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Protección Laboral

Tabaco verde, tóxico insidioso

Redacción Protección Laboral19/06/2017

La planta del tabaco verde es tóxica al contacto con la piel. El efecto acumulativo de la exposición continuada provoca en los trabajadores de las plantaciones la que se conoce como Enfermedad del Tabaco Verde (ETV), un envenenamiento por nicotina que se produce al manipular la planta del tabaco. La enfermedad, que origina indeseables síntomas fisiológicos, es conocida desde la década de los 70, aunque se constata una pobre prevención en el ámbito laboral, en general, y especialmente en países pobres, donde la prevención es un “lujo” que los trabajadores no pueden permitirse.

Los agricultores que cosechan el tabaco verde corren un alto riesgo de desarrollar la enfermedad cuando su ropa se satura de tabaco que está humedecido por la lluvia, el rocío de la mañana o la transpiración.


Los medios mecánicos ayudan a evitar el contacto con el tóxico del tabaco

Enfermedad ignorada


Además de constituir un problema de salud pública debido al hábito de fumar, el tabaco tiene un impacto que no puede obviarse sobre la cadena de producción. Frecuente entre los recolectores y manipuladores del tabaco, la ETV se detectó por primera vez en los trabajadores de las plantaciones de tabaco en Florida, al inicio de los años 70. Los estudios confirmaron que la sintomatología observada en todos los ocupados en dicha actividad en cualquier parte del mundo estaba provocada por la absorción de la nicotina a través de la piel. Por tratarse de un tóxico soluble en agua, los científicos sugieren que la afección se da especialmente cuando la planta está mojada, momento en que su manipulación constituye un problema de seguridad laboral. Como promedio, los síntomas aparecen 10 horas después de la exposición, con una duración de entre 1 y 3 días cuando se efectúa el tratamiento adecuado. La manifestación severa de la intoxicación puede conducir a un cuadro clínico de convulsiones, disnea (sensación de ahogo por falta de aire) o el colapso vascular.

Riesgos para la salud

Aunque los síntomas de la ETV normalmente no duran más de 24 horas después del contacto de los trabajadores con las hojas de tabaco, en la actualidad no hay ningún estudio exhaustivo para evaluar los efectos a largo plazo.
Los trabajadores que se inician en la manipulación y recolección del tabaco tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, ya que pueden tener una menor tolerancia a la exposición a la nicotina que los trabajadores con más tiempo de exposición. Además, los trabajadores menos veteranos suelen tener menos conocimientos de la enfermedad y los métodos de protección, lo que hace necesario que reciban una formación adecuada. Los niños y adolescentes, que suelen emplearse en este sector en países pobres, son más sensibles a la exposición a sustancias químicas, por lo que tienen un mayor riesgo de sufrir la ETV, con efectos sobre su salud más graves que en el caso de los adultos.
Los síntomas incluyen náuseas, vómito, mareo y dolor de cabeza, dolores abdominales y diarrea. En algunos casos, se produce postración severa, dificultad para respirar y fluctuaciones en la presión arterial y el ritmo cardíaco. Otra sintomatología frecuente es la relacionada con trastornos del sueño o dificultad para comer. Algunos de los síntomas de la ETV son similares a los del agotamiento por calor y el envenenamiento por pesticidas, lo que dificulta un diagnóstico correcto.
Pese a su efecto analgésico, la nicotina es muy venenosa e, ingerida en estado puro, es uno de los tóxicos más potentes. La toxicidad se manifiesta a partir de los 2-4 mg, siendo mortal a partir de dosis de 40-60 mg. Para tener una idea asequible del poder mortífero de la sustancia basta pensar que es tres veces más tóxica que el veneno de la serpiente de cascabel. Dadas las circunstancias, trabajar en el cultivo del tabaco es, contra lo que pudiera parecer a priori, un trabajo de alto riesgo, con alta probabilidad de desarrollar enfermedades profesionales inducidas.


El desconocimiento del riesgo lleva a los trabajadores a emplear protecciones precarias

Nicotina y deshidratación


Las empresas que tienen trabajadores ocupados en la recolección del tabaco deben proporcionar un lugar de trabajo libre de riesgos reconocidos, que puedan causar la muerte o daños graves. La nicotina y la deshidratación son dos peligros asociados a las plantaciones tabaqueras.
Debido a sus propiedades químicas, la nicotina pasa a través de la piel y llega hasta el torrente sanguíneo, con lo que provoca un envenenamiento general, cuyos síntomas más comunes son náuseas, vómitos, mareos, dolores de cabeza y calambres. Estos síntomas pueden tardar horas en manifestarse después de la exposición excesiva a la nicotina.
Los vómitos conducen a la deshidratación. Continuar trabajando en tales condiciones provoca una pérdida significativa de agua que puede hacer que la temperatura corporal se eleve a niveles peligrosos, especialmente cuando se trabaja en un ambiente caluroso y húmedo.
Si no se toman precauciones, tales como beber agua con frecuencia, hidratarse y descansar a la sombra, el riesgo de padecer estrés térmico es muy elevado, pudiendo manifestarse esta condición patológica con un sarpullido por calor, calambres y agotamiento por calor, o el golpe de calor, evento que representa una emergencia médica que necesita atención inmediata, ya que puede provocar la muerte.

