DES 2026: Las administraciones públicas aceleran su transformación digital
La décima edición de DES – Digital Enterprise Show 2026 confirmó que la transformación digital de las administraciones públicas ha entrado en una nueva fase. Si durante los últimos años el foco estuvo en la digitalización de servicios, la modernización de infraestructuras y la relación electrónica con la ciudadanía, las jornadas celebradas en Málaga evidenciaron que los nuevos retos pasan por la adopción de inteligencia artificial, el fortalecimiento de la ciberseguridad, la gestión estratégica del dato y la construcción de una mayor autonomía tecnológica europea.
Durante tres días, responsables públicos, expertos tecnológicos y representantes institucionales analizaron cómo las administraciones están evolucionando desde modelos centrados en la digitalización hacia otros donde la inteligencia artificial comienza a desempeñar un papel protagonista en la gestión, la toma de decisiones y la prestación de servicios.
La presencia de organismos públicos de distintos niveles administrativos, junto con representantes de gobiernos regionales, ayuntamientos, cuerpos de seguridad y entidades internacionales, convirtió a DES 2026 en uno de los principales foros europeos para debatir el futuro digital del sector público.
La inteligencia artificial llega a la administración
Uno de los mensajes más repetidos durante el evento fue que la inteligencia artificial ya no debe contemplarse como una tecnología experimental dentro de las administraciones.
Durante la inauguración oficial, Jorge Paradela, consejero de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía, defendió que la digitalización se ha convertido en un factor estructural de competitividad y modernización de los servicios públicos. El responsable autonómico recordó que la transformación digital afecta ya a todos los ámbitos de gestión, desde la sanidad hasta la atención ciudadana, pasando por la planificación territorial o la gestión administrativa.
Paradela destacó además algunas de las principales iniciativas impulsadas por la Junta de Andalucía, entre ellas el Centro de Ciberseguridad de Málaga, el Centro de Inteligencia Artificial de Granada y el desarrollo de JuntaGPT, una plataforma basada en IA destinada a mejorar la eficiencia de la administración autonómica.
La apuesta andaluza reflejó una tendencia general observada en DES 2026: las administraciones comienzan a explorar el potencial de los agentes inteligentes para automatizar tareas, mejorar la productividad de los empleados públicos y ofrecer servicios más personalizados a ciudadanos y empresas.
Sin embargo, los expertos coincidieron en que la implantación de estas tecnologías exige nuevos mecanismos de control y gobernanza.
La IA agéntica plantea nuevos desafíos
La evolución hacia sistemas de IA capaces de actuar de forma autónoma fue uno de los grandes temas del congreso.
Yongdong Wang, vicepresidente corporativo de Microsoft y presidente del Grupo de I+D de Asia-Pacífico, explicó que la inteligencia artificial está entrando en una etapa marcada por los agentes inteligentes, sistemas capaces de ejecutar tareas complejas y colaborar entre sí para alcanzar objetivos determinados.
Para las administraciones públicas, esta evolución abre oportunidades significativas en ámbitos como la gestión documental, la atención ciudadana, la automatización de procedimientos o el análisis predictivo.
Sin embargo, Wang advirtió de que estos agentes necesitarán disponer de identidades digitales propias, mecanismos de autenticación específicos y controles de acceso equivalentes a los que actualmente se aplican a los usuarios humanos.
Esta reflexión conectó directamente con uno de los principales desafíos que afronta el sector público: cómo garantizar que la automatización y la inteligencia artificial se desarrollen bajo criterios de seguridad, transparencia y responsabilidad.
La ciberseguridad se convierte en prioridad estratégica
La ciberseguridad fue otro de los grandes ejes de DES 2026. La creciente digitalización de servicios esenciales y el aumento de las amenazas dirigidas contra infraestructuras críticas han elevado la protección digital a la categoría de asunto estratégico para las administraciones.
Durante la inauguración del evento, Francisco Salado, presidente de la Diputación de Málaga, subrayó que proteger los servicios digitales, los datos de los ciudadanos y la confianza en las instituciones se ha convertido en una obligación para cualquier administración moderna.
La propia Diputación aprovechó su participación en DES para presentar proyectos relacionados con la transformación digital de los municipios y compartir experiencias sobre ciberseguridad aplicada a la gestión pública.
Esta preocupación estuvo muy presente también en numerosos debates sobre resiliencia operativa, protección de infraestructuras críticas y cumplimiento normativo.
La entrada en vigor de nuevas regulaciones europeas, como NIS2, está obligando a muchas administraciones a revisar sus estrategias de gestión de riesgos, continuidad de negocio y protección de sistemas esenciales.
Los expertos coincidieron en que la ciberseguridad ya no puede abordarse únicamente desde una perspectiva tecnológica, sino que debe integrarse en la estrategia global de gobierno digital.
