Enjambres de drones autónomos orientados a misiones de vigilancia, logística y comunicaciones militares
La compañía tecnológica Zelenza trabaja en una nueva generación de enjambres de drones con capacidad de autoorganización y funcionamiento autónomo, una tecnología concebida para ampliar las aplicaciones militares más allá de las misiones de ataque. Según la empresa, estos sistemas están orientados a tareas de mando y control, comunicaciones, inteligencia, vigilancia, reconocimiento, seguridad y apoyo logístico, con el objetivo de optimizar recursos y reducir la exposición del personal militar en zonas de operaciones.
La principal característica de estos enjambres radica en su inteligencia descentralizada. A diferencia de otros sistemas basados en una dirección central, los drones pueden reorganizarse y mantener la operatividad incluso cuando pierden contacto con el centro de control. El coronel Félix Hernanz explicó que “el 90% de los enjambres de drones que se ven por ahí son rebaños, donde cada dron sigue una instrucción centralizada”. En este sentido, destacó que la tecnología desarrollada por Zelenza permite que los dispositivos continúen actuando de forma coordinada ante la pérdida de algún integrante o de las comunicaciones con el sistema central.
Según Hernanz, esta capacidad tiene un impacto directo en dos de los recursos más relevantes en una operación militar: el personal y el espectro electromagnético. La automatización de tareas repetitivas o de alto riesgo permite liberar efectivos para otras funciones, mientras que los sistemas están diseñados para operar en entornos donde las señales de navegación por satélite o las comunicaciones han sido degradadas o anuladas.
Entre las aplicaciones previstas se encuentran las misiones de reconocimiento e inteligencia mediante vigilancia de grandes áreas, el despliegue de redes de comunicaciones temporales en zonas donde las infraestructuras han sido destruidas y el apoyo logístico a las fuerzas desplegadas. En este último ámbito, los enjambres podrían utilizarse para automatizar procesos de suministro, evacuación o transporte de materiales hasta posiciones avanzadas con una intervención humana limitada. “El apoyo logístico es menos vistoso que un ataque, pero es fundamental”, señaló Hernanz.
El desarrollo de este tipo de tecnologías se ha acelerado en los últimos años a raíz de conflictos como la guerra de Ucrania, que ha puesto de manifiesto nuevas necesidades operativas en el campo de batalla. No obstante, persisten desafíos relacionados con la navegación en ausencia de sistemas GPS y con la necesidad de mantener costes operativos sostenibles. En este contexto, Hernanz apuntó que “el mejor antidron va a ser otro dron o, mejor dicho, otro enjambre de drones”, en referencia a la creciente importancia de las capacidades de defensa frente a sistemas aéreos no tripulados.


















