Entrevista a Ivo Sans, fundador y Co-CEO de Taiga
¿Cómo nace Taiga y cuál es su encaje en el ámbito de las Smart Cities?
Las fuentes urbanas han jugado en el pasado un rol muy distinto tanto en funcionalidad como en experiencia de uso. Desde Taiga, nos planteamos el diseño de unas nuevas fuentes para las necesidades actuales.
Nuestras fuentes ofrecen agua filtrada y refrigerada tanto en espacios interiores como exteriores, con una experiencia higiénica, accesible y adaptada al lenguaje de las nuevas ciudades.
En este sentido, nuestros dispensadores encajan de forma natural en el concepto de smart city. Incorporan tecnología que permite recoger datos en tiempo real, tienen un diseño funcional e inclusivo y fomentan hábitos sostenibles como el uso de botellas reutilizables.
Además, en el contexto del cambio climático, muchas ciudades están desarrollando redes de refugios climáticos. Creemos que la hidratación debe ser un elemento esencial en estos espacios, y estamos trabajando con distintos ayuntamientos para que nuestros dispensadores formen parte de estas infraestructuras.
Ivo Sans es el fundador y Co_CEO de Taiga.
Más allá de la tecnología, ¿qué problema urbano estáis resolviendo?
Estamos abordando varios retos a la vez. Por un lado, el acceso a agua de calidad en el espacio público, que en muchas ciudades es limitado o poco atractivo. Por otro, la intensa generación de residuos, que es y será uno de los mayores retos ambientales de las ciudades.
Pero también hay un tercer elemento clave: la experiencia del ciudadano. Hoy el usuario espera servicios públicos más modernos, cómodos y alineados con valores como la sostenibilidad o la salud.
¿Qué diferencia a vuestros dispensadores frente a otras soluciones tradicionales?
Hay tres grandes pilares que nos definen:
• Sostenibilidad. Fomentamos el uso de botellas reutilizables y contribuimos a reducir los plásticos de un solo uso. Además, somos un producto Km 0, diseñado y fabricado en Barcelona con proveedores locales.
• Tecnología. Nuestros dispensadores permiten monitorización remota y obtención de datos en tiempo real, algo que no existe en las soluciones tradicionales.
• Diseño. Apostamos por un diseño robusto, higiénico, inclusivo y accesible para todos los usuarios.
¿Qué tecnologías integran vuestros dispensadores?
Incorporamos un sistema de conectividad inteligente que nos permite obtener métricas clave como el número de usuarios, los litros dispensados o el impacto ambiental en términos de reducción de plástico y emisiones de CO2. Esta información se traduce en informes de sostenibilidad que enviamos a nuestros clientes de forma periódica.
Además, contamos con monitorización remota, lo que nos permite anticiparnos a incidencias, optimizar el mantenimiento y actualizar el sistema sin necesidad de desplazamientos.
Por último, el dispensador integra un sensor ultrasónico que ofrece un uso contactless, mejorando la higiene y la usabilidad.
¿Qué papel juegan los datos en vuestra propuesta?
Son fundamentales. Los datos permiten transformar un punto de agua en una herramienta de gestión. Las ciudades pueden medir el impacto real de sus políticas de sostenibilidad: cuántas botellas de plástico se están evitando o cuál es el uso en cada ubicación.
Esto no solo ayuda a optimizar el servicio, sino también a tomar decisiones estratégicas y justificar inversiones públicas o privadas en este tipo de soluciones.
¿En qué entornos se están implantando estas soluciones?
Trabajamos tanto con el sector público como con el privado. En el ámbito público, estamos presentes en espacios urbanos como plazas o paseos marítimos, así como en universidades, institutos o instalaciones deportivas. En el sector privado, colaboramos con colegios, clubes deportivos o fundaciones. Además, el sistema puede adaptarse a diferentes modelos de acceso: libre o limitado, en función de las necesidades del cliente.
¿Qué importancia tiene el diseño en vuestro producto?
Es clave. Muchas soluciones fracasan porque no tienen en cuenta la experiencia del usuario. Nosotros hemos trabajado para que el dispensador sea intuitivo, cómodo y atractivo.
El hecho de que sea contactless, accesible y visualmente cuidado genera confianza y facilita que el usuario lo integre en su rutina diaria. Si queremos cambiar hábitos —como reducir el uso de plástico—, el diseño tiene que acompañar.
¿Cuál está siendo la respuesta de las administraciones públicas?
Está siendo muy positiva. Cada vez hay más interés por soluciones que combinan sostenibilidad y innovación en el servicio al ciudadano. Las administraciones buscan proyectos que no solo cumplan una función, sino que generen impacto medible y mejoren la percepción del espacio público. En ese sentido, Taiga encaja muy bien porque aporta valor ambiental, social y tecnológico.
¿Qué impacto puede tener esta solución a gran escala en una ciudad?
Puede ser muy significativo. Si se despliega una red de dispensadores bien planificada, se puede reducir de forma notable el consumo de botellas de plástico, que significan alrededor del 30% de los residuos plásticos generados en áreas urbanas, reforzando la imagen de la ciudad como un entorno sostenible. Además, se crea una infraestructura de hidratación moderna que puede integrarse con otras iniciativas urbanas, como la movilidad sostenible o los refugios climáticos.
¿Cómo encaja vuestra solución dentro de las políticas ESG de empresas e instituciones?
Encaja de forma muy directa. Nuestros dispensadores permiten a las organizaciones medir y demostrar su impacto ambiental de forma tangible, algo cada vez más importante en términos de reporting y cumplimiento normativo. Además, contribuyen a reforzar su compromiso con la sostenibilidad de una forma visible para usuarios y ciudadanos.
¿Cuáles son los principales retos a los que os enfrentáis?
Actualmente, la venta de agua embotellada supone para muchas entidades y corporaciones una generación de beneficios significativa, lo cual en muchas ocasiones ralentiza la incorporación de soluciones de hidratación sostenible como la que proponemos. Por ello, un cambio de paradigma hacia soluciones más sostenibles no resulta tan rápido como sería deseable.
"Nuestros dispensadores incorporan tecnología que permite recoger datos en tiempo real, tienen un diseño funcional e inclusivo y fomentan hábitos sostenibles como el uso de botellas reutilizables"
Los dispensadores de agua Taiga incorporan "un sistema de conectividad inteligente que nos permite obtener métricas clave como el número de usuarios, los litros dispensados o el impacto ambiental en términos de reducción de plástico y emisiones de CO2”























