Presentación del libro ‘Beyond the box’ en Rebuild 2026
La arquitecta Ana Mombiedro defiende la incorporación de la evidencia científica al diseño educativo
La sesión ‘Beyond the Box’, con Ana Mombiedro, expuso en el Congreso de Arquitectura Avanzada y Construcción 4.0 de Rebuild 2026, cómo los criterios neuroambientales introducen nuevas variables en el diseño de espacios educativos, desde la evidencia científica.
En el marco del Congreso de Arquitectura Avanzada de Rebuild 2026, la sesión ‘Beyond the Box’, impartida por Ana Mombiedro, sitúa el foco en la incorporación de criterios neuroambientales en el diseño arquitectónico, especialmente en el ámbito educativo. Su inclusión en el programa responde a una línea de reflexión cada vez más presente en el congreso: la necesidad de integrar la dimensión humana y conductual en el proyecto.
La arquitecta y neuropsicóloga, Ana Mombiedro, presentó ‘Beyond the box’ el primer libro basado en evidencia científica para el diseño de entornos educativos que ha editado Kidzink, en el marco de Rebuild 2026.
Durante décadas, el diseño de centros educativos se ha resuelto desde una lógica relativamente estable basada en el programa, la normativa, los ratios y la optimización funcional. Sin embargo, la evolución de los modelos pedagógicos ha puesto de manifiesto una creciente distancia entre los espacios y los usos que albergan. En este contexto, la sesión plantea un cambio de escala en el enfoque proyectual: del cumplimiento programático a la comprensión del comportamiento.
El Modelo de Entornos Enriquecidos
La propuesta presentada parte de una premisa clara: el espacio no es neutro. Esta idea, que ha sido recurrente en distintos debates y adquiere aquí una base más sistematizada a partir de la neurociencia y la psicología ambiental. “La neuroarquitectura no es un estilo, es un ámbito de investigación que relaciona a la persona con el espacio. El conocimiento que podemos extraer de cómo aprende el cerebro y cómo funciona a nivel neurobiológico lo podemos aplicar al diseño. Para ello, ya empezamos a disponer de herramientas que nos permiten medir el nivel de complejidad y de enriquecimiento sensorial, cognitivo, motor y socioemocional”, explicaba Ana Mombiedro durante la presentación en el Auditorio Holcim.
Parámetros como la calidad del aire, la acústica, la iluminación o la configuración espacial se interpretan no solo como condiciones de confort, sino como factores que influyen en la atención, la interacción y la regulación emocional de los usuarios.
Uno de los aspectos abordados en la sesión es la dificultad de trasladar el conocimiento científico al proyecto arquitectónico. Para ello, como parte del equipo de Kidzink Mombiedro ha creado el Modelo de Entornos Enriquecidos, una herramienta de aplicación de la investigación en el proyecto estructurada en cuatro ámbitos: sensorial, cognitivo, motor y socioemocional. Más que ofrecer soluciones cerradas, “este modelo resume cómo podemos utilizar la investigación científica de manera sistemática para aplicarla al proyecto de arquitectura”. Y como adelantó la propia Mombiedro “voy a intentar mejorar mi propio modelo junto con el equipo de investigación”.
Y es que la sección arquitectónica se entiende también como un elemento que influye en la percepción y activación del espacio. La materialidad se vincula a respuestas sensoriales, más allá de criterios técnicos. El mobiliario deja de ser un elemento auxiliar para convertirse en configurador de dinámicas de uso. Incluso espacios como el comedor se reinterpretan dentro del congreso como entornos de aprendizaje informal, ampliando el alcance tradicional del diseño educativo.
Entre la investigación y la práctica profesional
Durante la sesión se desveló que el germen principal de ‘Beyond the box’, editado por la empresa Kidzink, surgió de la investigación Dualízate, impulsado por el Ministerio de Educación de España, junto con profesores de centros públicos en nuestro país, donde se detectó que se había producido una evolución de las pedagogías, pero no existía una respuesta por parte del espacio arquitectónico que permitiese a los profesores crear un enfoque transversal más allá del ámbito educativo. El diseño deja de centrarse exclusivamente en la resolución funcional, para incorporar variables relacionadas con el comportamiento y el bienestar.
Aunque la sesión se centraba en espacios educativos, esta visión se puede amplificar y adaptar a oficinas, hospitales o espacios de trabajo, ya que comparten la necesidad de considerar el impacto del entorno en el estado emocional de las personas que lo habitan. “El conocimiento que podemos extraer de cómo aprende el cerebro y cómo funciona a nivel neurobiológico lo podemos aplicar al diseño”, concluía Ana Mombiedro.
¿Te perdiste la sesión? Te dejamos un resumen en el siguiente vídeo:






















