"Según estadísticas recientes de Drewry, el promedio de fiabilidad global de las llegadas está en el 47%"
Entrevista a Jordi Espín, secretario general de Transprime
El transporte marítimo es actor de la globalización. Es más, la carga que transportan los buques mercantes necesita adquirir derechos y prioridad de paso casi igual al de las personas si se desea fluidificar las cadenas globales de suministro. Por otro lado, la transparencia acreditada se presenta en este contexto como una necesidad real del sector. De esto y mucho más, hablamos con Jordi Espín, secretario general de Transprime.
Jordi Espin, secretario general de Transprime.
¿Cómo nació Transprime y cuál es su actividad?
Transprime apareció hace 48 años, inicialmente como una central de compras, pero rápidamente se transformó en una asociación donde el benchmarking logístico y de transporte fue el motor de avance. Con ello nos hemos transformado desde hace dos años en Spanish Shippers’ Council (SSC) la asociación española de empresas cargadoras, sede única en España de European Shippers’ Council (ESC) y Global Shippers’ Alliance (GSA). Somos la asociación sectorial de la logística y el transporte avanzados con un enfoque exclusivo desde la de la empresa cargadora y contratadora de transporte.
¿Qué defienden de sus asociados?
El debate y la inteligencia alrededor de la carga. La carga genera riqueza por allí donde circula y es el motor de la economía mundial. Necesitamos enfocar el debate logístico desde la perspectiva de la carga. Este debate siempre se es discursivo desde el transportista o desde la infraestructura, pero nunca desde la perspectiva de la carga y lo que ésta necesita para circular y fluir. La Carta de Derechos de la Carga, (Bill of Cargo Rights) publicado desde GSA, donde la sitúa en el centro de la logística y del transporte como eje principal, es nuestro decálogo básico de funcionamiento.
¿Cuál es el nivel de riqueza que aporta el transporte marítimo de mercancías a sus puertos asociados?
El transporte marítimo, mediante los flujos de mercancías globales ha sido de siempre el promotor de la globalización. En estos momentos, con todas las disrupciones geopolíticas y climáticas, debemos velar por un flujo non-stop de las cadenas globales de transporte continuo y sin interrupciones. Con ello se puede garantizar un nivel mínimo de riqueza logística y operacional, continuado y equitativo.
¿Qué desafíos son propios de los cargadores marítimos y qué otros comparten con toda la cadena logística?
¿Cómo integrar la descarbonización sin ralentizar procesos?
A ello, hay que sumarle el factor tiempo...
Se habla de combustibles sostenibles. ¿Cuál es su impacto sobre el mar y la atmosfera? ¿Son viables a nivel de operaciones?
¿Qué punto de la cadena logística que les afecta es más vulnerable en cuanto a la trazabilidad?
La falta de transparencia acreditada. Este es el punto más necesario hoy que tenemos que activar. Desde Spanish Shippers’ Council (SSC) tenemos un sello voluntario acreditador de ello: La Certificación del Cargador Responsable (CCR). Con ello se construye un flujo coherente y comunicado que construye un entorno de confianza para informar de la trazabilidad operativa sin vulnerabilidad en formato de cooperación con resultados excelentes.
¿La ley ayuda a garantizarla?
Lo cierto es que no hay una ley que obligue a acreditar una transparencia y ética operativas contrastadas. Por ello es importante que voluntariamente se implementen estos conceptos en la operativa logística diaria. El Forum Económico de Davos en su reciente estudio publicado en enero de 2026 'Global Value Chains Outlook', insiste en varias páginas del mismo que “la confianza es la nueva moneda de intercambio operativo” (trust is the new currency); sin ella en un mundo disfuncional como el de hoy, ya nada funciona. Entrarán nuevas normativas, ahora en preparación, que requerirán de implantar medidas de logística ética: la nueva normativa europea CS3D y el nuevo código de buenas prácticas para cargadores impulsado por el Ministerio de Transportes.





























