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Un marchamo de calidad pionero para el cabrito extremeño

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La producción de cabrito en España no está amparada por ninguna figura de calidad en la actualidad, a pesar de la tradición de su producción y consumo. En este contexto, y tras varias intentonas que se habían desarrollado en Extremadura, la IGP Cordero de Extremadura ‘Corderex’ lidera la puesta en marcha de un sello de calidad que ampare esta producción tradicional en la región extremeña, primando el carácter extensivo. y que, por lo tanto, sería el primero de carne de caprino a nivel nacional. Sin embargo, los pasos burocráticos son lentos, así que habrá que esperar para ver este marchamo en funcionamento.

El cabrito es uno de los productos gastronómicos más destacados en las comunidades autónomas del sur peninsular. Sin embargo, en una época como la actual marcada por los marchamos de calidad y por las exigencias de trazabilidad de los consumidores, se puede considerar como una cierta anomalía que no exista a estas alturas ningún sello específico de calidad a nivel nacional de la carne de caprino. Extremadura es una de esas zonas de amplia tradición culinaria, en la que el cabrito se ha producido y se ha consumido de forma significativa, y allí se comienzan a dar pasos para cambiar esa dinámica.

La iniciativa de poner en marcha una Indicación Geográfica Protegida (IGP) Cabrito de Extremadura no es nueva. De hecho, ha habido varios intentos en el pasado, al ser conscientes ganaderos y operadores de las ventajas que podrían obtener. Sin embargo, en esta ocasión se intenta que los pasos sean más firmes. Con la coordinación de la IGP Cordero de Extremadura ‘Corderex’, que ya tiene la experiencia de poner en marcha y desarrollar un sello de calidad, se apuesta por poner en marcha esta indicación que sería pionera en toda España.

Ejemplar de la cabra Verata, raza caprina autóctona de Extremadura
Ejemplar de la cabra Verata, raza caprina autóctona de Extremadura.
Raúl Muñiz, director de Corderex, analiza las razones por las que es pertinente la coyuntura actual para poner en marcha este nuevo sello de calidad: “La producción del cabrito es un sector que está realmente desorganizado. Además, la pandemia nos enseñó que el sector ovino pudo superar esta crisis de una forma más holgada, debido a que está más organizado en cooperativas, pero lo cierto es que el caprino no lo está tanto. Y todo ello cuando el cabrito es un producto exquisito, que tiene una gran aceptación en la restauración, pero que no llega en ocasiones a las zonas de consumo y hace falta la diferenciación para que sea valorado por los consumidores. Creemos que es muy importante que la carne de cabrito esté diferenciada”.

La producción más tradicional de cabrito lechal en Extremadura se ubica en el norte de la provincia de Cáceres, vinculada a razas autóctonas como son la Verata y la Retinta. El espíritu de la IGP Cabrito de Extremadura no quiere vincularse únicamente a esa zona, sino que quiere extenderse a todo el territorio de la comunidad autónoma y amparar al resto de razas autóctonas españolas que se explotan en Extremadura.

Además, aunque el pliego de condiciones por el que debe regirse el sello de calidad aún está en proceso de elaboración, una de las posibilidades que está encima de la mesa es que puedan ampararse dos tipos de productos en el nuevo sello de calidad: ‘cabrito lechal’ y ‘cabrito de carne’. El primero tendría que ser criado exclusivamente con leche de la madre, mientras que el segundo alcanza un mayor peso al estar más tiempo en la explotación, pero el objetivo es que se cumplan unos requisitos de alimentación basada en un sistema de producción extensiva y tradicional, además de otros condicionantes relacionados con la sanidad y el bienestar animal.

Lógicamente, otra serie de normas se dictarán para los transformadores y los comercializadores, con la premisa de que debe asegurarse en todo momento la trazabilidad del producto y seguir unas normas de uso de la marca.

Las sinergias con Corderex

La llegada de Corderex al proyecto puede suponer un fuerte impulso para la puesta en marcha de esta nueva figura de calidad, que sería pionera a nivel nacional. “Las dos figuras de calidad deben funcionar de forma independiente, con sus respectivos consejos reguladores. En las explotaciones, es posible que no haya granjas que estén inscritas en las dos figuras de calidad, pero muchos operadores, como los mataderos, son los mismos. También se pueden contar con un mismo órgano de certificación para no duplicar controles y simplificar todos los procesos. Podemos aprovechar las sinergias en promoción y certificación, y en otras cuestiones más burocráticas como solicitudes de ayudas, registros…”, indica Raúl Muñiz.
Rebaño extensivo en la zona norte de Cáceres

Rebaño extensivo en la zona norte de Cáceres.

Próximos pasos

La aprobación y la puesta en marcha de una figura de calidad de ámbito alimentario suele ser un proceso lento, en el que se deben cumplir una serie de trámites, que en ocasiones pueden considerarse como farragosos, y pasar por el visto bueno de una serie de administraciones. En la actualidad, la iniciativa se encuentra en la tramitación y la elaboración de toda la documentación necesaria de pliego de condiciones, estatutos, reglamentos de uso…

El primer paso que debe darse es la aprobación de la Junta de Extremadura, que es la autoridad competente al tratarse de una figura de calidad de ámbito territorial autonómico. Posteriormente debe pasarse el filtro del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), para terminar en las instancias comunitarias con la aprobación final de la Unión Europea. En cada uno de esos pasos, en los que se invertirán varios meses, se realizan diversos cambios o adaptaciones de la documentación presentada, a solicitud de las diferentes administraciones. “Estamos en una situación inicial y sería muy apresurado comenzar a hablar de plazos, pero tenemos la seguridad de que vamos a llegar hasta el final”, señala Muñiz.

Las figuras de calidad de queso de cabra

Aunque no hay una calidad diferenciada para la carne de caprino, lo cierto es que hay numerosas figuras de calidad a nivel nacional que permiten la producción de leche de cabra para la elaboración de quesos.

Existen algunas de ellas que únicamente permiten la leche de cabra en su elaboración, como son la riojana DOP Queso Camerano, las murcianas DOP Queso de Murcia y DOP Queso de Murcia al Vino, la extremeña DOP Queso Ibores y las canaria DOP Queso Majorero y DOP Queso Palmero.

Por su parte, hay otras que permiten su utilización junto con leche de otras especies: DOP Cabrales, DOP Gamonedo, DOP Picón-Bejes-Tresviso, IGP Queso de Valdeón, DOP Queso Flor de Guía, IGP Queso Los Beyos y DOP Quesucos de Liébana.

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