El proyecto BIOVALSA impulsa la producción de bioplásticos a partir de residuos agrícolas
El proyecto BIOVALSA desarrolló procesos innovadores para fabricar bioplásticos sostenibles a partir de residuos agrícolas y restos de poda, con el objetivo de reducir los costes asociados a la valorización de biomasa y facilitar su aplicación industrial. La iniciativa estuvo liderada por AIMPLAS y contó con financiación de IVACE+i Innovación y fondos FEDER de la Unión Europea.
La investigación se centró en aprovechar residuos abundantes en la Comunitat Valenciana, como la paja del arroz y las podas de cítricos, cuya transformación en materiales de valor añadido resultaba limitada por el elevado coste de los tratamientos convencionales. En los procesos habituales, el uso de enzimas comerciales podía suponer hasta el 40% del coste total, lo que reducía su viabilidad económica.
BIOVALSA planteó rutas alternativas de valorización de biomasa para evitar compuestos químicos costosos y recuperar de forma eficiente las tres fracciones principales de estos residuos vegetales: celulosa, hemicelulosa y lignina. Cada una de ellas se destinó a aplicaciones específicas dentro del ámbito de los bioplásticos.
La celulosa se empleó para producir ácido láctico, materia prima clave en la fabricación de PLA, uno de los bioplásticos de origen vegetal más utilizados. De la hemicelulosa se obtuvo ácido succínico, utilizado en la producción de PBS, un biopolímero con mayor flexibilidad y resistencia térmica. Por su parte, la lignina se valorizó por sus propiedades antimicrobianas como aditivo para evitar la proliferación de microorganismos, lo que aumentaba el valor de mercado y las aplicaciones de los materiales biodegradables y compostables.
El proyecto reunió a varios agentes del ámbito científico y empresarial. Junto a AIMPLAS participaron el Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos de la Universitat Politècnica de València (FoodUPV) y las empresas Bioban, Viromii y Prime Biopolymers. Bioban aportó su capacidad de análisis genómico para identificar cepas bacterianas adecuadas para los tratamientos biológicos, mientras que Viromii evaluó la viabilidad económica de los nuevos procesos. Prime Biopolymers analizó la aplicabilidad industrial de los materiales obtenidos como usuario final.
Durante su primer año de desarrollo, el proyecto avanzó en la separación de los componentes de la paja de arroz mediante métodos alternativos sin sustancias tóxicas y en la evaluación de bacterias y microorganismos capaces de descomponer celulosa y hemicelulosa para generar los ácidos necesarios en la producción de bioplásticos.
BIOVALSA se alineó con las prioridades marcadas por los Comités Estratégicos de Innovación Especializados en Economía Circular y Tecnologías Habilitadoras impulsados por Ivace+i, así como con la Estrategia de Especialización Inteligente (S3) de la Comunitat Valenciana, orientada a promover materiales sostenibles y la aplicación de la biotecnología en procesos industriales.





















