Quinta edición del Estudio Mujer y Seguridad en España
Más mujeres en el sector de la seguridad, pero lejos de los puestos de mando
La presencia de mujeres en el sector de la seguridad en España ha aumentado en los últimos años, pero ese avance no ha modificado todavía el equilibrio de un ámbito que sigue dominado por hombres. Los datos más recientes reflejan una incorporación progresiva en cuerpos policiales y en la seguridad privada, aunque con una constante que se repite en todos los niveles: el acceso a los puestos de mando continúa siendo limitado. El V Estudio Mujer y Seguridad describe esta evolución y revela los desequilibrios que siguen presentes en el conjunto del sistema.
La quinta edición del Estudio Mujer y Seguridad se presentó en el marco de SICUR 2026, donde el Observatorio Mujer y Seguridad dio a conocer los resultados actualizados a 31 de diciembre de 2025. La continuidad de cinco ediciones consecutivas permite superar la lógica de una fotografía aislada y aporta una base comparativa que facilita identificar tendencias y áreas de mejora en la participación femenina dentro del sector.
El informe, elaborado por Anna Aisa, Ana Borredá, Montserrat Iglesias-Lucía, Cristina Manresa y Paloma Velasco, mantiene su vocación de herramienta de referencia para instituciones, empresas y profesionales. Su objetivo consiste en reunir datos dispersos y ofrecer una visión global que sirva de apoyo a la toma de decisiones en materia de igualdad de oportunidades.
La incorporación de la perspectiva de género en el análisis permite identificar desigualdades estructurales, visibilizar avances y detectar obstáculos que afectan a la participación femenina. Esta aproximación resulta especialmente relevante en un ámbito donde la presencia de mujeres continúa siendo minoritaria pese a los progresos registrados en los últimos años.
Avances desiguales en los cuerpos de seguridad pública
En la seguridad pública, la evolución de la presencia femenina mantiene una tendencia al alza, aunque con diferencias relevantes entre cuerpos. Los Mossos d’Esquadra alcanzan el 24,96% de mujeres, seguidos por la Ertzaintza con un 20,11% y la Policía Nacional con un 18,97%. La Guardia Civil registra un 11,15%, si bien acumula un incremento del 3,75% desde 2021. La incorporación de la Policía Foral de Navarra, con un 13,79%, amplía el alcance del análisis y permite completar la visión del conjunto de cuerpos policiales. Estos datos reflejan una evolución positiva generalizada, aunque todavía alejada de una distribución equilibrada.
En el ámbito de las policías locales, la progresión resulta más heterogénea. En Cataluña, la representación femenina se sitúa en el 16,4%, con una fuerte concentración en la escala básica, donde se agrupa el 97,8% de las agentes. Esta distribución pone en evidencia una clara segregación jerárquica y la ausencia de estrategias coordinadas entre municipios.
La evolución en los niveles de mando muestra avances, aunque con limitaciones. En los Mossos d’Esquadra, la escala superior creció un 26,31% en el último año, mientras que en la Policía Nacional la categoría de Comisaria Principal alcanza el 19,82%. Estas cifras indican una progresiva apertura en los niveles jerárquicos.
En contraste, la Guardia Civil mantiene una menor presencia femenina en los rangos superiores, donde el puesto más alto alcanzado corresponde al de teniente coronel, con un 4,79%. Esta situación refleja que la igualdad en el acceso no siempre se traduce en una progresión equivalente dentro de la carrera profesional.
Manlleu como referencia en el ámbito local
El estudio incorpora el caso de la Policía Local de Manlleu como ejemplo de evolución en el ámbito municipal. En 2024, la presencia femenina alcanzó el 29,7%, una cifra claramente superior a la media de las policías locales de Cataluña, situada en el 16,4%. El informe recoge que, tras un proceso iniciado en 1998 con la incorporación de las primeras agentes, las mujeres participan actualmente en todos los niveles del cuerpo y asumen responsabilidades operativas y de mando. Esta evolución se asocia a una mayor diversificación de funciones y a una mejora en la atención a la ciudadanía, especialmente en ámbitos como la mediación o la atención a víctimas.
Evolución moderada en la seguridad privada
En la seguridad privada, la presencia femenina alcanza el 16,62%, con 24.513 mujeres en un total de 147.484 profesionales. El crecimiento registrado desde 2021 se produce de forma desigual según las especialidades.
Las detectives privadas presentan el mayor porcentaje, con un 27,64%, mientras que las vigilantes de seguridad alcanzan el 16,76%, con una progresión sostenida en los últimos años. En cambio, la figura de escolta privada permanece en el 3,78%, sin variaciones apreciables desde 2021.
En los puestos de dirección, la participación femenina sigue siendo reducida. Las directoras de seguridad representan el 7,5% y las jefas de seguridad el 9,25%, mostrando que aún existen dificultades para acceder a niveles de responsabilidad en este ámbito.
Un dato singular aparece en la especialidad de guarda de pesca marítima, donde las mujeres alcanzan el 53,84% y superan a los hombres en número. Este comportamiento introduce una excepción dentro del conjunto de actividades analizadas.
El informe indica que, a diferencia del sector público, la seguridad privada carece de políticas comunes de captación de talento femenino, lo que genera una evolución fragmentada. Esta situación limita la capacidad de generar cambios homogéneos en el conjunto del sector.
Medidas orientadas a la igualdad efectiva
Para acelerar la paridad y promover la atracción de talento femenino al sector de la seguridad, el estudio presenta una serie de mecanismos y medidas transversales que actúan tanto a nivel cultural como organizativo. En concreto, se plantea la necesidad de modificar la imagen tradicional del sector de la seguridad, vinculada a un enfoque reactivo y masculinizado, hacia un modelo centrado en la proximidad, la empatía y el servicio al ciudadano.
En el ámbito público, se propone reforzar las políticas de igualdad que han permitido una evolución más uniforme entre cuerpos. En el sector privado, el informe señala la conveniencia de desarrollar estrategias comunes de captación de talento femenino para reducir la dispersión actual.
Las medidas incluyen también actuaciones dirigidas a la permanencia y promoción profesional, como la conciliación, la visibilización de referentes y la eliminación de barreras que dificultan el acceso a puestos de mando.
Una igualdad aún fragmentada
El análisis conjunto de la seguridad pública y privada muestra que la incorporación de la mujer no sigue un patrón uniforme, sino que avanza con ritmos distintos según el ámbito y la especialidad. Los cuerpos autonómicos y estatales presentan una evolución más continua, mientras que las policías locales y determinadas áreas de la seguridad privada registran progresiones más lentas o estancadas, lo que evidencia la persistencia de barreras internas en el propio sistema. La evolución es positiva, pero insuficiente, y los datos sitúan la paridad todavía fuera del horizonte inmediato del sector.
En conjunto, los ámbitos analizados comparten una misma realidad: la incorporación de la mujer ha avanzado, pero lo ha hecho de forma lenta, fragmentada y sin alcanzar aún una igualdad real y efectiva



















