El Ayuntamiento de Barcelona mejora la protección laboral frente a las olas de calor con una instrucción pionera
La instrucción asume que el aumento sostenido de las temperaturas y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos son manifestaciones claras del cambio climático que, en los últimos veranos, han provocado registros de temperaturas récord y también consecuencias sobre la salud. Por este motivo, entre otras medidas y como principal novedad, establece la necesidad de identificar a partir de ahora los puestos de trabajo con mayor riesgo, así como a las personas más vulnerables.
Esta medida, por sí sola, representa un paso importante hacia una protección más proactiva y personalizada de la salud laboral. Y es que esta identificación servirá no solo para que todo el personal disponga de la información suficiente y necesaria antes de la llegada del verano, sino también para garantizar formación asociada, reconocimientos médicos específicos, la identificación y seguimiento de las medidas preventivas y un registro de las actuaciones que se lleven a cabo, entre otras cuestiones. Estas actuaciones concretas deberán incorporarse, cuando sea necesario, a las concesiones o contratos vigentes y, además, añadirse a las nuevas licitaciones futuras.
Además, y como segunda gran novedad, la instrucción refuerza la coherencia del sistema de protección porque deberá aplicarse a todo el ámbito organizativo, incluyendo tanto al personal interno como externo. De hecho, el trabajo técnico se ha realizado con la colaboración de los delegados y delegadas de seguridad y salud laboral, lo que mejora su calidad técnica y también su aceptación operativa en el ámbito real de los distintos puestos de trabajo.
El teniente de alcaldía de Seguridad, Prevención, Régimen Interior y Convivencia, Albert Batlle, ha destacado la importancia de esta instrucción: “El calor todavía no ha llegado, pero llegará, y debemos estar en condiciones de prever qué hacemos en caso de olas de calor”, ha explicado. “Pensamos que en cualquier intervención por encima de los 35 grados centígrados debemos extremar las precauciones sobre las condiciones en las que se realiza”, ha añadido.
En términos generales, la nueva instrucción técnica establece con exactitud qué debe hacerse ante un episodio de ola de calor, con seis escenarios diferentes en función del nivel de alerta que proporciona en cada momento el Servicio Meteorológico de Cataluña. En el caso de emergencia más alta, por ejemplo, se prohibirán los trabajos en solitario a la intemperie y se limitará el tiempo de trabajo continuado a un máximo de 20 minutos, realizando descansos obligatorios de dos minutos en ubicaciones que permitan recuperar el equilibrio térmico. Además, se pedirá planificar y ejecutar las tareas de mayor exigencia física fuera de las horas centrales del día y, en caso de que no sea posible por las características del trabajo, establecer rotaciones de personal.
En el caso de alertas con un umbral de peligro menos elevado, la instrucción ya apunta a la necesidad de seguir medidas preventivas como la utilización de equipos de protección individual —crema solar protectora y sombreros o gorras—, así como la reasignación de las actividades más físicas a aquellas personas que no sean especialmente sensibles y, si no fuera posible, la rotación del personal para reducir el tiempo de exposición al calor. En este nivel también se traslada a las personas responsables del personal la necesidad de aumentar la supervisión de los trabajadores estableciendo, por ejemplo, sistemas de trabajo por parejas.
De hecho, con carácter general y sin situaciones específicas de calor, la instrucción señala la necesidad de que todo el mundo conozca los planes de protección específicos y las medidas asociadas, así como la conveniencia de que entre los meses de junio y septiembre las personas que trabajan al aire libre o en espacios no climatizados realicen pausas de hidratación y utilicen preferentemente ropa amplia y transpirable, entre otras recomendaciones.
Por último, y con el fin de facilitar la elaboración de los registros de personas más vulnerables, la instrucción técnica municipal recoge factores individuales que pueden hacer que una persona trabajadora tenga una mayor probabilidad de sufrir los efectos nocivos de las altas temperaturas. Por ejemplo, el hecho de que en solo una semana se pierda la condición de aclimatación a una situación concreta, la condición física, determinados antecedentes médicos, ciertas medicaciones, el consumo de alcohol o cafeína, el sobrepeso, la edad avanzada o el embarazo, entre otros factores. Para todas ellas, la instrucción recomienda un reconocimiento médico de vigilancia de la salud para valorar si en su caso concreto son necesarias medidas preventivas adicionales.
En caso de que aparezcan síntomas de golpe de calor, como aumento de la temperatura corporal por encima de los 40 grados centígrados; dolores de cabeza o vértigo; náuseas y vómitos; piel enrojecida, caliente y seca; respiración y frecuencia cardíaca aceleradas; calambres musculares; o alteraciones del estado mental, confusión, irritabilidad o delirio; la instrucción establece que debe avisarse urgentemente a los servicios de emergencia a través del teléfono 112. Además de trasladar a la persona afectada a un lugar más fresco y ventilado, recuerda la necesidad de darle agua, mojarla y abanicarla si está consciente hasta la llegada de los profesionales sanitarios y, si no lo está, colocarla en posición lateral de seguridad hasta la llegada de los servicios de emergencias médicas.





















