Canastilla, un mercado más racional y selectivo
La categoría de Canastilla afronta un escenario marcado por la evolución de los hábitos de compra de las familias y por un consumidor cada vez más selectivo a la hora de preparar la llegada del bebé. El descenso de la natalidad y la contención del gasto condicionan el volumen de la demanda, aunque los productos esenciales mantienen su presencia dentro del mercado. Además, la calidad, la funcionalidad, la seguridad y la durabilidad adquieren un peso creciente frente a la compra impulsiva.
Las familias muestran una mayor predisposición hacia soluciones versátiles, evolutivas y fáciles de mantener. El diseño mantiene su importancia, y predominan las propuestas atemporales, los colores neutros y los motivos inspirados en la naturaleza, junto a una creciente presencia de alternativas con personalidad. En cuanto a los materiales, el algodón continúa como tejido de referencia, mientras ganan presencia el algodón orgánico, el bambú y otras fibras naturales.
En este análisis ofrecemos una panorámica de la situación actual de la categoría de Canastilla, abordando aspectos como la evolución de las ventas, los principales factores que condicionan la decisión de compra, las prioridades de las familias y las tendencias que están marcando el mercado.
La calidad y el valor añadido sostienen la evolución de la Canastilla
Aunque el volumen de ventas acusa el impacto del contexto demográfico, los profesionales coinciden en que se trata de un segmento que conserva su relevancia dentro del mercado de la puericultura gracias al carácter esencial de muchos de sus productos. Las familias han cambiado su forma de comprar. La planificación, la comparación entre alternativas y la búsqueda de productos realmente útiles se han convertido en factores determinantes, desplazando las compras más impulsivas y otorgando mayor protagonismo a la funcionalidad, la calidad y la durabilidad. Así, la categoría evoluciona hacia una oferta con mayor valor añadido, en la que destacan los artículos capaces de combinar prestaciones, diseño y una larga vida útil.
Para David Romera, design & product manager de Micuna, “la categoría de canastilla se ha mantenido estable, con una ligera tendencia a la baja respecto al año anterior. Este comportamiento viene marcado principalmente por la contención del gasto de las familias y el contexto de menor natalidad, que sigue condicionando la demanda. Aun así, continúa siendo un segmento relevante, ya que los productos de primera necesidad para el recién nacido tienen una alta rotación y las familias priorizan aquellas compras relacionadas con el descanso y el bienestar del bebé”. Por su parte, Isabella Alvarado, responsable de Experiencia de cliente y Desarrollo Comercial de Ecus Kids, considera que “la categoría de canastilla ha evolucionado hacia una compra mucho más reflexiva. Las familias ya no buscan únicamente productos bonitos o coordinados estéticamente, sino que valoran especialmente aquellos que aportan seguridad, funcionalidad y durabilidad. También observamos un consumidor mucho más informado, que compara materiales, certificaciones y prestaciones antes de decidir. De esta manera, los productos que combinan diseños con beneficios reales para el bienestar del bebé son los que están ganando protagonismo”. Y Antoni Martí, director comercial de Onna, destaca que “en el último año, hemos visto un consumidor mucho más racional y planificado. Las familias buscan invertir en productos que realmente vayan a utilizar durante los primeros meses de vida del bebé, priorizando la funcionalidad, la calidad y la durabilidad frente a la compra impulsiva. Además, el contexto económico ha hecho que las listas de nacimiento ganen aún más protagonismo como herramienta para centralizar las compras y facilitar los regalos. Esto ha favorecido a los productos de mayor valor añadido y larga vida útil, como los relacionados con el descanso”.
Tal y como comenta Óscar Vivas, director comercial de Saro, “la categoría se ha mantenido estable gracias a su carácter esencial y a su importancia dentro del regalo de nacimiento. Sin embargo, la baja natalidad y una mayor planificación del gasto hacen que las familias sean más selectivas y tiendan a elegir menos productos, pero de mayor calidad y utilidad”. Mientras que Marta Casas, CEO y directora creativa de Baby Bites, resalta que “la categoría de canastilla sigue viéndose afectada por la baja natalidad y por un consumidor mucho más prudente con el gasto. Las familias compran menos que hace unos años y cada vez es más habitual reutilizar o heredar productos entre hermanos, familiares o amigos. El gasto se concentra en menos productos, pero más meditados: artículos que les gustan de verdad, que perciben como de buena calidad, funcionales y duraderos”. Y María Vall, marketing manager & social media Nursery de Pasito a Pasito, explica que “la categoría de canastilla ha mostrado una evolución marcada por un consumidor más selectivo y racional. Aunque el contexto demográfico sigue condicionando el volumen del mercado debido al descenso de la natalidad, el valor de la categoría se mantiene gracias a una mayor búsqueda de productos de calidad, duraderos y con un diseño cuidado. Las familias planifican más sus compras, priorizan artículos realmente funcionales y valoran especialmente aquellos que ofrecen versatilidad, facilidad de mantenimiento y una larga vida útil”.
Para el 48% de los profesionales consultados por PUERICULTURA Market, las ventas se han mantenido estables en el último año, mientras que el 19% señala que han aumentado y el 33% que han disminuido. Respecto a los márgenes comerciales, el 88 % considera que se han mantenido sin cambios, frente al 12% que apunta a una reducción.
