Envasadoras y empacadoras más flexibles y más eficientes
A la cabeza de los países proveedores figura Alemania, seguida de EE UU, Japón e Italia
En el ámbito del envase y del embalaje, jamás ha habido en el mundo entero tan pocas diferencias como hoy en día. Este hecho quizás sea atribuible a la proliferación de las marcas "globales" o de grupos de empresas multinacionales o a la creciente homogeneización del perfil de los consumidores, pero lo cierto es que la producción, la distribución y la venta de artículos envasados se desarrollan conforme a un esquema muy similar tanto en EE.UU.como en Europa, Asia, Oriente Próximo o Latinoamérica. Este artículo ha sido realizado en base a informaciones de la feria Interpack (Düsseldorf).
Aunque el tipo y el tamaño de los envases, sus combinaciones y en parte también los medios de envasar y empacar presentan una notable diversidad en los distintos meridianos, los adelantos en el sector del envase y del embalaje son determinados en todas partes por los mismos factores. Entre ellos figuran imperativos económicos, como la presión que ejercen los costes, y nuevos requisitos relacionados con el transporte, la distribución y el comercio; y desde luego las necesidades de los consumidores, en especial por lo que se refiere a las conveniencias del consumidor, a la seguridad y a la información. Los fabricantes de artículos envasados responden intensificando sin cesar la flexibilidad y eficiencia del proceso de producción, lo que permite adaptarse rápidamente a nuevos perfiles de requisitos que surjan en el mercado. Productividad optimizada, breves tiempos de preparación, diagnóstico rápido y alto grado de automatización son características que ya forman parte del catálogo de propiedades normales de las líneas de envasar y empacar en todo el mundo.
Cuanto más complejos y técnicamente refinados son los sistemas de envasado, tanto más trascendencia tiene la estructuración sencilla y clara de la secuencia de operaciones. En el terminal de mando o panel de control es posible ejercitar efectivamente y representar procesos de diagnóstico, así como métodos de preparación, de arranque y de mantenimiento. Adoptando procedimientos computarizados es factible reducir aún más los tiempos de preparación al cambiar de recipiente, coordinando con suma precisión el tipo y el tamaño del envase y los demás parámetros operativos. Los sistemas robotizados ofrecen soluciones para flexibilizar el equipo, en tanto que con sistemas de telediagnóstico se puede asegurar el funcionamiento impecable de las líneas de envasado 24 horas al día y en el mundo entero. Además, hay procesos optimizados de manipulación de productos y materiales, que permiten procesar incluso recortes de envases caprichosos sin que merme la velocidad ni la eficiencia.
La construcción de maquinaria de envasar y empacar ha alcanzado hoy en día, a nivel mundial, un volumen de ventas del orden de los 20 000 millones de dólares. A la cabeza de los países proveedores figura Alemania, seguida de EE UU, Japón e Italia, correspondiendo a EE UU alrededor de 20 por ciento de la producción mundial y del consumo. El U.S. Packaging Machinery Manufacturers Institute presentó recientemente un estudio sobre el comportamiento de compra de la industria envasadora estadounidense, según el cual el primer puesto de la lista de máquinas nuevas adquiridas en 1998 corresponde a los sistemas de verificación y control, seguidos por las máquinas de codificar, imprimir, paletizar, preparar bultos, etiquetar y envolver (horizontalmente), así como por las áreas de transporte, alimentación, láminas contráctiles y sellado en caliente; conformación, llenado y cierre; cajas y bandejas; bolsas y cajas de cartón; envases ceñidos y blister.
El motivo principal de las decisiones correspondientes a inversiones de capital en nuevas tecnologías de envasar y empacar, según indicó la industria envasadora, fue la ampliación prevista de la capacidad de producción y de envasado. Asimismo la sustitución de máquinas viejas –para aumentar el rendimiento o sencillamente debido a su antigüedad– es un frecuente motivo de la compra de equipos nuevos. Entre los perfeccionamientos técnicos recientes que incitan a comprar figuran las posibilidades de preparación de las máquinas sin necesidad de herramientas, la incorporación de ordenadores, los sistemas de control de las máquinas de fácil manejo, los robots y los sistemas de autodiagnóstico y de visualización.
La industria envasadora estadounidense es el mayor comprador mundial de máquinas de envasar y empacar. Los desembolsos de las empresas estadounidenses en 1997, correspondientes a la compra de máquinas, aumentaron alrededor de 8 por ciento y volverán a crecer a razón de 4 por ciento anual en el período de 1998 a 2000.
También en 1997 fue Alemania el principal país de origen de las máquinas importadas por EE UU, seguido por Italia, Canadá, Japón, Reino Unido, Suiza, Países Bajos y Suecia. Según datos publicados por el U.S. Census Bureau, las importaciones corresponden principalmente a las áreas de llenado, cierre, sellado, etiquetado y máquinas de envolver (p.ej. dulces).
A medida que va progresando el proceso europeo de unión, aumenta la variedad de marcas que se venden en toda Europa y la demanda de máquinas de envasar y empacar con las que es posible realizar una gama más amplia de productos de manera más rapida y con menor costo. La exigencia del comercio de que se acorten los plazos de entrega, obliga a la industria envasadora a adquirir instalaciones de producción flexibles, a fin de poder cambiar enseguida de producto y de tamaño del envase. Asimismo, las normas ecológicas y de etiquetado plantean nuevos retos a la industria y a la logística de envases y embalajes, no sólo en la UE sino también en terceros países de Europa occidental y oriental.
Mientras que la crisis económica de Asia está deparando sombríos pronósticos de ventas en la región asiática del Pacífico a los constructores de maquinaria de envasar y empacar, China se presenta como mercado con un futuro sumamente halagüeño. Fiabilidad, alta velocidad y la tecnología más avanzada son los factores en que confían en especial las empresas grandes que operan allí con participación extranjera.
Brasil y México prometen potencial para nueva tecnología de envases y embalajes, sobre todo en el área de las bebidas. Con un consumo de refrescos del orden de 140 litros per cápita, México ocupa mundialmente el segundo puesto, precedido por EE UU (200 litros). Brasil (70 litros) figura en tercera posición, en tanto que el consumo per cápita en Europa oscila alrededor de los 65 litros. Una demanda creciente de máquinas de envasar y empacar y no sólo en 1998 parte de cuatro sectores económicos: productos alimenticios, farmacéuticos, cosméticos y de limpieza. Sobre todo las máquinas de acabado, como empacadoras en cajas, paletizadoras, instalaciones de embalar con láminas elásticas y contráctiles, y máquinas multienvasadoras son las más solicitadas por las grandes empresas multinacionales de América Central y América del Sur.






























