Rehabilitación de un antiguo molino en Suiza: patrimonio, reutilización y ecología
El proyecto de rehabilitación de un antiguo molino en el cantón de Vaud, Suiza, ha sido preseleccionado para el Premio del Jurado Estudiantil de la Sociedad Suiza de Ingenieros y Arquitectos (SIA) y se presenta como un ejemplo en torno al tema 'Transformación: reinventar lo existente', eje de la próxima edición de ARCHITECT@WORK Suiza francófona.
El molino de Pont Farbel, situado a orillas de un río en el cantón de Vaud, en Suiza, ha sido durante décadas un testigo del pasado industrial de la zona. Su arquitectura, marcada por la sencillez y la solidez de un saber hacer ancestral, ha sido objeto de un proyecto de rehabilitación que busca recuperar sus características originales y adaptarlas a un nuevo uso residencial.
El proyecto fue encargado a Laurent de Wurstemberger (LDW architectes), en colaboración con Dreier Frenzel Architecture, responsable de la dirección de obra. La empresa EYAB asumió la gestión de la construcción general. La intervención ha transformado el edificio histórico en un conjunto de seis viviendas, con una actuación centrada en los aspectos patrimoniales, ecológicos y estéticos.
Recuperar la volumetría original
La rehabilitación comenzó con un análisis de la volumetría original del edificio, que permanecía oculta bajo diferentes estratos derivados de sucesivas ampliaciones. La intervención se centró en eliminar las capas añadidas y los elementos considerados innecesarios para recuperar las formas primitivas del molino.
La fachada, construida con piedra local, mantiene las huellas del paso del tiempo, mientras que el interior ha sido adaptado a su nuevo uso residencial. El edificio está rodeado por un parque paisajístico de carácter silvestre compuesto por especies autóctonas. La vegetación seleccionada por su resiliencia y belleza natural forma parte de la estrategia ecológica del proyecto y contribuye a preservar el paisaje. El entorno se plantea también como un espacio de bienestar y encuentro para los residentes.
Junto al río se incorpora una escalera cubierta que facilita la circulación hacia las plantas superiores. Este elemento establece una relación entre el edificio y el entorno y funciona como espacio de convivencia y encuentro.
Las seis viviendas se organizan a partir de una orientación precisa según tres ejes, con el objetivo de favorecer la entrada de luz natural, la ventilación cruzada y las vistas. En la planta baja y en el primer piso, las viviendas cuentan con amplias terrazas privadas que establecen una relación directa con el exterior.
En los espacios bajo cubierta, el mayor volumen permite aprovechar la amplitud del tejado y mantener visible la estructura de madera. Esta estructura ha sido conservada y reforzada para garantizar la seguridad del conjunto sin comprometer su autenticidad.
Reutilización de materiales
El proyecto se desarrolla bajo una lógica de reutilización y reciclaje, con prioridad para los materiales naturales, la durabilidad y la integración paisajística.
La cubierta original se ha conservado y ha recibido refuerzos puntuales para garantizar su estabilidad estructural. Las vigas fueron cuidadosamente desmontadas y reutilizadas en algunos forjados, terrazas y elementos de urbanización exterior.
También se recuperaron antiguas puertas procedentes de una obra en Estavayer-le-Lac, incorporadas a los espacios interiores. A ellas se suman las losas de travertino recuperadas de la demolición del hotel Kempinski de Ginebra, utilizadas en el pavimento de las terrazas.
Materiales naturales y prestaciones térmicas
Los materiales naturales y en estado bruto constituyen uno de los elementos principales de la intervención. Los muros portantes centrales, construidos con bloques de tierra comprimida, contribuyen a regular de forma natural la humedad interior. Los revestimientos de arcilla aplicados en las particiones interiores refuerzan esta capacidad y aportan textura a los espacios.
El antiguo muro perimetral se ha aislado mediante un revoco aislante de cal y corcho, combinando estos materiales para mejorar el rendimiento térmico. Las cocinas, realizadas en abeto local tratado con aceites naturales, completan la selección de materiales empleada en el proyecto.
Cada elemento ha sido estudiado y seleccionado con el objetivo de reducir el impacto ambiental y proporcionar confort térmico e higrométrico. La inercia térmica del edificio permite, además, limitar el consumo energético y favorecer una mayor autonomía de las viviendas.
Los muros portantes centrales, construidos con bloques de tierra comprimida, contribuyen a regular de forma natural la humedad interior.
Entre patrimonio y arquitectura contemporánea
La intervención combina elementos vinculados a la arquitectura vernácula con soluciones destinadas a responder a las necesidades actuales de confort y habitabilidad. De este modo, el proyecto plantea una transformación del edificio existente que mantiene su relación con el pasado y, al mismo tiempo, incorpora un nuevo uso residencial.
La rehabilitación del molino de Pont Farbel se presenta como un proyecto basado en la reutilización, la conservación de elementos existentes y el empleo de materiales naturales, con una intervención que busca mantener la relación del edificio con su entorno.
El proyecto fue preseleccionado para el Premio del Jurado Estudiantil de la Sociedad Suiza de Ingenieros y Arquitectos (SIA). La actuación se enmarca en el tema ‘Transformación: reinventar lo existente’, eje de la próxima edición de ARCHITECT@WORK Suiza francófona, que se celebrará en Beaulieu Lausanne los días 30 de septiembre y 1 de octubre de 2026.
























