GeoNovatek resuelve con micropilotes un problema de grietas en un complejo medioambiental en Córdoba
Andrés López, director técnico de Geonovatek
12/09/2025
Elegir un terreno inadecuado, o no estudiarlo a fondo antes de comenzar la construcción, puede provocar el surgimiento de movimientos desiguales del terreno que generan tensiones en la estructura, provocando fisuras, grietas o incluso deformaciones permanentes.
Estos asentamientos no solo comprometen la estética del edificio, sino también su integridad estructural, la seguridad de los ocupantes y el valor de la inversión. En muchas ocasiones, los problemas no son inmediatos, sino que se manifiestan al cabo de meses o años, cuando ya no hay marcha atrás sin realizar costosas intervenciones.
Este es el caso que GeoNovatek afrontó recientemente en el complejo medioambiental de Epremasa en Córdoba, ya que dicha edificación sufría desde hace años la aparición de grietas diagonales, verticales y rotura de elementos estructurales, tanto en la fachada exterior como en el interior del edificio.
El motivo del surgimiento de dichas grietas era un asentamiento del terreno provocado por un terreno bajo la cimentación con un alto potencial expansivo, el cual ante cualquier variación de las condiciones de humedad experimenta dilataciones y contracciones en la cimentación. Por lo tanto, debido a las características del suelo, no se debería haber levantado el edificio en dicha localización.
Doble intervención: Consolidación del terreno y recalce de la cimentación
Con el objetivo de frenar el debilitamiento estructural de este edificio, GeoNovatek decidió realizar una doble intervención: consolidación del terreno y recalce de la cimentación. Para consolidar el terreno se utiliza la resina expansiva, con el objetivo de incrementar la capacidad portante del suelo bajo la cimentación, además de rellenar los huecos y microvacíos que pudiera haber. En este caso, se realizaron 14 inyecciones dobles en total bajo el terreno de la construcción.
Esta técnica se inicia llevando a cabo varias perforaciones de entre 10 y 26 mm de diámetro, que atraviesan la losa. A continuación, se insertan varias cánulas metálicas en cada una de las perforaciones, en las que a su vez se realizan las inyecciones de resina justo debajo del plano de apoyo de la losa, expandiéndose hasta llegar a un estado sólido debido a una reacción química. Una vez que se solidifica, la resina rellena todas las oquedades y crea un estrato entre el terreno y la cimentación de elevada resistencia a la compresión.
Tras la consolidación del terreno, se procedió al recalce de la cimentación para lograr la transferencia de parte de la carga de la estructura hasta estratos de mayor resistencia y profundidad, instalando para ello 44 micropilotes bajo el terreno
Uso de micropilotes MP/60 para recalzar la cimentación
Tras la consolidación del terreno, se procedió al recalce de la cimentación para lograr la transferencia de parte de la carga de la estructura hasta estratos de mayor resistencia y profundidad, instalando para ello 44 micropilotes bajo el terreno. Esta complicada intervención se pone en marcha efectuando varias perforaciones de 64 mm de diámetro, que atraviesan verticalmente la zapata.
A continuación, en estas perforaciones se introducen los micropilotes por presión continua, evitando las excavaciones, empleando como contrapeso, la propia estructura, mediante punto de enganche para el pistón hidráulico con los adecuados pernos de anclaje. Los elementos que configuran el micropilote se introducen uno tras otro, uniéndolos entre sí con un manguito roscado macizo.
Cuando el micropilote encuentra una formación que le permita resistir la fuerza de hincado previamente especificada, el pistón se desengancha y el micropilote se ancla a la cimentación a través de un mortero especial de anclaje.







