Grupo Valora destaca el papel de la valorización agrícola en el Congreso Internacional de Bioenergía
El Congreso Internacional de Bioenergía abordó en Valladolid el papel de la valorización agrícola dentro de las plantas de biometanización. Grupo Valora presentó un caso real en una instalación con capacidad de producción de 7 MW, donde gestiona 140.000 toneladas anuales de digestato. El modelo combina conocimiento agronómico, planificación logística y herramientas de digitalización. La compañía destacó la importancia de adaptar las aplicaciones a las características de cada territorio y a las necesidades de agricultores y cultivos.
La valorización agrícola del digestato centró parte del debate de la última edición del Congreso Internacional de Bioenergía, celebrado en el marco del Salón del Gas Renovable de Valladolid. Durante el encuentro, Grupo Valora presentó la experiencia desarrollada en una planta de biometanización con capacidad de producción de 7 MW, donde la compañía gestiona un plan de valorización de 140.000 toneladas anuales de digestato, informaron en una nota de prensa fuentes de Grupo Valora.
El director técnico de Grupo Valora, Carlos Esteban, explicó durante su intervención las diferentes fases necesarias para trasladar el digestato generado por una planta al territorio agrícola. Según detalló, el proceso debe comenzar con un correcto dimensionamiento del servicio y con el conocimiento de la realidad agronómica de la zona.
Ello implica analizar la caracterización del digestato y determinar los factores que condicionan su aplicación agrícola. A continuación, es necesario identificar la superficie efectiva disponible y comprobar sobre el terreno que las parcelas seleccionadas reúnen las condiciones necesarias para formar parte del plan de valorización.
“Es fundamental reunirse con agricultores, analizar parcelas concretas, estudiar accesos y conocer cultivos. Se trata de comprender la realidad agronómica del entorno, sólo de esta manera es posible transformar una cifra teórica en un plan de valorización viable”, detalló Esteban.
El territorio condiciona el dimensionamiento del servicio
Durante el caso presentado en Valladolid, Grupo Valora destacó la conveniencia de trabajar con radios operativos reducidos siempre que las características del territorio lo permitan. Es por ello que el conocimiento del terreno ocupa un papel relevante en la planificación de estos proyectos.
En concreto, el proyecto analizado en el congreso prioriza superficies situadas entre 5 y 15 kilómetros de la instalación. Esta planificación permite reducir los costes asociados al transporte y trasladar parte de esa eficiencia al productor.
La identificación de las parcelas también debe tener en cuenta factores como los accesos, el tipo de cultivo, la disponibilidad de los agricultores y las condiciones de cada explotación. De esta manera, la superficie teórica disponible se transforma en una capacidad real de aplicación.
El calendario agrícola constituye otro de los condicionantes del proceso. Mientras las plantas producen digestato durante los 365 días del año, los cultivos solo permiten su aplicación en determinadas ventanas temporales, condicionadas por las siembras, las cosechas y la meteorología.
Almacenamiento y logística, claves para ajustar producción y demanda
La diferencia entre el ritmo de producción de una planta y las ventanas disponibles para la aplicación agrícola convierte el almacenamiento en un elemento relevante del sistema. En el proyecto presentado por Grupo Valora, la infraestructura disponible alcanza los 33.000 m3, lo que permite adaptar los ritmos de producción del digestato a las necesidades del campo.
La logística constituye otro de los factores que condicionan la operativa. “La logística es la gran espada de Damocles de la valorización agrícola”, afirmó el director técnico durante su intervención.
El caso presentado contempla la gestión diaria de una treintena de cubas y alrededor de 6.000 viajes anuales vinculados al servicio. La planificación debe adaptarse a variables como el estado de los caminos, la accesibilidad de las parcelas, la disponibilidad de los agricultores o los cambios meteorológicos. Esta operativa requiere coordinar diferentes equipos y anticipar las necesidades de cada campaña.
La digitalización aporta trazabilidad al proceso
La trazabilidad fue otro de los aspectos destacados durante la presentación. Grupo Valora señaló que el seguimiento de los movimientos debe ir más allá de la documentación administrativa exigida por la normativa y servir como herramienta para gestionar el conjunto del proceso. Para ello, la compañía ha desarrollado aplicaciones propias que permiten supervisar en tiempo real las diferentes etapas, desde la carga del digestato en la planta hasta su aplicación final en las parcelas.
“Los sistemas registran recorridos, volúmenes, destinos, dosis aplicadas y hasta la acumulación de nutrientes, una información actualizada de la que siempre van a poder disponer productores, técnicos y administraciones”, explicó Carlos Esteban.
La información generada permite disponer de un seguimiento de las operaciones y facilita la coordinación entre los distintos agentes implicados. La digitalización se convierte así en un elemento integrado en la planificación agronómica y logística. El modelo presentado combina equipos de producción, agronomía, técnicos de campo, especialistas en logística y responsables de trazabilidad. Todos ellos trabajan sobre una planificación que se revisa de forma continua en función de las condiciones de las parcelas, los cultivos y la operativa de transporte.
El digestato como recurso para el territorio agrícola
La experiencia presentada por Grupo Valora muestra el papel que puede desempeñar la valorización agrícola dentro de las plantas de biometanización. El proceso requiere coordinar la producción de digestato con las necesidades de los cultivos y las condiciones concretas del territorio.
El dimensionamiento agronómico, la identificación de superficies, el almacenamiento, la logística y la trazabilidad forman parte de un mismo modelo de gestión. La combinación de estos elementos permite planificar las aplicaciones y adaptar el servicio a las características de cada zona.
La experiencia expuesta en Valladolid sitúa así la valorización agrícola como una de las piezas vinculadas al desarrollo del biometano y al aprovechamiento del digestato en el ámbito agrícola.











































