La externalización de flotas eléctricas son un acelerador de transición
Externalizar la electrificación: una vía directa hacia la logística sostenible
Joan Lluis Rubio, director de Marketing de ADER
18/09/2025
Sin embargo, electrificar una flota propia implica enfrentarse a barreras reales:
- Falta de disponibilidad de vehículos adaptados a necesidades específicas (como la temperatura controlada o la distribución capilar urbana).
- Escasa infraestructura de recarga en muchas áreas logísticas.
- Inversiones elevadas y plazos largos de retorno.
- Curvas de aprendizaje operativas y técnicas difíciles de gestionar internamente.
- Incertidumbre sobre autonomías, limitantes operativos, y modelos de gestión.
El modelo funciona como un “acceso directo” a la sostenibilidad logística:
- Se evitan los tiempos de implantación propios de una flota nueva.
- Se reducen los costes ocultos de adaptación operativa.
- Se garantiza el cumplimiento inmediato de normativas sin alterar procesos internos.
- Se dispone de indicadores de emisiones y trazabilidad para auditorías ESG.
- Permite a la empresa centrarse a su core business sin distracción sobre la sostenibilidad, su implantación y su desarrollo.
Además, permite adaptar la capacidad a la demanda real sin comprometerse a largo plazo. Esta flexibilidad es especialmente valiosa en campañas estacionales, procesos de expansión o contextos regulatorios cambiantes.
Cada vez más empresas integran en sus decisiones logísticas un enfoque mixto: flota propia donde tiene sentido estratégico, y flota externa allí donde el salto tecnológico, operativo o regulatorio no es asumible en solitario. Esta visión híbrida permite avanzar sin fricciones y ganar tiempo competitivo.
El sector logístico debe asumir que la electrificación no es solo una cuestión de vehículos, sino de modelos. Y externalizar esa transición puede ser, en muchos casos, la opción más eficiente, segura y estratégica.














