Encontrar la aguja en el pajar
“Entrevistador: ¿Tienes experiencia en puericultura?
Candidato: Si, me gustan mucho los niños…
Entrevistador: Pero, ¿conoces alguna marca de puericultura?
Candidato: Bueno, alguna me suena…las típicas, pero aprendo rápido, no será tan difícil.
Entrevistador: ¿Te encaja el horario de la oferta?
Candidato: Bueno, yo es que salir tan tarde no me va muy bien y ¿sería posible no trabajar los sábados?”
Este podría ser un ejemplo de entrevista con la que nos encontramos habitualmente cuando necesitamos ampliar o sustituir personas del equipo.
El factor humano es uno de los puntos clave en el retail y por supuesto en el sector de la puericultura. Nuestro negocio se basa en el asesoramiento, información y prescripción de productos que requieren un conocimiento profundo de los mismos por su tecnicismo, características o alto valor, que por tanto requiere una potente argumentación, ya que es difícil que se venda por sí solo. En este marco es donde todas las empresas que tenemos tiendas físicas se nos plantea la misma problemática: crear equipos sólidos, formados, cohesionados y comprometidos con el negocio.
La actitud, característica clave de los candidatos
Podemos entender que trabajar en nuestro sector requiere una formación profunda en múltiples categorías y productos que para muchos podría plantearse como una oportunidad. Pero cuando realizamos un proceso de selección, nos damos cuenta de que en realidad se presenta como un obstáculo, por el gran esfuerzo de aprendizaje y estudio que le supone a un candidato que quiera incorporarse a un equipo de una tienda de puericultura. Además, los horarios extensivos que tienen los comercios, necesarios para poder competir con las grandes superficies y el hecho de trabajar los sábados, dificultan aún más encontrar candidatos a los que les encaje una vacante en una tienda del sector, por lo complicado que resulta conciliar la vida laboral con la familiar.
Pero España es el país con la tasa de paro más alta de Europa y, por tanto, no podemos dejar de plantearnos por qué es tan difícil encontrar gente que quiera trabajar en el sector. Además, como publica recientemente el diario Expansión: “el absentismo laboral en 2024 ha superado incluso los niveles de la pandemia, con una tasa de un 7,5%, con casi 1.2 millones de personas que no acudieron a trabajar cada día”. Este dato es realmente negativo, y vaya por delante que por supuesto existen miles de casos en que las bajas son absolutamente necesarias y justificadas, pero desgraciadamente todos hemos vivido casos cercanos en los que la picaresca y el escapismo se imponen a la honestidad y compromiso con la empresa. Con este panorama, cuando nos enfrentamos a la selección de un nuevo candidato, sabemos que va a ser una tarea laboriosa y muchas veces a contrarreloj, ya que la mayoría de retailers que tenemos equipos comerciales somos pequeñas empresas que no podemos prescindir, ni sustituir las bajas de personal sin que ello represente un gran desequilibrio en el equipo, además de un coste añadido, difícil de asumir en estructuras reducidas con recursos limitados.
La situación ideal es encontrar un candidato/a que haya estado en alguna tienda de puericultura y tenga ya una base que no nos haga partir de cero. Pero como bien sabemos todos, es difícil encontrar una aguja en el pajar y, por tanto, en un sector pequeño como el nuestro, en el que es complicado que se dé este caso, creo que no me equivoco si confirmo que todos estamos dispuestos a dar oportunidades a cualquier persona que tenga una cualidad muy buscada: ACTITUD. Hoy en día es una característica clave y muy valorada, porque la actitud y las ganas, me atrevo a decir que son el 70% de lo que buscamos todos en un candidato/a. Evidentemente la experiencia, dotes comerciales, la imagen y el don de gentes serán la base de la selección. Pero qué diferente es incorporar a una persona que vibre, se interese, esté atenta y quiera aprenderlo todo para incorporarse en el equipo al 100% en el menor tiempo posible. Además, pienso que la mayoría consideramos que la edad no es un obstáculo, bien al contrario. Los candidatos jóvenes nos aportarán frescura, conocimientos de nuevas tendencias, imagen dinámica al equipo, y los candidatos más mayores, veteranía, conocimientos de múltiples experiencias laborales, y tablas ante cualquier situación complicada y, además de esto, normalmente un compromiso fuerte de permanencia por las circunstancias propias de la edad.
Retos en la formación de equipos profesionales
Ante esta situación nos enfrentamos a dos retos: ser creativos en la selección de nuevo personal y en los incentivos que damos a los equipos, y crear ambientes de trabajo sanos, en los que los trabajadores se sientan a gusto y quieran quedarse. Las pequeñas empresas tenemos la inmensa suerte de poder tomar decisiones rápidas y es nuestra obligación reinventarnos día a día, y esta es nuestra gran baza frente a las grandes organizaciones (de las que sin duda podemos copiar muchas cosas). Debemos buscar fórmulas para premiar el talento y buscar maneras de retenerlo. Cuando encontramos piezas en la organización que valen la pena, es importante comunicárselo y ofrecerle no solo buenas condiciones salariales, sino también beneficios no tangibles que hagan que quiera quedarse en nuestra empresa.
Algunos puntos clave que pueden ayudarnos en esta parte tan importante del negocio podrán ser:
- Formar equipos cohesionados, asignando funciones a cada miembro. Encontrar el talento de cada uno y asignarle tareas en función de ello, hará que los equipos se complementen, se respeten en sus áreas y se apoyen en el trabajo diario. Además, escuchar al equipo para que nos cuente sus opiniones acerca de los productos, marcas, los procesos internos de funcionamiento y las relaciones con los clientes hará que cada uno sienta que está aportando conocimientos y ayudando al crecimiento de la empresa con su trabajo.
- Dar formación constante en todas las áreas para que el equipo se sienta seguro frente a un consumidor final cada día más informado. Podemos apoyarnos en las marcas, que están siempre dispuestas a ello, por lo que no debemos cargar nosotros solos con esta tarea tan necesaria y a la vez compleja.
- Promover buen ambiente laboral, que una al equipo y genere vínculos entre todos, más allá de la relación estrictamente laboral. Realizar actividades extra laborales en un marco de ocio ayuda a conocerse más entre unos y otros y a estrechar lazos. Si nos paramos a pensar, gran parte de nuestra jornada la pasamos en el trabajo con nuestros compañeros. Hacer team buildings con juegos de equipo que nos permitan conocer mejor a quien tenemos al lado, y con el que trabajamos codo con codo diariamente, fortalece relaciones y beneficia el funcionamiento global, además de crear más empatía con la empresa.
- Revisar y actualizar los salarios siempre que se pueda. Sin duda, la satisfacción económica, “sentirse bien pagado”, será uno de los principales motivos por los que una persona querrá quedarse en la empresa.
- Dar oportunidades a perfiles más mayores. Posiblemente tendrán más libertad de horario, más experiencia y una implicación mayor por el reto que representa.
- Adaptar horarios a cada persona. Aunque parezca un Tetris imposible, tratar de encajar los horarios a cada persona, siempre que las circunstancias de tienda lo permitan, será un incentivo para aquella persona que lo necesita y le permita conciliar mejor su vida personal con la laboral. Además, el equipo valorará enormemente si puede disfrutar de festivos durante algún puente o sábados de forma rotatoria para pasar tiempo en familia o amigos.
No es tarea fácil, y temblamos cada vez que necesitamos incorporar a un nuevo miembro al equipo, pero sin duda los equipos de tienda son fundamentales para que el negocio crezca y se consolide en un escenario convulso y con retos diarios para los retailers del sector de la puericultura.