 

Protegerse de la nicotina

El 97% de la producción de tabaco en España proviene de Extremadura, con una extensión cultivada cercana a las 9.000 hectáreas. España es el tercer productor de hoja de tabaco de la Unión Europea, con unas 37.500 toneladas (lo que supone un 17% del cultivo en Europa). La recolección de la hoja de tabaco suele hacerse con medios mecánicos, lo que minimiza los riesgos del contacto directo con el tóxico, algo que no ocurre en todas las plantaciones tabaqueras del mundo.
Los trabajadores se ven expuestos a la ETV y trastornos respiratorios causados por el polvo del tabaco y el humo de los hornos que se emplean para el secado y curado de la planta. La mejor prevención parte del conocimiento de los riesgos laborales y la actitud preventiva ante una sustancia química muy tóxica.
Las recomendaciones para los cosechadores son obvias: no cosechar tabaco después de una lluvia y/o manipular tabacos mojados, cubrir la mayor parte del cuerpo para minimizar el contacto del tabaco con la piel, no trabajar descalzos, consumir abundante agua limpia y fresca, evitando en lo posible la ingesta de alimentos durante las tareas de la cosecha, no cosechar en horas de temperaturas extremas (entre las 12 y las 15 horas). Al finalizar la jornada laboral los operarios deben seguir una estricta higiene personal y cambio de ropa.

Reducir la exposición a la nicotina

Las empresas deben proporcionar a los trabajadores información y formación sobre los peligros de la nicotina, la prevención del riesgo asociado y equipo de protección personal apropiado antes de entrar en contacto con las hojas del tabaco. Las obligaciones de la parte empresarial para reducir los efectos nocivos de la exposición a la nicotina son, entre otras:

  • Proporcionar formación a cada trabajador sobre el uso de los EPI. La capacitación debe incluir información acerca de cómo puede utilizarse la ropa como elemento de protección, advirtiendo que algunas prendas de vestir dejan de proporcionar una protección adecuada cuando se mojan, ya que constituyen un puente de entrada del tóxico al organismo.
  • Formar a los trabajadores para que puedan reconocer los signos y síntomas de la afectación y puedan alertar a los responsables de prevención para una intervención precoz.
  • Formar a los supervisores y a los capataces para asegurar una intervención rápida ante cualquier trabajador con síntomas de la ETV, haciéndole beber inmediatamente agua y descansar a la sombra, además de proporcionarle atención médica en caso de que sea necesario.
  • Los empresarios del sector tabaquero deben impartir buenas prácticas preventivas y otra información útil para los trabajadores, animándoles a compartirla con los proveedores de salud para evitar diagnósticos erróneos si se presentan síntomas.
  • En caso de atención médica, es importante dar a los médicos y al personal asistencial información completa acerca de las actividades de trabajo de los pacientes y los cultivos en los que trabajan, lo que facilitará que cualquier trabajador intoxicado reciba el tratamiento correcto en el plazo más corto de tiempo.
  • Se recomienda el uso de guantes, camisas de manga larga, pantalones largos y ropa resistente al agua para evitar la exposición a la nicotina de las hojas de tabaco. Los empresarios deben instruir a los trabajadores sobre la manera de cuidar y limpiar su ropa para asegurarse de que los protege de la exposición a la nicotina. Asimismo, las empresas están obligadas a proporcionar servicio de lavandería si los trabajadores están alojados en un campo de trabajo temporal.
  • Es necesario emplear guantes cuando el trabajador manipula directamente las hojas de tabaco. Los mismos deben ser impermeables para evitar que por efecto de la humedad la sustancia química entre en contacto con la piel de las manos.
  • Las camisetas de manga larga y los pantalones protegen a los trabajadores de la absorción de nicotina si las hojas de tabaco entran en contacto con sus brazos o piernas. Sin embargo, una vez que la ropa se humedece con agua de lluvia, rocío, o el sudor, ya no proporciona una protección adecuada y puede aumentar el riesgo de absorción. Las empresas deben asegurarse de que la ropa que se utiliza para proteger contra la exposición a la nicotina a través de las hojas de tabaco está seca. Así, deben permitir que los trabajadores se cambien de ropa según sea necesario a lo largo de la jornada de trabajo.
  • Emplear ropa impermeable (por ejemplo chubasqueros), que evita que el rocío o la lluvia puedan transportar la nicotina y ponerla en contacto con la piel. Esta ropa debe considerarse como inservible a efectos de protección en el momento en que permita la permeación de la humedad hacia el interior, con lo que el tóxico entraría en contacto con la epidermis.
  • Cuando se trabaja al calor con la ropa impermeable, los trabajadores deben contar con el acceso libre al agua potable, el descanso y la sombra. A este respecto, sólo señalar que el trabajador debe poder adaptar su ritmo de trabajo a la tolerancia que muestra frente al calor. No tomar alcohol (cerveza, vino etc.) ni drogas. Evitar bebidas con cafeína (café, refrescos de cola, etc.) y también las bebidas muy azucaradas.
  • Es recomendable el lavado con agua y jabón inmediatamente después del trabajo para reducir la exposición a la nicotina. Esta sencilla práctica higiénica puede reducir la cantidad de nicotina que se encuentra en la piel en un 96%. Las empresas deben proporcionar instalaciones de lavado de manos a los trabajadores y, si se encuentran en un campo de trabajo temporal, las instalaciones han de contar con duchas.