El proyecto da lugar a un hotel rural de 21 habitaciones, organizado en torno a un jardín central y con criterios de sostenibilidad integrados que mejoran el confort y la experiencia de habitar
Gaztelu Arquitectura rehabilita la Quinta San Francisco para convertirla en un hotel rural integrado en el paisaje del Camino de Santiago
Gaztelu Arquitectura firma la rehabilitación y ampliación de la Quinta San Francisco, en Castrojeriz (Burgos), un proyecto que transforma un conjunto histórico vinculado al Camino de Santiago en un hotel rural de 21 habitaciones, organizado en torno a un jardín central y concebido desde criterios de integración paisajística, continuidad arquitectónica y sostenibilidad.
El proyecto plantea el hotel como un espacio de alojamiento orientado al descanso y la pausa, en relación con la experiencia del viaje.
La Quinta San Francisco, situada en Castrojeriz (Burgos), ha sido objeto de un proyecto de rehabilitación y ampliación que la transforma en un hotel rural dirigido a peregrinos y viajeros. La intervención, firmada por Gaztelu Arquitectura, se desarrolla en un entorno de alto valor histórico y paisajístico, dentro del Conjunto Histórico del municipio y en relación directa con el trazado del Camino de Santiago, que discurre frente a la fachada principal del conjunto.
El proyecto plantea el hotel como un espacio de alojamiento orientado al descanso y la pausa, en relación con la experiencia del viaje. La arquitectura se concibe como una infraestructura al servicio del uso y del habitar, con una intervención que busca acompañar al peregrino sin alterar el paisaje ni la memoria del enclave.
Un conjunto preexistente reinterpretado desde la continuidad
La actuación aborda la rehabilitación integral y la ampliación de un conjunto edificado existente, formado por una edificación principal y varias construcciones auxiliares, implantadas sobre una parcela de aproximadamente 5.100 m². El acceso al conjunto está marcado por las ruinas del antiguo convento de San Francisco, que actúan como elemento de transición y condicionan el planteamiento general del proyecto.
El jardín actúa como núcleo del proyecto, ordenando el conjunto, aportando iluminación natural y estableciendo una relación directa entre arquitectura y paisaje.
La intervención no plantea una sustitución ni un contraste formal, sino una relectura del conjunto basada en la sobriedad, la coherencia constructiva y la integración en el entorno rural y patrimonial. Se mantienen como elementos estructurantes la volumetría existente, las cubiertas inclinadas de teja cerámica y la implantación directa sobre el terreno.
Un hotel rural organizado en torno al vacío
La transformación del conjunto da lugar a un hotel rural de 21 habitaciones, todas ellas con baño propio, que se complementan con espacios comunes de acogida, salón-comedor, áreas de estar, cocina y servicios, zona de spa y wellness, recorridos accesibles y espacios exteriores ajardinados.
La organización espacial se articula en torno a un espacio central ajardinado, presidido por una nogala centenaria, hacia el que se orientan las habitaciones. Este jardín actúa como núcleo del proyecto, ordenando el conjunto, aportando iluminación natural y estableciendo una relación directa entre arquitectura y paisaje. Las habitaciones se conciben como estancias abiertas al entorno, donde la vegetación, la luz natural y la escala del jardín forman parte de la experiencia interior, vinculando el uso del espacio al ritmo del lugar.
Las habitaciones se conciben como estancias abiertas al entorno, donde la vegetación, la luz natural y la escala del jardín forman parte de la experiencia interior, vinculando el uso del espacio al ritmo del lugar.
Permeabilidad, luz y relación con el paisaje
En el volumen principal, que alberga los espacios de salón y estar, la intervención incorpora una reconfiguración de los huecos existentes. Mediante una apertura controlada de las fachadas, se mejora la permeabilidad visual y física entre el interior y el exterior, reforzando la relación con el jardín y con las ruinas del antiguo convento.
El salón se configura como un espacio de transición entre arquitectura, historia y entorno natural. Los nuevos huecos se dimensionan atendiendo a criterios de orientación, escala y visuales, manteniendo la coherencia con la arquitectura original y evitando intervenciones formales innecesarias.
Arquitectura y paisaje como un sistema único
El proyecto concibe el paisaje como una extensión inseparable de la arquitectura. La ordenación exterior se apoya en los elementos preexistentes de mayor valor simbólico, que actúan como ejes organizadores del conjunto.
La nogala centenaria estructura los recorridos, las estancias y las relaciones visuales entre los distintos volúmenes, incorporando una dimensión temporal vinculada a la historia del lugar. Asimismo, se recupera la huella del antiguo pozo del monasterio, integrada en el diseño del jardín como elemento evocador. Frente a este vestigio, se introduce una fuente contemporánea que establece un diálogo entre pasado y presente.
Sostenibilidad integrada y arquitectura responsable
La sostenibilidad se incorpora desde el inicio del proyecto mediante una estrategia arquitectónica integrada. La mejora de la envolvente térmica mediante sistemas SATE permite optimizar el aislamiento sin modificar la imagen ni la lectura volumétrica del conjunto. La incorporación de paneles fotovoltaicos, integrados de forma cuidadosa, contribuye a la producción de energía renovable y a la reducción de la huella de carbono.
Estas medidas se complementan con instalaciones de alta eficiencia orientadas a un uso racional de la energía y a la mejora del confort interior. La sostenibilidad se plantea como el resultado de una coordinación entre envolvente, orientación, paisaje e instalaciones.
Interiorismo, materia y coherencia
El interiorismo continúa los criterios arquitectónicos del proyecto, basados en la sobriedad, la coherencia y la atención al detalle. Se emplean materiales naturales y duraderos, como madera, revestimientos minerales y pavimentos continuos, junto a una paleta cromática contenida que permite que la luz y la materialidad definan la atmósfera de los espacios. El mobiliario se diseña íntegramente a medida, adaptándose a cada espacio y uso, y se entiende como una extensión de la arquitectura, reforzando la unidad del conjunto y evitando elementos superfluos.
Un lugar para la pausa en el Camino
La rehabilitación y ampliación de la Quinta San Francisco da lugar a una arquitectura vinculada a su contexto físico y cultural. El proyecto configura un espacio orientado al descanso y a la pausa, en el que la arquitectura se relaciona con el paisaje y acompaña al viajero en el recorrido del Camino de Santiago.
Ficha técnica
- Cliente: Privado
- Tipo de obra: Rehabilitación y ampliación
- Finalización: 2022
- Arquitectos: Gaztelu Arquitectura
- Superficie de parcela: aprox. 5.100 m²
- Superficie construida: aprox. 1.100 m²
- Constructora: Grupo Poblador
- Ingeniería: Tecniman Ingeniería
- Estructuras: Edgardo Ibañez
- Urbanismo, paisajismo: Viveros Fadura, Gaztelu Arquitectura, Propiedad
- Premios: Premio de Conservación del Patrimonio 2º Edición Premios Pilgrim 2024
- Comunicación: Pati Núñez Agency


















