A pie de obra y en minoría: los riesgos que afrontan las mujeres en la construcción
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) ha publicado el material técnico ‘Conclusiones de la literatura científica sobre los riesgos que más afectan a las trabajadoras a pie de obra’, una revisión narrativa que analiza las barreras de acceso y permanencia de las mujeres en la construcción y los factores de riesgo que pueden afectar de forma diferenciada a su seguridad y salud laboral. El documento, editado en Madrid en agosto de 2026, parte del análisis de 36 documentos seleccionados de la literatura científica y técnica.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) ha publicado un nuevo material técnico dedicado a analizar los riesgos laborales que afectan a las mujeres que desarrollan su actividad a pie de obra en el sector de la construcción. El documento recoge las conclusiones de una revisión de la literatura científica y aborda tanto las dificultades de acceso y permanencia en un sector tradicionalmente masculinizado como los factores de riesgo relacionados con la seguridad, la organización del trabajo y el entorno psicosocial.
El informe señala que la presencia femenina en la construcción continúa siendo reducida, especialmente en los trabajos a pie de obra. Según los datos recogidos en el documento, en 2025 las mujeres representaban el 11,5% del total de personas afiliadas en el sector, con 166.833 trabajadoras. Sin embargo, cuando se consideran específicamente los trabajos a pie de obra, las mujeres suponían únicamente el 0,7% del total de personas trabajadoras. El documento identifica, por tanto, una importante diferencia entre la creciente incorporación de mujeres al sector y su todavía limitada presencia en los oficios desarrollados directamente en las obras.
La evolución registrada en 2025 muestra, no obstante, un incremento de la afiliación femenina. El número de mujeres afiliadas a la construcción aumentó en 6.545 respecto al año anterior y creció un 4,1%, frente al 3,1% de incremento del conjunto de la afiliación del sector. También aumentó el peso de las mujeres que desempeñan ocupaciones distintas de las administrativas. En los trabajos a pie de obra, estas representaban el 9% de las afiliadas, frente al 6,2% registrado en 2024.
Una presencia femenina todavía concentrada
El análisis del INSST sitúa la segregación ocupacional entre los elementos necesarios para interpretar las condiciones de trabajo de las mujeres en la construcción. Más de la mitad de las mujeres ocupadas en el sector, el 53,3%, se concentraban en cinco ocupaciones, de las que solo una correspondía a ingeniería y el resto tenían carácter administrativo. Esta distribución limita la presencia femenina en los puestos directamente vinculados con la ejecución de trabajos en obra.
El documento relaciona esta situación con factores estructurales, culturales y organizativos que pueden condicionar tanto el acceso al sector como el desarrollo de la trayectoria profesional. Entre ellos aparecen los estereotipos de género, las prácticas de selección y promoción, la cultura organizacional masculina y la asignación diferenciada de tareas. La revisión considera que estos factores deben incorporarse al análisis preventivo porque pueden determinar la exposición de las trabajadoras a determinados riesgos.
El informe también destaca que la reducida presencia de mujeres no significa una menor exposición a los riesgos propios de la construcción. Las trabajadoras están expuestas a los mismos riesgos de seguridad que el resto de personas que desarrollan su actividad en las obras y, además, pueden encontrarse con factores específicos relacionados con la falta de adaptación de herramientas, equipos de trabajo y equipos de protección individual. A estos elementos se añaden factores organizativos y psicosociales, entre ellos el aislamiento, la falta de apoyo social, la discriminación y el acoso.
Prevención adaptada a las condiciones de trabajo
La revisión presta especial atención a la gestión preventiva y señala la necesidad de considerar las características concretas de las trabajadoras en la evaluación de riesgos. El documento identifica entre las variables relacionadas con la exposición laboral las condiciones ergonómicas de los puestos, el diseño de herramientas y equipos, la disponibilidad de equipos de protección individual adecuados, el acceso a formación y la existencia de instalaciones apropiadas en las obras.
Entre los aspectos analizados figura asimismo la disponibilidad de aseos adecuados. La revisión incorpora este elemento dentro de las condiciones que pueden influir en la integración de las mujeres en las obras y en sus condiciones de trabajo. El análisis parte de la consideración de que la prevención debe contemplar las condiciones reales en las que se desarrolla la actividad y no limitarse a los riesgos inherentes a las tareas.
El documento recuerda que la normativa española establece la obligación general de evaluar los riesgos y adaptar el trabajo a la persona. También señala que la legislación preventiva ha desarrollado de manera específica determinados aspectos relacionados con la maternidad, mientras que la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 incorpora entre sus objetivos la integración de la perspectiva de género en las políticas públicas y en la gestión de la prevención.
