GFT lleva la inteligencia artificial desde la inspección visual hasta la intervención física en plantas de automoción
GFT Technologies presenta una nueva línea de brazos robóticos impulsados por inteligencia artificial diseñada para fabricantes de automóviles, con capacidad no solo para detectar piezas defectuosas en las líneas de producción, sino también para intervenir físicamente y retirarlas automáticamente del proceso de ensamblaje.
La nueva solución amplía el trabajo que la compañía desarrolla junto a Google en sistemas de inspección visual basados en IA y busca resolver uno de los principales desafíos de la automatización industrial actual: pasar de la simple detección de errores a una actuación autónoma en tiempo real dentro de la fábrica.
Uno de los brazos robóticos impulsados por inteligencia artificial desarrollados por GFT.
Aunque muchos fabricantes ya utilizan inteligencia artificial para identificar defectos visuales, la mayoría de los sistemas actuales requieren todavía intervención humana para gestionar las incidencias detectadas. Esto genera cuellos de botella y aumenta el riesgo de que componentes defectuosos continúen avanzando en la producción.
Según explica GFT, el impacto económico de estos fallos puede ser muy elevado. La retirada de un solo vehículo puede suponer costes superiores a los 500 dólares por unidad, alcanzando cifras millonarias en campañas de recall masivas.
Para reducir estos riesgos, la compañía despliega tres robots diferentes a lo largo de la línea de ensamblaje. El primero incorpora una cámara integrada directamente en el efector final o gripper del brazo robótico, permitiendo inspeccionar las piezas desde múltiples ángulos. Este sistema verifica posicionamiento, detecta defectos visuales y comprueba la correcta identificación de etiquetas y números de serie necesarios para la trazabilidad industrial.
Tras la inspección, un segundo robot identifica y marca automáticamente las piezas consideradas defectuosas o sospechosas.
El tercer brazo robótico es el encargado de intervenir físicamente sobre la línea de producción. Entre sus funciones se encuentra recolocar piezas mal alineadas antes de que continúen avanzando por la línea, evitando así defectos posteriores. También puede retirar automáticamente componentes defectuosos para enviarlos a procesos de inspección adicionales, minimizando la necesidad de intervención manual y reduciendo el riesgo de error humano.
Todas las imágenes capturadas durante el proceso se almacenan automáticamente en la nube, lo que permite mantener la trazabilidad completa de la producción y utilizar los datos para mejorar continuamente el sistema.
Además, GFT incorpora agentes de inteligencia artificial para el análisis automatizado de causas raíz. A partir de imágenes y otros datos operativos, el sistema no solo detecta defectos, sino que también identifica posibles orígenes del problema y activa medidas correctivas tempranas.
La compañía destaca que la combinación de robótica, inteligencia artificial agéntica y tecnologías cloud permite mantener altos niveles de productividad sin comprometer la calidad de fabricación.
El responsable de Manufacturing en GFT, Brandon Speweik, señala que el objetivo es trasladar la inteligencia artificial desde el entorno puramente digital hasta la operación física en planta. Según explica, esta evolución requiere integrar capacidades tecnológicas avanzadas con un profundo conocimiento de los procesos industriales y de fabricación.
Con este lanzamiento, GFT amplía su actividad en el sector de automoción, donde lleva más de 35 años colaborando con fabricantes como Ford en proyectos de modernización tecnológica, integración de sistemas y optimización de datos industriales.























