Finaliza Safety Expo 2026 Bergamo, con la tecnología y los nuevos retos de la prevención como protagonistas
La seguridad en el trabajo no se limita a las normas. Se mide por la capacidad de gestionar la complejidad de los lugares de trabajo y los procesos productivos, relacionando responsabilidades, competencias e instrumentos de prevención. Este es el punto clave que se desprende de la clausura de Safety Expo 2026 – Sicurezza Sul Lavoro (Seguridad en el Trabajo), tras dos jornadas —16 y 17 de septiembre— de debate entre instituciones, empresas, profesionales, asociaciones, técnicos y operadores del sector. En el centro de todo ello, la necesidad de una cultura de la seguridad capaz de evolucionar junto con el mundo laboral.
La actualidad de los últimos días nos recuerda hasta qué punto los accidentes siguen teniendo consecuencias gravísimas. La situación sigue siendo especialmente crítica en los sectores más expuestos, desde la construcción hasta el transporte por carretera, pasando por la agricultura, donde las condiciones de trabajo y los factores de riesgo específicos exigen intervenciones específicas. Un fenómeno que, precisamente por su frecuencia, corre el riesgo de alimentar una peligrosa habituación. Los accidentes laborales no deben convertirse en una presencia constante en las noticias hasta el punto de que se perciban como inevitables. Por el contrario, la repetición de los accidentes debe llevarnos a cuestionarnos la eficacia de las medidas puestas en marcha y la capacidad de intervenir antes de que el riesgo se convierta en daño. Prevenir significa plasmar las medidas adoptadas en comportamientos concretos y decisiones cotidianas capaces de influir realmente en la seguridad en los lugares de trabajo.
“En Italia, en este momento, hay un elemento que está funcionando: el tema de la seguridad en el trabajo ocupa cada vez más el centro de la atención y, desde el punto de vista cultural, estamos cada vez menos dispuestos a aceptar el fenómeno de los accidentes laborales. La demanda de seguridad crece y la gran participación en un evento como Safety Expo lo demuestra”, subraya Stefano Massera, experto en seguridad en el trabajo, responsable del Servicio de Prevención y Protección (RSPP) y referente de Salud y Seguridad del Policlínico Gemelli (Fundación Policlínico Universitario Agostino Gemelli IRCCS). “Lo que todavía no está funcionando son las cifras de accidentes, que no disminuyen o lo hacen muy poco. Seguimos abordando el tema con un enfoque excesivamente prescriptivo: no logramos simplificar y agilizar los procesos, y sobrecargamos la seguridad con una serie de trámites formales que tienen escasa repercusión en los resultados concretos de los departamentos y los entornos de trabajo. Como hemos recordado en repetidas ocasiones también durante las jornadas de estos días, los hechos tienen la mala costumbre de ignorar las superestructuras. Necesitamos una mayor simplificación y centrar energías y recursos en lo que pueda producir efectos concretos en la seguridad en los lugares de trabajo”.
Safety Expo 2026, con más de 11.000 asistentes, fue durante dos días un espacio de intercambio en el que poner en relación competencias, necesidades y puntos de vista diferentes. El valor del evento no reside únicamente en la cantidad de actividades propuestas, sino en la posibilidad de hacer dialogar mundos diferentes en torno a una responsabilidad común: hacer que la prevención sea cada vez más concreta, comprensible y eficaz.
La edición de 2026 de Safety Expo – Sicurezza Sul Lavoro se clausuró con esta perspectiva: no es un final, sino un punto de partida para seguir construyendo una cultura en la que la seguridad nunca se dé por sentada, sino que siga siendo cada día una responsabilidad compartida.
Aumenta la atención a la prevención, pero crecen las denuncias de accidentes
Aumenta la atención a la prevención, pero los datos más recientes muestran hasta qué punto el reto de la seguridad laboral sigue sin resolverse. En los primeros siete meses de 2026, en Italia se registraron 256.471 denuncias de accidentes laborales, un 4,9% más que en el mismo periodo de 2025. Por el contrario, las denuncias con desenlace mortal han disminuido, pasando de 432 a 422 (-2,3%). Se trata de datos provisionales, tal y como precisa el INAIL, que vuelven a poner de relieve la necesidad de seguir invirtiendo en prevención. Es uno de los temas que surgió durante la primera jornada de Safety Expo 2026.
Un debate especialmente importante porque la tecnología, la normativa y la cultura de la prevención deben dialogar: la evolución tecnológica pone a disposición herramientas cada vez más avanzadas, el marco normativo define reglas y responsabilidades, pero la eficacia real de la prevención depende de la capacidad de integrar estos elementos en la organización cotidiana de los lugares de trabajo.
“Se plantea, por tanto, una cuestión central: ir más allá del mero cumplimiento de la normativa para construir sistemas de seguridad que funcionen de verdad —destacó Daniele Marmigi, director técnico del Instituto Informa—. Las normas, los procedimientos, la formación y las tecnologías son herramientas fundamentales, pero deben traducirse en la organización del trabajo y en el comportamiento de las personas, contribuyendo de manera concreta a reducir el riesgo”.