El dato se consolida como activo estratégico
Si la inteligencia artificial fue la protagonista tecnológica del evento, los datos fueron identificados como el principal recurso sobre el que se construirá la administración del futuro.
“Para los negocios, el dato es el activo más importante que pueden tener”, afirmó Yongdong Wang durante su intervención. Una afirmación perfectamente trasladable al ámbito público.
La capacidad para recopilar, compartir y explotar información de forma segura será fundamental para mejorar la eficiencia administrativa y diseñar políticas públicas más eficaces.
Precisamente sobre esta cuestión reflexionó Stefaan Verhulst, especialista de la Universidad de Nueva York, quien defendió la necesidad de crear espacios comunes de datos y mecanismos de colaboración que permitan aprovechar el potencial de la información sin comprometer los derechos de los ciudadanos.
Según explicó, la soberanía digital no debe limitarse a infraestructuras o normativas, sino incluir también la capacidad de controlar y gestionar estratégicamente los datos.
Para muchas administraciones, esta visión supone un cambio de paradigma: los datos dejan de ser un subproducto de la actividad administrativa para convertirse en un activo estratégico que puede impulsar mejores decisiones y servicios más eficientes.
Gemelos digitales e IA para anticipar emergencias
Uno de los casos más interesantes presentados durante DES 2026 fue el uso de inteligencia artificial para la gestión de emergencias.
Vicente Botti, director de VRAIN, explicó cómo su organización ha desarrollado plataformas basadas en gemelos digitales capaces de simular escenarios complejos y anticipar situaciones de riesgo. Entre los ejemplos mostrados figuraban modelos digitales de zonas afectadas por fenómenos meteorológicos extremos como la DANA registrada en la Comunidad Valenciana.
Estas herramientas permiten prever impactos, optimizar recursos de emergencia y mejorar la capacidad de respuesta de las administraciones ante eventos climáticos adversos.
Trevor Monroe, Senior Program Manager del Banco Mundial, destacó que la inteligencia artificial puede ayudar a pasar de modelos reactivos a estrategias basadas en la preparación y la anticipación. No obstante, recordó que las decisiones críticas deben seguir correspondiendo a las personas.
La aplicación de estas tecnologías en ámbitos como protección civil, movilidad, planificación urbana o sostenibilidad fue una de las áreas donde los asistentes identificaron un mayor potencial de crecimiento para los próximos años.
Soberanía tecnológica: una preocupación creciente
La cuestión de la soberanía digital ocupó igualmente un lugar destacado en los debates. La dependencia europea de infraestructuras, plataformas y modelos desarrollados fuera del continente se ha convertido en una preocupación creciente para responsables públicos y expertos.
Stefaan Verhulst advirtió de que esta dependencia puede limitar la capacidad de decisión de Europa y dificultar el desarrollo de políticas tecnológicas propias. Por ello, defendió la necesidad de reforzar la autonomía digital europea mediante la inversión en capacidades tecnológicas, talento y ecosistemas de innovación.
La reflexión resultó especialmente relevante en un contexto marcado por la creciente competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.
Europa busca su propio modelo
La participación de China como país invitado aportó una dimensión geopolítica especialmente interesante para el sector público.
Carme Artigas defendió que Europa debe construir un modelo propio de inteligencia artificial basado en la confianza, la transparencia y la protección de los derechos fundamentales, sin renunciar por ello a la innovación.
La experta destacó que la conversación entre Europa y China ya no gira únicamente en torno al comercio, sino también alrededor de quién construye las infraestructuras digitales del futuro y cómo se articulan nuevas alianzas para acelerar la transformación tecnológica.
Para las administraciones públicas, este debate tiene implicaciones directas en aspectos como la contratación tecnológica, la gestión de infraestructuras críticas, la protección de datos o el desarrollo de capacidades nacionales.
De la digitalización a la administración inteligente
La principal conclusión que dejó DES 2026 es que las administraciones públicas están entrando en una nueva etapa de madurez digital.
La transformación ya no se limita a digitalizar procedimientos o trasladar servicios al entorno online. El reto pasa ahora por integrar inteligencia artificial, reforzar la ciberseguridad, explotar el valor de los datos y garantizar la autonomía tecnológica en un escenario global cada vez más complejo.
La administración inteligente que se dibujó en Málaga será más predictiva, más automatizada y más personalizada. Pero también necesitará ser más transparente, más segura y más responsable.
La próxima década estará marcada por la capacidad de las instituciones para equilibrar innovación y confianza. Y, a la vista de los debates celebrados en DES 2026, ese equilibrio se ha convertido ya en una prioridad para las administraciones públicas de toda Europa.
















