Evalúa 83 ciudades de todo el mundo utilizando tres indicadores clave: habitabilidad, densidad y verticalidad
El Índice de Urbanismo Vertical 2025 replantea el papel de la edificación en altura en el crecimiento urbano
El crecimiento urbano contemporáneo plantea un desafío estructural para las ciudades: absorber un aumento sostenido de población sin que ello derive en sobrecarga de infraestructuras, deterioro de la calidad de vida o expansión urbana ineficiente. En este contexto, el Vertical Urbanism Index 2025 propone una lectura del desarrollo vertical que resulta especialmente relevante para el sector del ascensor y la movilidad vertical, al desplazar el énfasis desde la altura simbólica hacia la capacidad funcional del entorno construido.
El VUI evalúa el urbanismo vertical a partir de tres dimensiones —edificación en altura, densidad y habitabilidad— integradas en un marco comparativo común. En lo que respecta a la edificación vertical, el índice no se limita al número de torres o a umbrales de altura, sino que incorpora el volumen construido acumulado, considerando edificios existentes, recientes y en construcción.
Este enfoque resulta clave para interpretar el papel de la movilidad vertical en la ciudad. Al analizar el volumen total edificado, el índice pone de relieve que el reto no reside únicamente en construir más alto, sino en incrementar la capacidad útil del parque edificatorio, lo que implica gestionar de forma eficiente los flujos verticales de personas en edificios residenciales, terciarios y de uso mixto.
Densidad real y presión sobre las infraestructuras
La dimensión de densidad introducida por el VUI se basa en la distribución espacial de la población y en el concepto de ‘densidad real’, entendida como la relación entre población y superficie edificada. El informe muestra que, en muchas ciudades en rápido crecimiento, la población aumenta más rápido que el volumen construido, lo que eleva la densidad real y genera presión sobre la capacidad del entorno construido.
Desde esta perspectiva, el índice subraya implícitamente la importancia de que la edificación vertical —y, por extensión, los sistemas de movilidad vertical— evolucionen de forma coherente con el crecimiento demográfico. Cuando la capacidad edificatoria no acompaña al aumento de población, la densidad se traduce en sobrecarga funcional, con efectos directos sobre el uso de edificios, la circulación interna y la accesibilidad.
Verticalidad y habitabilidad
Uno de los mensajes centrales del VUI 2025 es que la verticalidad no garantiza, por sí sola, mejoras en la habitabilidad. El análisis comparativo muestra que, aunque existe una relación positiva moderada entre edificación en altura y densidad —especialmente en megaciudades asiáticas—, esta relación no se traduce automáticamente en mejores condiciones urbanas.
El informe señala que, en numerosos contextos, el crecimiento vertical y el aumento de densidad avanzan más rápido que las inversiones en infraestructuras y servicios. Esta desconexión afecta al funcionamiento global de los edificios y de la ciudad, reforzando la idea de que la movilidad vertical debe entenderse como parte de un sistema urbano integrado, y no como un elemento aislado asociado únicamente a la altura.
Las excepciones identificadas por el índice —como Singapur, Seúl o Tokio— ponen de manifiesto que es posible compatibilizar edificación vertical, densidad y habitabilidad, pero solo cuando existe una planificación sostenida que alinea crecimiento construido, infraestructuras y servicios urbanos.
Trayectorias de crecimiento a largo plazo
El análisis longitudinal del VUI, basado en datos desde 1980, introduce una lectura dinámica del crecimiento urbano. Al comparar la evolución de población, volumen construido y densidad real, el índice distingue entre modelos de crecimiento basados en la congestión, la expansión extensiva o la intensificación equilibrada.
Este enfoque resulta especialmente relevante para el sector del ascensor, ya que desplaza la atención hacia cómo evolucionan las necesidades de capacidad vertical a lo largo del tiempo, en función de trayectorias urbanas concretas. El informe pone de relieve que las ciudades con mejores resultados relativos no son necesariamente las más altas, sino aquellas que han sabido ajustar de forma progresiva su capacidad construida al crecimiento poblacional.
El informe completo está disponible aquí.












