GCA Architects presenta el edificio Faro: la próxima sede de Renfe en el barrio madrileño de Méndez Álvaro
GCA Architects ha presentado el edificio Faro, su último proyecto en Méndez Álvaro, una rehabilitación de una torre existente que redefine su imagen y funcionamiento desde una perspectiva contemporánea, incorporando innovación técnica, criterios de sostenibilidad y una nueva relación con el entorno urbano. Con catorce plantas y 21.000 m² de superficie, el edificio se configura como un modelo de arquitectura corporativa orientado a la eficiencia energética, la flexibilidad de los espacios y la integración de tecnología avanzada para la gestión del edificio en tiempo real.
GCA Architects ha presentado el edificio Faro, su proyecto recientemente finalizado en el barrio de Méndez Álvaro. Se trata de la rehabilitación de una torre existente que se redefine desde una perspectiva contemporánea, incorporando innovación técnica y sensibilidad ambiental. El diseño reinterpreta su carácter vertical y plantea una nueva relación con el entorno urbano.
El proyecto se concibe como un modelo responsable y pionero en la incorporación de nuevas tecnologías, integrando vegetación en altura y un sistema inteligente de gestión orientado a optimizar la eficiencia energética y el confort. El acto de presentación ha contado con la participación del equipo de GCA Architects: Francisco de Paz, arquitecto y socio director general; Juan Riveiro, arquitecto y socio responsable del estudio de Madrid; y Alba Carrasco, arquitecta y directora del proyecto Edificio Faro. También ha asistido José Lucas Calzado Arija, director general de Organización y Talento de RENFE, propietaria del edificio.
Con catorce plantas y una superficie total de 21.000 metro cuadrado, el edificio se posiciona como uno de los activos de oficinas con mayor proyección en Madrid. “El edificio es la expresión de una manera propia de entender la arquitectura corporativa: más humana, más abierta y concebida desde una mirada responsable. Un modelo que marca el futuro del entorno laboral”, explica Juan Riveiro, socio de GCA Architects.
Alba Carrasco, directora del proyecto, comenta que el reto fue “que no partimos de un lienzo en blanco: existía un edificio con una piel muy dura y opaca. Era un volumen cerrado que tuvimos que abrir para permitir que la luz entrara y dotarlo de más ligereza’’. La relación del edificio con su entorno se redefine a través de una nueva lectura del acceso y del encuentro con el espacio público. El retranqueo de la planta baja y el descenso del forjado hasta la cota de rasante liberan el perímetro, generando un volumen ligero y permeable que parece suspendido sobre el espacio público, ofreciendo sombra, protección y una transición más fluida entre exterior e interior.
La fachada del edificio se muestra como una torre existente que se redefine desde una perspectiva contemporánea, incorporando innovación técnica y un diseño que reinterpreta su carácter vertical.
La fachada incorpora una nueva expresión arquitectónica. El juego de volúmenes refuerza el carácter vertical de la torre, mientras que la doble piel de lamas metálicas aporta profundidad y subraya su sobriedad y contemporaneidad. La introducción de geometrías curvas en las esquinas suaviza el volumen y su integración con el entorno. Asimismo, se incorporan áreas ajardinadas en distintos niveles, terrazas de doble altura en las esquinas y espacios al aire libre que difuminan los límites entre interior y exterior. Estos espacios generan áreas de encuentro que introducen la naturaleza en el uso cotidiano del edificio y promueven una relación más equilibrada con el entorno.
El interior ha sido completamente reconfigurado para potenciar la luminosidad y la flexibilidad. Un único núcleo central libera las plantas, permitiendo vistas de 360 grados sobre la ciudad flexibilizando el uso de los espacios, las circulaciones y la creación de nuevas zonas para el trabajo colaborativo. Un ágora de doble altura, salas polivalentes y amplias terrazas cubiertas conforman la planta baja y parte de la primera. Asimismo, el diseño interior de las zonas comunes pretende una conexión con el lugar también a través de su historia y cultura, con la presencia de piezas de arte de artistas locales.
Además, el edificio cuenta con 226 plazas de aparcamiento y múltiples opciones de movilidad sostenible. Francisco de Paz, socio director general, detalla que este proyecto ejemplifica valores importantes para GCA Architects: “Desde la experiencia compartida del equipo, del colectivo que forma GCA, y que proyecta en contextos geográficos y culturales diversos, nuestra arquitectura parte de una idea de equilibrio entre dualidades: con proyectos como Faro planteamos una arquitectura discreta, pero no anónima; serena, pero con carácter; que transmita solvencia, estabilidad y permanencia. Entender que cada edificio forma parte de una trama física, urbana, social y cultural, sin buscar ‘el icono’, sino construyendo una relación inteligente con el lugar, la escala, el ritmo urbano y la experiencia de las personas’’.
Faro plantea un modelo responsable desde las estrategias de diseño, desarrollándose en todas sus fases y materializándose en sus resultados. Pionero en la incorporación de nuevas tecnologías, alcanzando cero emisiones de carbono y utilizando un 87% de aluminio reciclado posconsumo, con un suministro energético 100% renovable. El edificio integra también sistemas de gestión avanzada Digital Twin, monitorización en tiempo real sobre el rendimiento de sus instalaciones (temperatura, humedad, consumo energético, ocupación, calidad del aire, estado de los equipos, etc.) para una optimización precisa de su operativa.
Un compromiso que se refleja en la obtención de la máxima puntuación en las certificaciones LEED Platinum, Wiredscore Platinum, Smartscore Platinum, AIS 3*, BREEAM Excellent, WELL Gold candidate y ZERO CARBON-ready building.























