificar los modelos de comercialización actuales de estos productos y adecuarlo a las nuevas tendencias de consumo, donde se percibe una mayor demanda de platos preparados listos para consumir.
Para conseguir los objetivos planteados en este estudio se cocinaron dos platos tradicionales con la carne de cabrito verato: caldereta y asado de cabrito.
La caldereta de cabrito se elaboró al estilo tradicional en una sartén grande calentada al fuego. Por cada kg de carne de cabrito se utilizaron aceite de oliva (50 ml), ajo (2 dientes), cebolla (30 g), vino blanco (40 ml), pimiento rojo seco (tipo ‘choricero’) (10 g), pimentón (5 g), laurel (1 hoja), sal (5 g), y pimienta negra (1 g).
La elaboración de esta caldereta de cabrito consistió, en primer lugar, en salpimentar la carne de cabrito verato. A continuación, en una sartén grande con aceite bien caliente (50 ml), se llevó a cabo el sellado de las piezas de carne. Posteriormente se añadió cebolla, laurel, ajo y pimiento, y se rehogó 2 min. Seguidamente se añadió vino blanco y se coció 2 min para evaporar el alcohol. Por último, se agregó agua hasta cubrir la carne, se salpimentó y calentó a fuego fuerte. Tras romper a hervir, se redujo la potencia del fuego y se procedió a la cocción por aproximadamente 2 horas. Tras el cocinado y una vez atemperada, se llevó a bandejas con 350 g de caldereta cada una.
El asado de cabrito se elaboró también al estilo tradicional en horno. Por cada kg de carne de cabrito se utilizaron aceite de oliva (50 ml), laurel (3 hojas), ajos machacados (3 dientes) y vinagre (25 ml).
En lo que respecta a su elaboración, una vez que se sazonó el cabrito con sal gruesa, se colocó en una bandeja de horno con la piel hacia arriba. Se roció con aceite y, en el fondo de la bandeja, se añadió el laurel y un chorrito de vinagre. Posteriormente se machacaron unos ajos y se esparcieron también por la bandeja entre los trozos de cabrito verato. Por último, se horneó a temperatura baja a 150°C durante 1 hora y media y 2 horas.
Se envasaron 3 tipos de platos, asado de cabrito (A), caldereta de cabrito con muy poca cantidad de salsa (B1) y caldereta de cabrito con elevada cantidad de salsa (B2).
La evaluación sensorial de los platos solo se llevó a cabo después del procesado, con la finalidad de valorar la aceptabilidad del producto tras el tratamiento. Dicha evaluación fue realizada por un panel de cata conformado por 10 catadores.
En primer lugar, se llevó a cabo una valoración visual de los envases tanto del asado de cabrito (plato A) y de los dos lotes de caldereta (platos B1 y B2), con el objetivo de analizar el aspecto general y la intención de compra del producto en las bandejas de plástico envasado en skin.
A continuación, en función de los resultados de aceptación obtenidos, se abrieron los envases y se realizó una valoración olfato gustativa del plato cocinado de caldereta, registrando una valoración hedónica del grado de aceptabilidad del aspecto general del plato, del olor, de la jugosidad de la carne durante la masticación y del sabor. No se diferenció entre la presentación B1 y B2 de la caldereta, y se presentó a los catadores una porción de carne con una cantidad homogénea de salsa. Las muestras se codificaron con tres dígitos escogidos al azar y se calentaron en un microondas durante dos minutos a la máxima potencia (800 W) justo antes de su valoración. En todos los casos se utilizó una escala no estructurada donde se obtuvieron valores de 0 (no me gusta nada) a 10 puntos (me gusta mucho) según la valoración de los catadores. A cada catador se le proporcionó además agua y picos para realizar la valoración de la muestra.
Resultado del análisis sensorial
Estudios anteriores llevados a cabo por nuestro equipo en otros platos listos para consumir a base de hortalizas (pisto) o cárnicos (caldereta de cordero y carne de cerdo con tomate) revelaron resultados de la valoración sensorial de los mismos muy positivos, mostrando además que los catadores no encontraron diferencias entre el plato recién cocinado y el sometido al tratamiento de alta presión (Masegosa y cols. 2014; Parra y cols. 2015).
En el caso del asado de cabrito, el envasado tipo skin no resultó del todo adecuado debido a la gran cantidad de hueso que presentaba el plato y que ocasionaban roturas del film superior. Por ello, en este tipo de platos donde los huesos están presentes sería recomendable reducir al máximo la presencia de los mismos, para mejorar su presentación y además evitar daños en el envase.
En base a los resultados de aceptación obtenidos de los platos envasados, y dado que la mayor puntuación se obtuvo para la caldereta de cabrito, sólo se realizó la valoración gustativa de la misma. En cuanto a esta valoración hedónica de la caldereta (Figura 6), es de destacar que la valoración global de este plato fue bastante alta, y los catadores mostraron una buena aceptabilidad de los parámetros evaluados. Los atributos mejor valorados por los jueces fueron la jugosidad de la carne y su sabor, aunque el aspecto general debería ser mejorado ya que las puntuaciones fueron algo inferiores. Probablemente la reducción de la presencia de hueso ayudaría a mejorar la presentación del plato.
Conclusiones
Bibliografía
- Decreto 53/2022, de 18 de mayo, por el que se aprueba el reglamento de la Indicación Geográfica Protegida ‘Cabrito de Extremadura’.
- Masegosa R., Delgado-Adámez J., Contador R., Sánchez-Íñiguez F., Ramírez R. (2014). Effect of processing by hydrostatic high pressure of two ready to heat vegetable meals and stability after refrigerated storage. Food Science and Technology International 20 (8) 605-615
- Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Archivo cabrito_tcn30-103078.
- Parra V., Contador R., Pérez T., Martín M.J., Delgado J., Ramírez R. (2015). Elaboración de platos cárnicos listos para consumir mediante envasado skin y altas presiones hidrostáticas. Eurocarne. Julio-Agosto 2015. Num. 238. pp. 54-60.
- Real Decreto 2129/2008, de 26 de diciembre, por el que se establece el Programa nacional de conservación, mejora y fomento de las razas ganaderas.
- Real Decreto 45/2019, de 8 de febrero, por el que se establecen las normas zootécnicas aplicables a los animales reproductores de raza pura, porcinos reproductores híbridos y su material reproductivo, se actualiza el Programa nacional de conservación, mejora y fomento de las razas ganaderas y se modifican los Reales Decretos 558/2001, de 25 de mayo; 1316/1992, de 30 de octubre; 1438/1992, de 27 de noviembre; y 1625/2011, de 14 de noviembre.





