La transformación de plásticos está formada por 3.171 empresas, el 98% de ellas pymes, y genera 82.433 empleos directos
La inversión de la industria de productos plásticos alcanza su máximo histórico en un entorno hostil para la fabricación española
Esta es una de las principales conclusiones de la Radiografía de la industria de transformación de plásticos en España, elaborada por Anaip a partir del estudio de DeepView4P con datos del INE, DataComex y Plastics Europe, que analiza la evolución económica y competitiva de la industria y su papel en la economía circular.
Un sector que mantiene su capacidad inversora
La transformación de plásticos cuenta con 3.171 empresas, el 98% de ellas pymes y micropymes, y genera 82.433 empleos directos, lo que sitúa al sector en el quinto puesto de la industria manufacturera española en empleo. Además, genera más de 337.000 empleos indirectos e inducidos, según los últimos datos estructurales disponibles, correspondientes a 2024.
El sector concentra además el 85% del empleo de toda la cadena de valor de los plásticos —que incluye también a los productores de materia prima y a los recicladores—, con una facturación de 19.342 millones de euros (séptimo puesto de la industria manufacturera) y un valor añadido de 6.002 millones de euros.
La inversión alcanzó en 2024 los 1.141 millones de euros, máximo de la serie histórica, reflejo del esfuerzo de las empresas por mantener su capacidad productiva y avanzar en innovación y circularidad.
Sin embargo, el empleo permanece estancado desde 2021 y el número de empresas mantiene una tendencia descendente desde 2017. Entre 2022 y 2024, el sector perdió además una posición en empleo y dos en cifra de negocios dentro de la industria manufacturera española.
La previsión para 2026 confirma la presión sobre el sector
Uno de los principales factores de presión es la pérdida de competitividad frente a productos transformados procedentes de otros mercados, que además no siempre cumplen las mismas reglas. La radiografía señala que esta evolución puede desplazar producción, inversión y empleo fuera de España, en un contexto marcado por diferencias en los costes de materias primas, energía y mano de obra, así como en las exigencias regulatorias y medioambientales.
La pérdida de competitividad y el avance de las importaciones
El aumento de las importaciones está modificando la estructura del mercado español. La industria señala que cada vez se consumen más productos plásticos que ya no se fabrican en España, mientras la producción nacional pierde peso frente a productos transformados procedentes de otros mercados. En 2025, el déficit comercial alcanzó las 810.000 toneladas, frente a las 446.000 toneladas de 2016, mientras las importaciones procedentes de China han aumentado más de un 130% en diez años.
Otro factor determinante es el impuesto a los envases plásticos no reutilizables. España es el único país de la UE que aplica este gravamen, que supone una desventaja competitiva para las empresas locales. Su impacto está siendo muy negativo para el sector.
Un ejemplo claro es el film estirable, un producto que está sufriendo un descenso de la producción en España en favor de la importación. “Debido al efecto del impuesto, se han triplicado las importaciones de films desde 2023, especialmente desde tres países: Brasil, Egipto y Arabia Saudí”, explica Isabel Goyena, directora general de Anaip. De hecho, un estudio europeo realizado por European Plastics Converters (EuPC) se centra en el “caso España y las importaciones de films y big bag” por la elevada contribución de España al déficit comercial europeo de estos productos.
Competitividad y circularidad van de la mano
Las empresas españolas de transformación de plásticos utilizan actualmente un 21,4% de material reciclado posconsumo para la fabricación de nuevos productos, por encima de la media europea, aunque este porcentaje permanece estancado ante la incertidumbre y pérdida de competitividad.
Para Anaip, mantener una industria transformadora competitiva es una condición necesaria para seguir avanzando en circularidad, ya que son estas empresas las que incorporan material reciclado, desarrollan soluciones de ecodiseño e invierten en innovación.
La radiografía identifica ocho ámbitos prioritarios para reforzar la competitividad del sector, entre ellos la simplificación normativa, el control de las importaciones para garantizar que cumplen los mismos requisitos que los productos fabricados en España, la reducción de los costes industriales, el impulso a la innovación y el fortalecimiento de la economía circular.
Anaip reclama condiciones para competir en igualdad
Isabel Goyena, directora general de Anaip, señala que “los datos muestran que la industria transformadora de plásticos mantiene una importante capacidad productiva e inversora, pero afronta un entorno cada vez más exigente para competir. Desde Anaip consideramos necesario recuperar condiciones que permitan a las empresas españolas competir en igualdad, mantener su actividad e invertir en productividad, innovación y empleo”.
”Esto requiere abordar de forma conjunta factores como los costes industriales, la presión de las importaciones y el marco regulatorio, evitando que las diferencias con otros mercados terminen desplazando producción fuera de España. El objetivo debe ser reforzar nuestra capacidad industrial y crear las condiciones para que las empresas puedan seguir creciendo y generando valor en nuestro país", añade.
Cuatro líneas de actuación
A partir de este diagnóstico, Anaip plantea cuatro ámbitos prioritarios de actuación para reforzar la competitividad de la industria transformadora española: garantizar unas condiciones de acceso competitivas a las materias primas y energía, revisar el impacto del impuesto a los envases de plástico no reutilizables, reforzar la vigilancia de mercado y el control de las importaciones e impulsar la disponibilidad de material reciclado de calidad y a precios competitivos.





























