El INSST presenta nuevas herramientas de protección ante los riesgos relacionados con las vibraciones en el trabajo
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), organismo científico-técnico especializado en prevención de riesgos laborales dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social, ha celebrado una jornada técnica para presentar la actualización de la ‘Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con las vibraciones mecánicas’ y el nuevo protocolo de vigilancia sanitaria específica elaborado por el Ministerio de Sanidad.
Pese a su gravedad, los datos presentados durante la jornada revelan un panorama preocupante en el cumplimiento del Real Decreto 1311/2005 de protección laboral frente a las vibraciones mecánicas. Según un estudio de situación del INSST, de las empresas analizadas con exposición confirmada a vibraciones, solo en el 61% se había identificado el riesgo y únicamente en un 12% se había realizado una evaluación de riesgos. Más crítico aún es que solo 6 de las 287 empresas estudiadas realizaban una gestión preventiva completa.
Para revertir esta situación, la actualización de la Guía Técnica —que llega 15 años después de su primera edición— incluye nuevos contenidos, como apéndices de fundamentos físicos y bases de cálculo para permitir una gestión más precisa del riesgo que facilite al personal prevencionista la comprensión de cómo máquinas como pulidoras o lijadoras afectan a la salud.
“Buscamos una guía más clara, útil y eficaz para facilitar su aplicación práctica en las empresas. Nuestro objetivo es transformar el conocimiento técnico en acción preventiva real”, ha explicado Beatriz Diego, subdirectora técnica del INSST.
En esta línea, también se ha recordado que las pequeñas y medianas empresas tienen a su disposición herramientas del INSST como BaseVibra para realizar estimaciones de riesgo fiables sin necesidad de grandes inversiones en equipos de medición.
Por su parte, el protocolo de vigilancia sanitaria del Ministerio de Sanidad es fruto de una rigurosa revisión de la evidencia científica y establece criterios claros para detectar patologías como el dolor lumbar (asociado a vibraciones de cuerpo entero) y el síndrome del ‘dedo blanco’ o el túnel carpiano (vibraciones mano-brazo), utilizando herramientas validadas como la escala de Estocolmo.
Con estas iniciativas, el INSST refuerza su compromiso con la mejora continua de las condiciones de trabajo y con el impulso de una cultura preventiva basada en la evidencia científica.




















