Sanidad certificada
La explotación abulense EMA Ganadera es una de las referentes a nivel nacional en la venta de genética, tanto a otras granjas españolas como en el exterior. Esta ganadería de raza Murciano-Granadina puede presumir de contar con un certificado que avala su calidad sanitaria frente a la Artritis Encefalitis Caprina (CAE). Su apuesta por realizar un único ordeño y la minuciosa distribución de los animales en un buen número de lotes de alimentación son otras de sus señas de identidad.
Instalaciones y manejo
Esta explotación ganadera de raza Murciano-Granadina cuenta con un total de cuatro naves. Hay una nave principal para los animales en ordeño, que además cuenta con acceso directo a la sala de ordeño. De forma independiente, también se tiene una nave dedicada a los animales secos y a la recría, otra para los machos, y una cuarta con función de nodriza y primeros meses de vida de la recría.
En esta ganadería se realiza un único ordeño al día. “Se barajó la posibilidad en algún momento de aumentar a dos, pero la descartamos por viabilidad. Se trata de una cuestión de ahorro de tiempo. Debido a las dimensiones de la explotación y de la sala, el ordeño dura unas seis horas diarias. Por lo tanto, sería parar y empezar prácticamente el de la tarde. Ni los animales recuperan la producción ni nos sale rentable por costes de personal y de electricidad”, señala la ganadera. Hace años se hizo una prueba de realizar dos ordeños diarios y se producía más volumen de leche, pero no compensaba con el descenso de la calidad ni con los gastos que se originaban.
Respecto a la máquina de ordeño, tiene 48 puntos de ordeño. Además, se cuenta con la alimentación mecanizada y con videovigilancia en la explotación, para tener un mayor control de lo que ocurre en la granja.
En la explotación hay seis trabajadores. “Todos realizamos labores de ordeño, limpieza, reparto de forraje, corte de pezuñas y, en general, todos los trabajos diarios que requieren los animales. Dentro de estos trabajadores, cada uno se encarga más específicamente de otras funciones que requieren más dedicación como es la recría, la limpieza, la desinfección de la sala de ordeño, el control sanitario y el control del bienestar animal. Según la época o el trabajo que haya en ese momento que realizar, nos dividimos de una forma u otra”, apunta Gema Carranco.
Alimentación
Se calculan las raciones en función de la producción de cada lote, ya que la nave principal se divide en 14 lotes, según su fecha de parto y el nivel de producción que tienen. Es decir, se agrupan las cabras en función de su paridera y, dentro de la paridera, de la producción de leche. “Calculamos la media de su producción para así poder asignar la ración de pienso necesaria, siempre teniendo en cuenta su periodo de lactación”, apunta esta productora de caprino.
La distribución de la alimentación se realiza a través de vagoneta en el caso de los piensos compuestos, mientras que el forraje es de forma manual. “La ventaja de utilizar la vagoneta es que, al repartir muchas veces al día, comen más que si solo repartiéramos como antes, que eran tres veces al día. Ahorra lo hacen de forma continuada, lo cual favorece que coman más con una mejor digestión derivando en un aumento de la producción”, apunta. Además, la vagoneta permite programar la ración que dispone cada uno de los lotes de alimentación.
Reproducción
Las cabras que pasan a cubrición se deciden en función de la fecha del último parto del animal, por lo que siempre se deja un año entre cubriciones. Sin embargo, si su nivel de producción está por debajo de la media, se decide adelantar su fecha de cubrición.
Respecto a la monta natural, cada paridera está distribuida en lotes según su producción y valoraciones genéticas, por lo que los mejores machos pasan a cubrir a los lotes de cabras mejor valoradas. Previamente a la monta, los machos se encuentran separados en naves distintas y alejadas entre sí de las hembras, para así favorecer el celo en el momento de pasar a cubrición. Una vez seleccionado cada macho en el lote de cubrición que le corresponde, se encuentran allí durante un mes. Las fechas son fijas y predeterminadas.