Por lo tanto, la cuestión no es solo conocer y aplicar la normativa, sino convertir la seguridad en un componente concreto de la organización del trabajo. Un cambio que requiere una mayor concienciación tanto por parte de los trabajadores como de quienes dirigen las empresas. “Todavía existe una fuerte resistencia. Por un lado, por parte de los trabajadores a la hora de comprender el tema de la prevención; por otro, no todos los empresarios son realmente conscientes de la importancia de la seguridad —explica Lorenzo Fantini, experto en políticas de prevención y asesor en materia de salud y seguridad en el trabajo—. La concienciación sobre el riesgo es el arma fundamental. En el momento en que hay concienciación, se busca la solución y se comprende que invertir en prevención no es un coste”.
Significa pasar de una seguridad vivida principalmente como un conjunto de obligaciones y cumplimientos a un sistema capaz de funcionar en la práctica y convertirse en parte integrante de las decisiones cotidianas. En esta dirección van muchas de las experiencias y soluciones presentadas en Safety Expo: desde la formación y el adiestramiento hasta las nuevas tecnologías aplicadas a la seguridad, pasando por las herramientas digitales para la gestión y el análisis de riesgos.
Italia y Europa: no solo cifras, sino cultura de prevención
En comparación con el resto de Europa, según Fantini, Italia presenta una situación con luces y sombras: “En cuanto a las cifras, nos situamos en la media europea, aunque tenemos un dato estadístico que siempre ha sido particular: por desgracia, somos uno de los países con más muertes en el trabajo. Probablemente se trate de una anomalía estadística, pero cada muerte en el trabajo es una tragedia que, obviamente, debemos evitar, al igual que cualquier accidente”.
La comparación, sin embargo, no se refiere únicamente al número de accidentes, sino también a la forma en que los distintos países abordan la prevención y desarrollan una cultura de la seguridad. “Desde el punto de vista de la gestión de la cultura de la salud y la seguridad en el trabajo, vamos un poco rezagados en algunos temas y más adelantados en otros, por ejemplo, en la gestión del agotamiento y del estrés relacionado con el trabajo. Una señal positiva es la aprobación de la Estrategia Nacional de Salud y Seguridad en el Trabajo 2026-2030, que aúna todos los recursos de que disponemos —que no son ilimitados ni en términos económicos ni de competencias— para avanzar en una misma dirección. Avanzar en una misma dirección es fundamental para obtener mejores resultados”.
La seguridad como inversión
La prevención también pone de relieve la relación entre seguridad, organización y productividad. La seguridad no puede considerarse un elemento separado de la actividad de la empresa, sino que debe integrarse de pleno derecho en las decisiones organizativas y en la gestión diaria.
Es una perspectiva que también se desprende del debate institucional celebrado en Safety Expo, donde se subrayó que invertir en seguridad significa invertir en las personas, en la formación y en la capacidad de las empresas para afrontar los cambios del mundo laboral.
Es mundo que ha cambiado profundamente en los últimos años, marcado por la creciente complejidad de las cadenas de suministro, las contrataciones y las subcontrataciones, pero también por la presencia, en los propios lugares de trabajo, de personas con idiomas, culturas y trayectorias profesionales diferentes. Una transformación que hace aún más importante encontrar formas eficaces de comunicación y formación en materia de seguridad.
Sin embargo, las normas, las estrategias y las tecnologías no pueden ser realmente eficaces sin la participación de las personas. La cultura de la prevención se construye con el tiempo y debe comenzar ya en la escuela, incluso antes de que los jóvenes se incorporen al mundo laboral. Es aquí donde puede empezar a desarrollarse la concienciación sobre el riesgo, formando a los trabajadores y empresarios del mañana. La formación, por tanto, no debe considerarse un mero trámite, sino una herramienta para desarrollar una mayor capacidad de reconocer los peligros, comprender sus consecuencias y adoptar comportamientos adecuados.
La IA se integra en la prevención
La inteligencia artificial también se está incorporando al mundo de la seguridad en el trabajo, como herramienta de apoyo a las actividades y no como sustituto de las competencias profesionales. En el ámbito de la formación, herramientas como ChatGPT, Gemini y Copilot pueden ayudar a estructurar cursos y organizar contenidos, mientras que en los procesos pueden reducir el tiempo dedicado a la búsqueda y el procesamiento de la información, y apoyar el razonamiento a través de diferentes puntos de vista y ejemplos. Un recurso que simplifica el trabajo, pero que siempre requiere verificación, revisión y responsabilidad por parte del profesional.
Y precisamente este es uno de los puntos destacados durante la formación: la simplificación no puede traducirse en superficialidad. Quien utilice herramientas de inteligencia artificial debe ser capaz de comprender, verificar, documentar y reelaborar el trabajo producido. La responsabilidad final, de hecho, recae en el profesional, que debe poder firmar un proyecto conociendo sus contenidos y fundamentos. La innovación, en otras palabras, no sustituye a las competencias y responsabilidades, sino que las hace aún más necesarias.
