¿Aumentan las ventas de vino con botellas de PET?
Según el informe ‘Wine Packaging Market Report 2024’ de IMARC Group, la demanda de soluciones de envasado sostenibles y ligeras está impulsando el mercado global del packaging para vino. A ello se suma el impacto en la percepción de marca: un 63% de los consumidores valora más positivamente a aquellas marcas que emplean envases sostenibles, de acuerdo con un estudio de la consultora Simon-Kucher.
Ligeras, sostenibles e irrompibles: las botellas de PET están en tendencia, también en el sector del vino. (Fuente: Alpla Group)-
Nuevos envases, nuevos consumidores
La sostenibilidad en el packaging se asocia hoy principalmente a tres factores: bajo peso, menor impacto energético y alta reciclabilidad, características que cumplen las botellas de PET. Este tipo de envase está generando nuevos incentivos de compra y facilitando el acceso a segmentos de consumidores hasta ahora menos habituales en el mercado del vino.
En países del norte de Europa, la aceptación por parte del consumidor es positiva, especialmente entre perfiles jóvenes, preocupados por el medio ambiente y con estilos de vida dinámicos. Heidi Melén-Aalto, responsable de diseño y desarrollo de packaging en Anora, señala que la aceptación aumenta cuando el consumidor comprende que el PET es seguro, reciclable, con baja huella de CO2 y adecuado para vinos de consumo a corto plazo.
Además, su ligereza, resistencia a la rotura y menor coste contribuyen a reducir barreras de entrada. Esto permite llegar tanto a consumidores sensibles al precio como a públicos interesados en opciones más sostenibles o prácticas, incluyendo personas mayores o consumidores de vino ocasional.
Diseño y diferenciación en el punto de venta
A diferencia de otros formatos como las latas o el bag-in-box, el PET ofrece una gran libertad de diseño en forma, color y acabados. Esta versatilidad facilita la diferenciación en lineales altamente competitivos y permite atraer a consumidores que valoran el aspecto visual del producto.
También abre la puerta a nuevos formatos y ocasiones de consumo. Tamaños más pequeños, como 330 ml o 187 ml, resultan adecuados para viajes, eventos o consumo individual. Asimismo, elementos como asas integradas, sistemas de dosificación o cierres específicos amplían las posibilidades de uso más allá del consumo tradicional del vino.
La sostenibilidad en el packaging se asocia hoy principalmente a tres factores: bajo peso, menor impacto energético y alta reciclabilidad, características que cumplen las botellas de PET.
Transición sencilla hacia envases más ligeros
La empresa austriaca Alpla ha desarrollado una botella de PET para vino con diseño clásico tipo Burdeos y un peso de apenas 50 gramos. Este envase reduce el consumo energético respecto al vidrio y puede fabricarse completamente con material reciclado. Según el contenido reciclado, el ahorro de emisiones de CO2 puede alcanzar el 50%.
La botella mantiene la calidad del vino durante un periodo de hasta seis meses sin necesidad de recubrimientos adicionales. Una versión en desarrollo incorpora una capa ultrafina de dióxido de silicio que podría ampliar esta vida útil. Ambas opciones son totalmente reciclables.
Desde el punto de vista industrial, estas botellas son compatibles con líneas de llenado convencionales y cierres estándar de aluminio. Las adaptaciones necesarias en los sistemas de producción son mínimas y pueden realizarse en pocas horas. Aunque la velocidad de llenado es ligeramente inferior a la del vidrio, la presión necesaria para el cierre es significativamente menor.
Una alternativa con potencial de crecimiento
El PET se presenta como una solución adecuada para vinos blancos y tintos, así como para otras bebidas como vinos sin alcohol, spritz, espirituosos o zumos que no requieren llenado en caliente. Su bajo peso y resistencia facilitan la logística y el almacenamiento.
Actualmente, este tipo de envase ya está presente en supermercados austriacos en productos como la marca Heuriger del productor Wegenstein, y se espera su expansión a nuevos mercados y referencias.
Cada vez más bodegas consideran el PET como un complemento dentro de su estrategia de envasado, especialmente para vinos jóvenes, ediciones especiales o acciones promocionales. Entre sus ventajas destacan la reducción de costes, una menor huella de carbono y la posibilidad de utilizar materiales reciclados en altos porcentajes.




