Además, normalmente se realiza una inseminación artificial al año y se va variando de una paridera a otra, de forma alterna. Se decide inseminar aproximadamente un 20%. Siempre se inseminan las cabras con mejores valoraciones genéticas. “Tenemos en cuenta tanto su producción como su morfología, sus valores de grasa y proteína, así como sus antecedentes. Los protocolos llevados a cabo están determinados por la asociación Acrimur, que es quien marca los criterios para la mejora genética. Los sementales proceden del centro de inseminación, en el cual ya han sido previamente testados”, señala esta ganadera abulense.
Los niveles de fertilidad que se obtienen en la inseminación artificial varían entre el 60% y el 70% para semen fresco, dependiendo de la época del año en la que se realiza la inseminación, disminuyendo el porcentaje en el caso del semen congelado.
Sanidad
La sanidad de la ganadería es gestionada por el veterinario oficial de la explotación, que es el que mejor conoce las necesidades sanitarias de la granja, así como otros técnicos y veterinarios que realizan visitas como, por ejemplo, de la empresa suministradora de pienso. “Obviamente, nosotros tenemos que realizar un trabajo diario de vigilancia y control para que todo se encuentre de manera correcta y notificar cualquier anomalía para que el veterinario pueda solventarla”, señala Carranco.
El esfuerzo y la apuesta por la mejora sanitaria que lleva esta explotación ganadera desde hace años hace que esté certificada frente a un amplio número de patologías: brucelosis (M4), tuberculosis (T3), programa oficial de agalaxia contagiosa (AC4), tembladera clásica o scrapie.
También destaca la certificación frente a maedi visna o CAE (V2), con un porcentaje de 1,05% de positividad, según el programa oficial de la Junta de Castilla y León, que es pionero a nivel nacional. Se da la circunstancia de que, a pesar del manejo estricto y de que no entran animales de fuera de la explotación, la mayoría de los casos se están dando en chivas menores de un año de edad. Anteriormente, no se hacían pruebas a animales menores de un año porque se aseguraba que eran animales positivos. “Ahora sí se hacen pruebas a menores de un año, pero debería estudiarse si esos animales son positivos realmente o no”, apunta la ganadera. De todos modos, esa certificación es interesante para no tener problemas burocráticos a la hora de realizar exportaciones de animales a determinados mercados, actividad que hace habitualmente esta explotación abulense. “Sin embargo, para granjas de otras comunidades, en los que no hay plan de CAE, se pide un certificado de sintomatología… y es muy difícil que haya animales con síntoma de CAE, aunque sean positivos. Por lo tanto, se puede perjudicar a las explotaciones que trabajan en el programa oficial y están por encima del 2% de positividad”, explica Carranco.
Además, en la explotación se cuenta con un protocolo de vacunaciones y de desparasitaciones que se realizan de manera programada.
Futuro
La leche de cabra que se produce en esta explotación abulense se vende a una empresa láctea, que es la encargada de la recogida de la leche y de su posterior transformación. En algún momento se barajó la posibilidad de convertirse en queseros y entrar en la transformación de su propio producto. “Nos lo pudimos llegar a plantear, pero a día de hoy descartamos esa opción”, sentencia la ganadera.
Se tiene previsto aumentar el número de animales en el futuro, ya que la intención de la explotación es seguir creciendo para tener volumen y poder obtener una mayor rentabilidad, en un escenario de incertidumbre como el que se tiene en la actualidad.
EMA Ganadera
Nombre del titular de la explotación. Gema Carranco Pardo.
Fecha de comienzo de la ganadería. 2002.
Localidad. El Tiemblo (Ávila).
Raza. Murciano-Granadina. Se eligió esta raza por su producción de leche, en cantidad y calidad con muy buenos datos de grasa y proteína, debido a que se había trabajado en mejora genética durante muchos años. También se tuvo en cuenta su rusticidad, para que pudiera adaptarse perfectamente al entorno geográfico de la explotación.
Censo de animales. 2.100 cabras reproductoras y unos 65 machos. La edad media de las reproductoras es de 4 años.
Vías de comercialización. Comercialización de la leche a industria láctea.
Galardones. Certificado de Granja Circular de Nanta.
Media de producción. Media diaria de producción de cabras primíparas de 1,9 litros en lactación normalizada de 150 días y de 2,7 litros en multíparas en lactación normalizada de 210 días.
Media de calidad. Porcentaje medio de grasa: 4,95%. Porcentaje medio de proteína: 3,90%.






