Adaptación de las cabras de origen español a las condiciones de producción en México
Más de 400 años de adaptación de las cabras criollas tipo Blancas Celtibéricas y tipo Castellanas de Extremadura en América les han conferido ciertos poderes para sobrevivir en un medio desconocido en México, sin los cuidados mínimos indispensables, para preservar la especie a pesar de las modificaciones sufridas a lo largo de este tiempo.
Las condiciones de vida casi siempre fueron paupérrimas. Tuvieron que modificar mucho de ellas; adaptándose al medio pero sin perder su paquete genético ante las exigencias del contexto y de los cruzamientos absorbentes desordenados, con cabras extranjeras, como las de las razas Nubian y Boer.
Las condiciones son las siguientes:
- Su tren posterior se adaptó a trepar y a ramonear para conseguir hojas y ramas tiernas, frutos frescos y flores necesarias para su dieta.
- Su boca se adaptó para que, durante el acto de la rumia, puedan escupir los carozos, las cápsulas y las semillas grandes, durante la siesta, debajo de los árboles y durante la noche en los corrales.
- Al notar en el medio ambiente la carencia de agua regulan la eliminación a nivel renal y digestivo.
- Han desarrollado un amplio umbral de gusto y olfato.
- Sus labios son muy sensibles, selectivos, prensiles y móviles.
- Presentan mayor resistencia a las enfermedades regionales, a los diferentes climas, suelos y a determinados alimentos zonales, en relación con las cabras importadas que se encuentran en etapa de adaptación.
- Manifiestan un elevado instinto maternal.
- Han desarrollado un amplio umbral de la audición y la visión, lo que les permite mayor seguridad.
- Manifiestan un marcado instinto de conservación de la especie, que le permite enfrentar los problemas, huir o estar siempre en alerta máxima.
- Son longevos.
- Poseen buena pigmentación.