El reto de la nueva prevención pasa por la integración entre normas, competencias, organización e innovación. No se trata de una medida aislada, sino de un sistema en el que diferentes herramientas puedan funcionar de manera coordinada, aumentando la capacidad de detectar los riesgos e intervenir a tiempo.
El mercado es más del 12% del mercado europeo de EPI
En la Feria de Bérgamo, las empresas del sector fueron las protagonistas, con tecnologías y soluciones para un sector que representa más del 12% del mercado europeo de EPI. Un mercado que en 2024 alcanzó en Italia un valor de 1,9 mil millones de euros, lo que supone un crecimiento del 1,6% respecto al año anterior y del 17,2% respecto a 2019. Son las cifras del sector de los equipos de protección individual elaboradas por el Centro de Estudios de Assosistema Confindustria, que reflejan el peso económico de una cadena de suministro cada vez más articulada y especializada, así como el papel de las empresas italianas en el desarrollo de productos y soluciones para la seguridad en el trabajo. Es también a través de este mercado por donde pasa el ‘Made in Italy’ de la prevención, protagonista de la segunda jornada de Safety Expo 2026 – Seguridad en el Trabajo.
“A lo largo de los años, Safety Expo se ha convertido en una cita en la que las empresas no solo acuden a presentar sus productos, sino, sobre todo, a reunirse, intercambiar opiniones y establecer nuevas relaciones”, afirma Andrea Pais Tarsilia, presidente de Safety Expo. “La participación cada vez más cualificada de las empresas demuestra que el evento es reconocido como un punto de referencia para un sector que necesita establecer un diálogo entre competencias, innovación y mercado. Nuestro objetivo es seguir reforzando este papel, convirtiendo a Safety Expo en un lugar en el que las empresas puedan anticiparse a las necesidades de un mundo laboral en continua evolución”.
Las empresas presentes en la feria representaban un panorama amplio y altamente especializado, con productos y tecnologías que abarcan los principales ámbitos de la seguridad: ropa profesional, dispensadores automáticos de EPI, gestión de la ropa de trabajo y de los equipos de protección, calidad del aire en ambientes interiores, protección contra las caídas desde altura, protección de manos, ojos, pies, cara y vías respiratorias, detectores de gas, señalización de seguridad, instrumentos de control y medición.
Entre las innovaciones presentadas en la feria figuran soluciones que demuestran cómo la investigación y el desarrollo tecnológico pueden traducirse en una mayor protección de los trabajadores, controles más precisos y una gestión de la seguridad cada vez más eficiente. La presencia de estas empresas ofrece una imagen de un sector industrial en el que la capacidad de fabricación, la calidad y la innovación responden a una demanda de seguridad cada vez más avanzada y especializada. La seguridad se convierte así también en un ámbito de innovación y competitividad, en el que las empresas deben desarrollar productos capaces de responder a diferentes riesgos y necesidades.
“El mercado de los EPI está cambiando y, con él, cambian las necesidades de los usuarios: crece la demanda de productos más cómodos, fácilmente aceptables por el trabajador y capaces de integrar nuevas tecnologías”, subraya Claudio Galbiati, presidente de la sección de Seguridad de Assosistema Confindustria. “En este contexto, Italia puede contar con competencias y una producción de excelencia reconocidas a nivel internacional, en particular en la protección de las vías respiratorias, el calzado de seguridad y la ropa de trabajo, ámbitos en los que nuestras empresas han sabido combinar innovación, tecnología, diseño y comodidad. La inteligencia artificial también está empezando a introducirse en el sector, ofreciendo nuevas posibilidades para desarrollar productos, supervisar su uso correcto y relacionar de forma más precisa los riesgos con los dispositivos de protección. Aún nos encontramos al inicio de un camino que podrá abrir nuevas perspectivas para la seguridad”.
Según los datos de Assosistema Confindustria, Italia representa el 12,42% del valor total del mercado de los EPI en la Unión Europea, lo que confirma su peso significativo en el panorama continental. Para 2025, el valor del mercado nacional se estima en 1 850 millones de euros, lo que confirma la solidez sustancial del sector. En 2024, la cuota más importante del mercado italiano la representan los guantes de trabajo, con un 30,1%, seguidos del calzado de seguridad, con un 24,9%, y de la ropa de trabajo y de protección, con un 24,4%. Completan el panorama los cascos y cascos de trabajo, las gafas y viseras protectoras y los equipos de protección respiratoria. Una composición que refleja la variedad de riesgos presentes en los lugares de trabajo y la creciente necesidad de soluciones específicas, certificadas y adecuadas a los distintos contextos productivos.
La seguridad en el trabajo constituye hoy en día un mercado en el que la innovación y la calidad son palancas estratégicas, con una cadena de suministro italiana capaz de cubrir diversos segmentos y desarrollar soluciones cada vez más especializadas. Safety Expo, a través de la presencia de las empresas y el diálogo con profesionales y operadores, se confirma así como un punto de encuentro para un sector en evolución, en el que pueden converger conocimientos, tecnologías y nuevas oportunidades de colaboración.




















