¿Con qué materiales construiremos en 2050?
Dirigido por Jonathan Lapalme y Meggan Collins, Les Matérialistes combina documental y ciencia ficción con previsiones, cocreación y diseño de animación en una utopía práctica que transporta al espectador hasta 2050 para comprender mejor lo necesario y posible que es emprender colectivamente la transición hacia una economía verdaderamente circular. La necesidad de un cambio en el sector de la edificación, pasando de la extracción y el desecho a la reutilización y al reciclaje, ya no está en discusión.
Las evidencias científicas certifican los límites planetarios de la extracción de materiales y los efectos del cambio climático, debidos a la excesiva emisión de gases de efecto invernadero. Los arquitectos pueden contribuir de forma determinante a este cambio de modelo y lo están haciendo empleando distintas estrategias. En el debate posterior a la proyección intervinieron tres de ellos, aportando sus puntos de vista y experiencia.
Pol Miret, cofundador de Recursos Urbans, explicó cómo realizan auditorías para identificar qué elementos pueden reutilizarse en un edificio según criterios económicos, de salud y culturales. “Lo que hay que demostrar es por qué se derriba un edificio en vez de reutilizar sus materiales”, afirmó, señalando el principal reto de la arquitectura: adaptarse a lo existente para preservar el máximo posible. Y añadió: “La mitad de los materiales se pueden reutilizar para otro edificio, pero hay cosas que no pasan porque aún no hay suficiente voluntad”.
En la misma línea, Felipe Pich-Aguilera, cofundador del estudio PichArchitects, apuntó que, aunque ahora asumimos erróneamente que los materiales empleados en un edificio no tendrán valor en el futuro, sí pueden entenderse como activos. La condición necesaria es que se puedan desmontar y separar, además de tener un conocimiento y una trazabilidad completa sobre ellos. “Si los pensamos como valores en bolsa, su rentabilidad puede ser mayor que la de los bonos del Estado, sobre todo considerando el incremento de precios de los materiales nuevos generados por la escasez y los conflictos internacionales. El material que tiene valor es el que tiene calidad para perdurar y el que tiene información”. Asimismo, subrayó: “La administración, la economía y el comercio están organizados actualmente en contra de la reutilización. La industria es la única que tiene la capacidad económica y la visión para involucrarse en ello”.
Por su parte, Jade Serra, socia de Slow Studio y vicepresidenta de la agrupación AuS del Colegio de Arquitectos de Cataluña, destacó: “Como profesionales nos encontramos con barreras. Por eso, desde AuS apostamos por trabajar en red y alzar la voz para anticiparnos a las normativas sin esperar a la acción política”. Y concluyó: “Falta mucha legislación en materiales naturales, pero está muy ligada a la industria y a la demanda, y esto está cambiando”.
El evento inaugura un ciclo de tres proyecciones de Arquitectura en Corto que tendrán lugar en Interni Onesti, un espacio nacido en 1996 con el propósito de conectar a los arquitectos con algunas de las marcas más relevantes de la industria italiana en el sector de la edificación. El acto estuvo comisariado por Andrea Sassi, fundador de Arquitectura en Corto, y contó con el patrocinio de Interni Onesti, las marcas Technal, dedicada a sistemas de carpintería de aluminio reciclado, y Listone Giordano, especializada en la fabricación de suelos de madera de alta gama, así como con el apoyo de la agrupación AuS – Arquitectura y Sostenibilidad del Colegio de Arquitectos de Cataluña y del Green Building Council España.






















