Entrevista a Marisa Selfa, consejera delegada y fundadora de Impact Tailors
Periodista especializada en ferretería, suministro industrial y protección laboral · Interempresas Media
24/04/2026
La sostenibilidad en la uniformidad corporativa sigue siendo una asignatura pendiente. Un ámbito históricamente relegado que, sin embargo, concentra millones de prendas producidas cada año y un impacto ambiental significativo. Tras más de dos décadas en marcas globales, Marisa Selfa impulsa Impact Tailors con un objetivo claro: transformar los uniformes, el merchandising y la ropa corporativa en una palanca estratégica dentro del ESG empresarial. Circularidad, innovación en materiales y medición del impacto son las bases de un modelo que busca convertir un coste tradicional en una oportunidad de valor para las compañías y para el planeta.
Impact Tailors nace en un contexto donde la sostenibilidad en uniformidad corporativa sigue siendo un ‘punto ciego’. ¿Qué necesidad concreta detectaron en el mercado para impulsar esta iniciativa?
Durante años liderando grandes compañías, me di cuenta de que en fórums donde hablábamos de sostenibilidad en producto, marketing o supply chain, los uniformes y el merchandising, que todas las empresas compran, quedaban fuera de la conversación. Este es un mercado global con millones de prendas producidas cada año sin criterios de sostenibilidad.
La necesidad era clara: convertir un coste invisible en una oportunidad estratégica y transformar una compra obligatoria en una palanca de impacto medible.
Así que Impact Tailors nace precisamente para cerrar uno de los grandes ‘puntos ciegos’ del ESG corporativo.
Se estima que millones de uniformes acaban en vertederos en apenas uno o dos años. ¿Por qué la uniformidad profesional ha quedado al margen de las estrategias de sostenibilidad empresarial?
En mi opinión nunca se le ha dado importancia a esta parte del negocio. Históricamente se ha gestionado con dos prioridades: precio y rapidez.
Según la European Environment Agency, el textil es uno de los sectores con mayor presión ambiental en Europa: 4º en uso de materias primas, 5º en emisiones de CO2 y 3º en consumo de agua. Y, sin embargo, la uniformidad sigue fuera del foco. Eso es exactamente lo que hay que cambiar.
¿Qué significa, en la práctica, transformar la forma en que las empresas se expresan a través de uniformes y merchandising?
Significa dejar de verlos como ‘ropa funcional’ y empezar a entenderlos como extensión de la marca, canal de comunicación y herramienta ESG tangible.
Esto implica diseñar con intención (marca + funcionalidad + sostenibilidad), elegir materiales con menor impacto y medir y reportar resultados.
En resumen, es pasar de ‘uniformes que cumplen’ a uniformes que cuentan una historia y generan impacto real.
Impact Tailors habla de un modelo de ‘triple impacto’. ¿Cómo se traduce en soluciones concretas?
- Reducción de huella de carbono: ecodiseñamos, elegimos materiales de bajo impacto priorizando la innovación de nuevos tejidos, y medimos CO2, agua y materiales frente a alternativas convencionales.
- Circularidad: tenemos un programa de recogida de uniformes antiguos para evitar que acaben en la basura y nos aseguramos de que tienen una segunda vida.
- Regeneración: somos miembros de la organización ‘1% for the Planet’, donde donamos a proyectos medioambientales.
El programa de recogida de prendas es uno de los ejes. ¿Qué retos implica?
Muchos… Logística inversa compleja, clasificación de materiales y una infraestructura de reciclaje aún limitada. Aún queda mucho que innovar en este campo y se necesita inversión para apoyar a las empresas que lo están liderando y legislación, que, aunque viene de camino con ‘Pasaporte digital de producto’ y nuevas normativas de residuos textiles, hay mucho trabajo por delante.
¿Qué avances destacaría hoy en innovación textil aplicada a vestuario profesional?
Hay innovación como fibras celulósicas, por ejemplo, el Lyocell, que viene del eucaliptus, con bajo impacto y alta durabilidad, tejidos reciclados de alta calidad, materiales de origen vegetal (algas, residuos agrícolas). Nosotros hacemos unas camisetas con algodón orgánico y algas de una altísima calidad, por ejemplo.
