"La eficiencia ya no es una opción, sino un requisito estratégico para el transformador moderno”
Entrevista a Fábio Almeida, director técnico comercial de Romi SA
El ejercicio 2025 ha estado marcado por la volatilidad energética, la presión regulatoria y un entorno geopolítico complejo. Sin embargo, la industria de la transformación de plásticos ha demostrado capacidad de adaptación y resiliencia. Fábio Almeida, director técnico comercial de Romi SA, analiza la evolución del mercado, el posicionamiento de la compañía en España y las tendencias tecnológicas que marcarán 2026, con especial foco en eficiencia operativa, digitalización e inteligencia aplicada a la producción.
¿Qué balance hace de 2025 para la industria de la transformación del plástico en su conjunto?
El balance de 2025 puede considerarse moderadamente positivo. A pesar de un entorno marcado por costes energéticos elevados, presión regulatoria y cierta volatilidad en la demanda industrial europea, el sector ha demostrado una notable resiliencia. La diversificación de aplicaciones, especialmente en automoción, packaging y bienes de consumo, junto con la apuesta por la eficiencia productiva, han permitido mantener la competitividad en un contexto desafiante.
¿Cómo ha evolucionado su empresa a lo largo de 2025 en este contexto de mercado?
Fábio Almeida, director técnico comercial de Romi SA.
Durante 2025, Romi ha reforzado su posicionamiento en el mercado español mediante una estrategia clara basada en la proximidad al cliente y la generación de valor real. La compañía ha realizado inversiones significativas para estar más cerca del transformador, comprender en profundidad sus necesidades productivas y ofrecer soluciones adaptadas a su realidad operativa.
Este enfoque consultivo, orientado a resultados, ha sido bien recibido por el mercado. No se trata únicamente de suministrar maquinaria, sino de acompañar al cliente en la mejora de su productividad, eficiencia energética y competitividad.
De cara a 2026, ¿prevé un escenario favorable para el sector de la transformación del plástico?
Las perspectivas para 2026 son prudentes, aunque con un optimismo moderado. Las empresas están priorizando inversiones que generen mayor productividad y control operacional.
En este contexto, Romi está invirtiendo en herramientas inteligentes y soluciones basadas en análisis de datos que permiten optimizar procesos, reducir desperdicios y aumentar la eficiencia global de las plantas. Este enfoque en la inteligencia aplicada a la producción se está consolidando como un factor diferencial de crecimiento.
¿En qué medida la situación geopolítica internacional está influyendo en su actividad?
El contexto geopolítico global influye principalmente en los costes energéticos, la logística internacional y la planificación de inversiones industriales. Esta situación obliga a las empresas a adoptar una visión más estratégica y prudente en la toma de decisiones.
En este escenario, la eficiencia operativa y la fiabilidad de los equipos adquieren una relevancia aún mayor, ya que los clientes buscan minimizar riesgos y maximizar el retorno de sus inversiones.
¿Detecta una mayor demanda por parte del mercado de soluciones tecnológicas más avanzadas, eficientes o sostenibles?
Sin duda. El mercado demanda cada vez más soluciones tecnológicas avanzadas que combinen eficiencia energética, estabilidad de proceso y sostenibilidad.
En línea con esta tendencia, la compañía ha lanzado una nueva línea de máquinas con mayor nivel tecnológico y menor consumo energético, diseñada para ofrecer un mejor rendimiento productivo y una reducción de los costes operativos. La eficiencia se ha convertido en un requisito estratégico para el transformador moderno.
¿Qué tendencias tecnológicas o de mercado considera que marcarán la evolución del sector del plástico en 2026?
De cara a 2026 se identifican varias tendencias clave: un mayor foco en máquinas altamente eficientes, con elevados niveles de disponibilidad y fiabilidad operativa; servicios de asistencia técnica más próximos y rápidos, preparados para actuar tanto en paradas programadas como no programadas; digitalización de los procesos productivos con integración de datos en tiempo real; y un uso creciente de herramientas basadas en inteligencia artificial para analizar datos de producción y ofrecer mejoras concretas en productividad, mantenimiento predictivo y optimización de ciclos.
El futuro del sector no pasa únicamente por la máquina en sí, sino por el ecosistema completo de productividad, soporte y análisis inteligente que la rodea.


























