Desde la demostración científica de que los aerosoles en el ambiente son una de las principales vías de contagio de la COVID-19, la estancia en ambientes interiores se ha colocado en el punto de mira de todas las alertas
Anecpla insiste en la necesidad de controlar la calidad del aire en interiores para frenar la COVID-19
Con este inquietante panorama por delante, desde la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla) insisten en la vital importancia de controlar un aspecto clave en la transmisión de casos de coronavirus y al que, en su opinión, no se le está terminando de otorgarle la relevancia que ocupa: la calidad del aire en interiores.
En pleno invierno y habiendo alcanzado cifras negativas históricas en los termómetros de toda España a raíz de las nevadas de hace apenas unos días, no es de extrañar que hayan sido muchos quienes hayan cambiado los paseos al aire libre por interiores de cafeterías, centros comerciales, tiendas o salas de restaurantes. “Los espacios cerrados no tienen por qué ser en sí mismos lugares ‘peligrosos’ en lo que al coronavirus se refiere”, explica la directora general de Anecpla, Milagros Fernández de Lezeta. “Sin duda entrañan un mayor riesgo de contagio que los espacios abiertos debido a la mayor presencia, y durante más tiempo, de los bioaerosoles pero este riesgo puede controlarse fácilmente con un adecuado mantenimiento de los sistemas de ventilación”.
“Se están multiplicando exponencialmente los contagios de COVID-19 a través de esta vía y las restricciones de aforo decretadas por la Administración en bares, restaurantes, teatros, etc. no van a servir de nada si no se realizan adecuadamente las labores de ventilación”, sentencia Fernández de Lezeta.
Por todo ello, Anecpla insta a prestar una especial atención este año a las labores de ventilación de edificios -y muy especialmente de instalaciones sanitarias- para evitar en la mayor medida posible la expansión de un virus que está diezmando en múltiples aspectos a la población mundial. “Si no tomamos las medidas necesarias también en este aspecto”, reconoce Fernández de Lezeta, “de poco servirán recomendaciones generales como el distanciamiento físico o el lavado de manos”.





















