Estrés térmico en bomberos: nuevos enfoques para controlar el calor
Este aumento de la temperatura corporal incrementa el riesgo de estrés térmico y puede comprometer funciones esenciales como la concentración, la capacidad de reacción o la toma de decisiones. Además, la acumulación de calor y la exigencia física elevan la carga cardiovascular y dificultan la recuperación entre intervenciones. Algunos estudios señalan que hasta el 50 % de las muertes en bomberos están relacionadas con episodios cardíacos súbitos agravados por el estrés térmico.
Por ello, la gestión del estrés térmico se está consolidando como una medida complementaria dentro de las estrategias de protección de los servicios de emergencia. En los últimos años, diferentes investigaciones han analizado el papel de las tecnologías de refrigeración personal para ayudar a controlar la temperatura corporal durante y después de las intervenciones.
Los estudios disponibles muestran que los chalecos refrigerantes pueden reducir la temperatura corporal interna hasta 0,21°C y la temperatura de la piel hasta 0,24°C respecto a condiciones sin refrigeración. Algunas investigaciones también han observado diferencias de hasta 6,6°C entre las capas interior y exterior del equipo de intervención tras exposiciones prolongadas al calor. Asimismo, se han registrado reducciones de la frecuencia cardíaca de aproximadamente 10 pulsaciones por minuto y una disminución de la sudoración cercana al 13%. Además de mejorar la sensación térmica del usuario, estas soluciones aumentan la tolerancia al esfuerzo y podrían incrementar el tiempo de trabajo eficiente en torno a un 10% en entornos de alta temperatura. Todo ello contribuye a mantener el rendimiento operativo durante más tiempo, mejorar la recuperación en los periodos de descanso y preservar la capacidad de concentración en situaciones críticas.
Dentro de este campo destacan soluciones desarrolladas específicamente para el sector. Un ejemplo es INUTEQ, que ha trabajado junto al cuerpo de bomberos de Bad Homburg (Alemania) y especialistas en seguridad laboral, en el desarrollo y validación de sistemas de refrigeración destinados a intervenciones en condiciones de calor extremo. Sus chalecos utilizan materiales de cambio de fase (PCM) de origen biológico para proporcionar una temperatura constante y están diseñados para aplicaciones como incendios forestales, incendios urbanos, operaciones industriales o trabajos con vestimenta altamente aislante.
La protección del bombero ya no depende únicamente de la resistencia térmica de sus equipos. La gestión del calor corporal adquiere cada vez mayor relevancia para mejorar la seguridad, proteger la salud y mantener la capacidad de respuesta en situaciones extremas.




















