AECRA
Seguridad privada: la calidad de los servicios como clave en su desarrollo e integración con nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad
Jorge Salgueiro Rodríguez, presidente de AECRA
07/09/2026
Nuestro modelo de seguridad privada ha evolucionado y se ha perfeccionado, tal y como se recoge en la Preámbulo de nuestra Ley de Seguridad privada vigente:
“La Seguridad privada se ha convertido en un verdadero actor de las políticas globales y nacionales de seguridad” durante los últimos años.
La labor de la seguridad privada está presente allí donde no pueden llegar las Fuerzas y Cuerpos de seguridad en el cumplimiento de su mandato constitucional del artículo 104 CE. La Seguridad Privada adquiere un protagonismo capital, como el conjunto de medidas complementarias y subordinadas destinadas a la protección de la sociedad y a la defensa de los derechos y legítimos intereses de los ciudadanos españoles y ello frente a cambios sociales que nos afectan y sobre todo ante las nuevas amenazas y riesgos que afectan a la seguridad pública globalmente.
Pero claro, para poder avanzar en el cumplimiento por la Seguridad Privada en su papel protagonista reconocido legalmente, integrando funcionalmente sus capacidades en el sistema público de seguridad español, es necesario que acreditemos documentalmente el cumplimiento de estos fines legales exigidos, los cuáles vuelvo a reproducir por su máximo interés:
“a) Satisfacer las necesidades legítimas de seguridad o de información de los usuarios de seguridad privada, velando por la indemnidad o privacidad de las personas o bienes cuya seguridad o investigación se le encomiende frente a posibles vulneraciones de derechos, amenazas deliberadas y riesgos accidentales o derivados de la naturaleza.
b) Contribuir a garantizar la seguridad pública, a prevenir infracciones y a aportar información a los procedimientos relacionados con sus actuaciones e investigaciones.
c) Complementar el monopolio de la seguridad que corresponde al Estado, integrando funcionalmente sus medios y capacidades como un recurso externo de la seguridad pública”.
Frente a dichas exigencias finalistas exigidas legalmente, las empresas y profesionales de la seguridad deben ganarse la confianza de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el desarrollo de sus actividades, garantizando siempre una intervención policial justificada. O sea que a través de la labor de la Seguridad Privada debe hacerse realidad el objetivo de la prevención y disuasorio frente al delito que afecta a los usuarios contratistas de los servicios de seguridad privada.
En la ejecución de la actividad de gestión de las alarmas por las Centrales Receptoras de Alarmas, se revela capital su labor de reducción de la falsa alarma y sobre todo aportar una información relevante para la seguridad ciudadana frente a una tentativa de intrusión o la comisión de un robo. Así, las Centrales de Alarma deben apostar de forma explícita por una mejora de la calidad de dichos servicios de gestión de alarmas que se concreta en un incremento de la calidad y eficacia de los sistemas de seguridad instalados, en la perfección de sus procedimientos de gestión y de atención al cliente garantizando de forma permanente la participación del cliente ante una alarma real que sí requiere la intervención policial y sobre todo en la obtención de un medio probatorio relevante para la seguridad ciudadana dentro del sistema de seguridad público español para la persecución del delito.
Para avanzar en estos nuevos modelos de gestión eficaz y eficiente de los servicios de seguridad privada, es fundamental la mejora y desarrollo de los medios humanos y tecnológicos a emplearse por la Empresa de Seguridad en la prestación de sus servicios frente a sus clientes (usuario de seguridad privada y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad), que es más que claro en el papel de una Central Receptora de Alarmas.
En próximos artículos que publicaré en Interempresas Seguridad, procuraré concretar dichos puntos clave para avanzar y desarrollar una seguridad privada integrada de forma real en la seguridad pública, actuando como un recurso externo fundamental y efectivo en la prevención y mantenimiento de la seguridad nacional.
La mejora de la gestión de las CRA debe contribuir a reducir las falsas alarmas y aportar información relevante ante situaciones que requieran la intervención policial



