El precio sigue siendo una barrera. ¿Es posible ser competitivo?
Sí, podemos ser competitivos, pero hay que cambiar la conversación… Si solo miramos el coste inicial, la respuesta es ‘a veces’. Tenemos que mirar los uniformes, el merchandising y los regalos corporativos como una extensión de marca. Por ello, es clave tener una estrategia de utilizar esa oportunidad como herramienta de impacto positivo y marketing. Hoy estos productos son vistos como coste, pero deben verse como herramienta de impacto y marketing de empresa. Pueden contar grandes historias de innovación y sostenibilidad si los líderes deciden apostar por negocios con impacto positivo en personas y planeta y no solo como negocios rentables.
¿Cómo puede la uniformidad convertirse en una palanca real dentro de la estrategia ESG?
De tres formas muy claras:
- Scope 3: los uniformes forman parte de emisiones indirectas clave.
- Cumplimiento regulatorio: directivas como la CSRD obligan a medir y reportar.
- Cultura interna: el uniforme es lo que el empleado vive cada día. Es uno de los pocos elementos donde marca, sostenibilidad y experiencia del empleado convergen.
¿Qué criterios son clave para garantizar trazabilidad y cumplimiento?
En Impact Tailors trabajamos con estándares muy claros: auditorías sociales, trazabilidad de materiales, transparencia en toda la cadena y selección de proveedores alineados con ESG.
¿Qué papel debe jugar la uniformidad corporativa en la transformación del sector textil?
Un papel mucho más relevante del que se le ha dado, porque tiene algo único: volumen + recurrencia + capacidad de decisión centralizada.
Si las empresas cambian cómo compran uniformes, pueden reducir toneladas de residuos, acelerar innovación en materiales e influir en toda la cadena de suministro. ¡Es una palanca sistémica!
Al final, esto no va de uniformes…Va de las decisiones que tomamos cada día como empresa y del legado que dejamos. La pregunta es: ¿Queremos que sea parte del problema o parte de la solución?
¿Qué aprendizajes clave aplica tras más de 25 años en grandes marcas?
En primer lugar, que la sostenibilidad no es un departamento, es parte del ADN de Impact Tailors. En segundo lugar, el diseño y la innovación son clave para la disrupción de este mercado de uniformes y merchandising tan estancado.
Y, por último, y no por ello menos importante, es que los negocios tienen que crear impacto positivo en el planeta y las personas. Ya no podemos centrarnos solo en liderar empresas que sean rentables. Ese es solo un parámetro… Tienen que ser rentables, pero no a costa del planeta. Como líderes debemos tomar decisiones que ayuden a crear negocios con impacto positivo. Por ello, algo como los uniformes y el merchandising son una herramienta muy fácil de transformación. Ya se compran, están en la cuenta de resultados de las empresas como un coste. Sólo hay que comprarlos de una manera sostenible y que ayuden a la empresa a convertirlos en una palanca de reducción de su huella de carbono. Y todo ello, sin renunciar a un buen diseño y buena calidad.
¿Cómo influye su visión global y qué cambios son urgentes hoy en las compañías?
Mi experiencia me ha enseñado algo muy claro: el mundo no necesita más compromisos. Necesita ejecución.
Tenemos que pasar de promesas a métricas, integrar sostenibilidad en decisiones de negocio reales, actuar sobre Scope 3, y, sobre todo, entender que la sostenibilidad no es un coste… Es una ventaja competitiva y una responsabilidad empresarial.
Estamos en un momento decisivo. Las empresas que entiendan esto hoy no solo reducirán su impacto, liderarán la próxima generación de empresas.
Porque la pregunta ya no es si debemos cambiar, sino quién lo hará primero y quién se quedará atrás. Ya no basta con hacerlo mejor, tenemos que hacerlo diferente.
Cuando las empresas cambian, cambian industrias. Y cuando cambian industrias, cambia el mundo.