Los equipos de protección individual y la ropa de trabajo constituyen otro de los ámbitos destacados por la revisión. El documento identifica la disponibilidad de equipos adecuados como uno de los factores que pueden condicionar la protección efectiva de las trabajadoras. Esta cuestión se relaciona con el diseño de herramientas y equipos desde una perspectiva que tenga en cuenta las características de toda la población trabajadora.
El análisis también incorpora los trastornos musculoesqueléticos, la exposición a riesgos ergonómicos y la fatiga física y mental entre las consecuencias relacionadas con la seguridad y salud estudiadas en la literatura. Estas variables aparecen vinculadas a las condiciones ergonómicas de los puestos y a otros factores que pueden modificar la exposición a los riesgos laborales.
Acoso, discriminación y conciliación
Los riesgos psicosociales ocupan una parte específica de la revisión. Entre los factores analizados se encuentran el acoso sexual, la discriminación laboral, las dificultades de conciliación entre la vida laboral y familiar, la escasa flexibilidad horaria y el apoyo social recibido de supervisores y compañeros.
La literatura revisada identifica la cultura organizacional y las condiciones de integración en entornos altamente masculinizados como elementos relevantes para comprender estos riesgos. El documento considera que fenómenos como el acoso, la discriminación cotidiana, la percepción de inseguridad o las dificultades de integración pueden quedar insuficientemente reflejados mediante determinados indicadores cuantitativos, por lo que incorpora también estudios cualitativos basados en entrevistas, grupos focales y estudios de caso.
La conciliación aparece vinculada al denominado conflicto trabajo-familia o doble presencia, considerado por el INSST como un riesgo psicosocial. La revisión incorpora entre sus variables de análisis las dificultades para compatibilizar las responsabilidades laborales y familiares y la flexibilidad horaria disponible para las trabajadoras.
El documento señala asimismo la relevancia de las políticas de igualdad y de los protocolos frente al acoso sexual, así como de las prácticas de selección y promoción profesional. Estos elementos forman parte del conjunto de factores organizativos que pueden influir en las condiciones de trabajo y en la permanencia de las mujeres en el sector.
Para elaborar el informe, el INSST realizó una revisión bibliográfica narrativa a partir de búsquedas en Web of Science. Las búsquedas iniciales localizaron 7.051 artículos publicados desde 2007 en español, inglés o francés. Tras la eliminación de duplicados y los sucesivos procesos de selección, se analizaron 30 artículos científicos. A ellos se añadieron seis documentos procedentes de la denominada literatura gris, hasta alcanzar un total de 36 documentos sometidos a análisis.
La selección se centró en trabajos que incluyeran mujeres cuya actividad se desarrollara a pie de obra, entre ellas profesionales de albañilería, electricidad, fontanería, carpintería, jefaturas de obra, capataces, operadores y operadoras de grúas móviles, pintura, soldadura y coordinación de seguridad y salud. El informe señala que se excluyeron los estudios que no desagregaban los datos por sexo u ocupación o que no incluían mujeres en sus muestras.
La revisión utilizó el programa MAXQDA para identificar y sistematizar los riesgos laborales mencionados en los estudios. El conjunto de trabajos presenta metodologías heterogéneas y combina investigaciones cuantitativas con estudios cualitativos. Según el documento, la coincidencia de resultados procedentes de ambos tipos de metodología permite identificar patrones recurrentes en distintos países y contextos laborales.
Como conclusión general, el informe plantea que la exposición de las mujeres a los riesgos laborales en la construcción no depende únicamente de los peligros inherentes a la actividad. También está condicionada por dinámicas estructurales, culturales y organizativas que afectan a su acceso al sector, su integración, las tareas que desempeñan y la protección que reciben.
El INSST señala que incorporar la perspectiva de género en la prevención permite identificar riesgos insuficientemente reconocidos y analizar si determinados factores afectan de manera diferenciada a mujeres y hombres. En este sentido, el documento vincula la prevención de riesgos laborales con el análisis de las condiciones reales de trabajo y con la necesidad de disponer de información desagregada por sexo y ocupación.
El informe concluye que la escasa representación femenina en los trabajos a pie de obra no debe traducirse en una menor atención preventiva. La incorporación creciente de mujeres a la construcción hace necesario considerar sus condiciones específicas de trabajo y los factores que pueden afectar a su seguridad y salud, incluyendo los riesgos de seguridad, ergonómicos, organizativos y psicosociales.
El material técnico ‘Conclusiones de la literatura científica sobre los riesgos que más afectan a las trabajadoras a pie de obra’ ha sido elaborado por Irene Otero Jiménez, del INSST, y editado por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. La edición corresponde a Madrid, agosto de 2026.
El informe analiza las condiciones de trabajo de las mujeres desde una perspectiva que combina riesgos de seguridad, factores ergonómicos, organización del trabajo y riesgos psicosociales




















