Nice impulsa nuevos automatismos basados en ecosistemas abiertos y sencillos
En un sector en plena transformación, donde la tecnología avanza más rápido que la capacidad del mercado para asimilarla, Nice España emerge como un caso especialmente revelador de cómo debe evolucionar la automatización en puertas, cancelas y sistemas domóticos. No se trata solo de fabricar motores más eficientes o desarrollar apps más intuitivas: la auténtica batalla se libra en el territorio de la integración y la experiencia de usuario, y Nice parece haber entendido este cambio de paradigma.
Enrique Fernández, director Comercial de Nice España, apunta a una tendencia clara: la demanda de soluciones integradas y conectadas desde el móvil, tanto en local como en remoto. “No es casualidad. El usuario final —más informado y exigente que nunca— ya no quiere “automatismos”, quiere ecosistemas, sistemas completos que hablen entre sí y que se adapten a su forma de vivir. La puerta automática dejó de ser un elemento aislado para convertirse en el primer eslabón de un hogar inteligente”.
Aquí Nice acierta en una de las claves: la colaboración transversal. “Fabricantes e instaladores ya no pueden permitirse trabajar en compartimentos estancos. La experiencia de usuario depende de la coherencia del conjunto, y esa coherencia solo puede lograrse mediante alianzas y estándares compartidos”, afirma Fernández.
La automatización de candelas y puertas se integra en ecosistemas que agregan el resto de sistemas domóticos del hogar, para mejorar la experiencia del usuario final y adaptarse a sus hábitos y necesidades.
Seguridad y accesibilidad, exigencias ineludibles
La visión que plantea Nice va más allá de la conectividad. Hablar de accesibilidad en automatismos es hablar de seguridad, ergonomía y universalidad. Adaptarse al entorno, al tipo de uso y a las prestaciones de cada instalación no debería ser una ventaja competitiva, sino una obligación. Sin embargo, el sector sigue teniendo tareas pendientes.
Nice pone el foco en los segmentos que más presionan por nuevas normativas —el comercial y el residencial comunitario—, pero también reconoce que la demanda es transversal. Esto evidencia que la seguridad y la accesibilidad ya no son atributos opcionales, sino expectativas mínimas que determinarán quién liderará el sector en los próximos años.
Uno de los mensajes más contundentes de Enrique Fernández es la defensa de la integración abierta. “En un mercado saturado de sistemas cerrados y propietarios, Nice apuesta, por lo contrario: ser un proveedor 360º capaz de interactuar con plataformas de terceros. El usuario final no quiere diez apps diferentes para gestionar su casa; quiere una casa que funcione. Y eso solo es posible con integración real”.
Apuesta por el consumo en 'stand-by'
Otro punto destacable es la forma en que la compañía ha encarado los cambios normativos recientes, como la normativa de consumo en stand-by. Mientras muchas empresas todavía no lo aplican, Nice ha optado por anticiparse, adaptando su portfolio y apoyándose en sus hubs domóticos para optimizar el uso energético de los sistemas conectados.
Esta apuesta no solo posiciona bien a la empresa en términos regulatorios, sino también en la narrativa —cada vez más dominante— del consumo responsable y la sostenibilidad.
Paradójicamente, el mayor valor diferencial que reivindica Nice es la simplicidad. En un mundo obsesionado con la complejidad tecnológica, su propuesta de sistemas que no requieren materiales ni instalaciones específicas supone una ventaja competitiva notable.
Reducir costes y tiempos de instalación es exactamente lo que los prescriptores buscan. El desafío, tal como reconoce la propia compañía, es dar a conocer esta ventaja en un canal saturado de opciones.
Facilidad de instalación y mantenimiento mínimo
En Nice la innovación real no está solo en la tecnología, sino en la forma de entender y anticipar cómo quiere vivir el usuario del futuro.
Nice España vuelve a mostrar su hoja de ruta pragmática ante los retos del mercado. Enrique Fernández, destaca una estrategia tan sencilla como contundente: “desarrollar productos cada vez más fáciles de instalar y con un mantenimiento mínimo, capaces incluso de autogestionar avisos cuando una intervención técnica es necesaria”.
Esta visión, lejos de ser anecdótica, revela una filosofía clara: la mejor tecnología es aquella que reduce fricciones. Enrique Fernández coincide con otros actores del sector en un aspecto clave que suele pasarse por alto: la importancia de la formación. “Nice invierte una cantidad notable de tiempo y recursos en capacitar a sus clientes —principalmente instaladores y profesionales técnicos— para asegurar que puedan ofrecer la respuesta técnica más conveniente y eficaz. En un entorno donde la complejidad crece y las expectativas del usuario final se disparan, esta apuesta por la capacitación no es solo un valor añadido: es la condición indispensable para garantizar un soporte fiable y competitivo”.
En Nice la innovación real no está solo en la tecnología, sino en la forma de entender y anticipar cómo quiere vivir el usuario del futuro.