Funcionalidad y confianza: las claves que impulsan la compra de Canastilla
El consumidor analiza con mayor detenimiento cada adquisición, priorizando aquellos productos que ofrecen garantías en términos de calidad, seguridad y utilidad, especialmente cuando se trata de artículos destinados a los primeros meses de vida del bebé. Además, aunque el precio continúa siendo un elemento relevante, comparte protagonismo con otros aspectos como la funcionalidad, la durabilidad, el diseño o la confianza que transmite la marca. También se observa que las familias están dispuestas a realizar una mayor inversión cuando perciben beneficios tangibles, mientras que la sostenibilidad continúa avanzando, aunque todavía con un peso inferior al de otros atributos más directamente relacionados con el uso y el bienestar del bebé.
Así, David Romera, design & product manager de Micuna, considera que “los principales factores que influyen en la decisión de compra siguen siendo el precio, el diseño y la marca. Las familias buscan productos con una estética actual, acordes a las tendencias y respaldados por marcas que les transmitan confianza, sin perder de vista un precio competitivo. La calidad continúa siendo un aspecto importante, especialmente en productos destinados al descanso del bebé, mientras que la sostenibilidad todavía tiene un peso secundario frente a otros criterios de compra”. Por su parte, Isabella Alvarado, responsable de Experiencia de cliente y Desarrollo Comercial de Ecus Kids, detalla que “actualmente, la decisión de compra viene determinada por el equilibrio entre calidad, seguridad y funcionalidad. El precio sigue siendo un factor importante, pero las familias están cada vez más dispuestas a invertir en productos que ofrecen beneficios demostrables para la salud y el bienestar. Observamos que, especialmente en los artículos relacionados con el descanso, los padres valoran aspectos como la transpirabilidad, la ergonomía, las certificaciones y la innovación, entendiendo que son productos que pueden influir directamente en la seguridad durante una etapa especialmente sensible”. Y Antoni Martí, director comercial de Onna, manifiesta que “la decisión de compra está mucho más meditada que hace unos años. El consumidor dedica tiempo a informarse, compara productos, consulta opiniones y busca recomendaciones antes de realizar la compra”.
Tal y como comenta Óscar Vivas, director comercial de Saro, “la seguridad de los materiales, el tacto, la comodidad, la transpirabilidad y la facilidad de lavado. También se valoran las certificaciones, la durabilidad, el diseño y una buena relación calidad-precio, especialmente cuando se trata de un regalo”. Mientras que Marta Casas, CEO y directora creativa de Baby Bites, añade que “hemos detectado que muchas familias prefieren comprar menos artículos, pero que sean realmente útiles, duraderos y versátiles. La compra impulsiva ha disminuido y cada vez se valoran más los productos que tendrán un uso prolongado o que resuelvan varias necesidades”. Y María Vall, marketing manager & social media Nursery de Pasito a Pasito, especifica que “la calidad continúa siendo el principal criterio de compra, seguido por la seguridad de los materiales, la suavidad de los tejidos y la funcionalidad del producto. El diseño también desempeña un papel importante y el precio sigue siendo un factor relevante, aunque no suele ser el único elemento decisivo. Los consumidores están dispuestos a realizar una mayor inversión cuando perciben un valor añadido en términos de calidad, durabilidad o sostenibilidad”.
Al preguntar a los detallistas especializados por los factores que determinan la decisión de compra en canastilla, Joan y David Font, gerentes de Font Puericultura, opinan que “el principal factor que determina la elección de los productos es la estética y el diseño, que prevalece por encima de aspectos como el precio o los materiales”. E Inmaculada Bueno, del departamento de Puericultura de Todobebé, valora que “la calidad del producto es determinante y, aunque el precio influye, el cliente finalmente se decanta por artículos que realmente le gustan porque ofrecen un buen diseño y les inspira confianza”.
Un presupuesto condicionado por las necesidades de cada familia
El presupuesto destinado a canastilla es muy variable y está condicionado por múltiples factores, desde el tipo de producto hasta las necesidades de cada familia o el momento en el que se realiza la compra. Por esto, resulta difícil establecer una cifra única que represente el comportamiento del conjunto del mercado.
Las familias seleccionan con mayor cuidado los artículos en los que deciden invertir y muestran una mayor predisposición a destinar un presupuesto superior cuando identifican beneficios tangibles en términos de calidad, funcionalidad o durabilidad.
Así, David Romera, design & product manager de Micuna, considera que “se mantiene estable respecto al año anterior, situándose habitualmente entre los 100 y 200 euros, dependiendo de las necesidades de cada familia y de los productos que conformen la canastilla”. Por su parte, Isabella Alvarado, responsable de Experiencia de cliente y Desarrollo Comercial de Ecus Kids, destaca que “el presupuesto destinado a la canastilla es muy variable, pero la tendencia es clara: las familias priorizan la inversión en aquellos productos que utilizarán a diario y que consideran fundamentales para el descanso, el confort y el desarrollo saludable del bebé”. Por su parte, Marta Casas, CEO y directora creativa de Baby Bites, opina que “es difícil establecer una cifra media porque depende mucho del tipo de producto y del momento de compra (compra propia o regalo). Pero hemos observado que existe una disposición a pagar más cuando el diseño, la calidad de los materiales o la funcionalidad aportan un valor diferencial evidente”. Y María Vall, marketing manager & social media Nursery de Pasito a Pasito, argumenta que “depende del momento de compra y del tipo de producto. Para textiles individuales, el gasto suele situarse entre 20 y 60 euros por artículo, mientras que la inversión total en productos de canastilla durante la preparación de la llegada del bebé puede oscilar entre 200 y 500 euros, variando en función de la marca, el número de artículos adquiridos y las necesidades de cada familia”.














