Vitamina C, retinol y ácidos exfoliantes: tres mitos que siguen generando dudas durante el verano
Con la llegada del verano vuelven a surgir dudas sobre el uso de determinados activos cosméticos. La vitamina C, los retinoides y los ácidos exfoliantes suelen protagonizar numerosos mensajes en redes sociales que aconsejan suspender su aplicación hasta el final del verano. Sin embargo, para Nuria Aluart, experta en belleza y fundadora de Mumona, muchas de estas afirmaciones carecen de base científica.
La vitamina C sí puede utilizarse por la mañana
Uno de los mitos más habituales es que la vitamina C no debe aplicarse durante el día porque puede favorecer la aparición de manchas.
Según Aluart, ocurre precisamente lo contrario cuando se trata de formulaciones estables.
La especialista añade que si una marca recomienda evitar su uso diurno, probablemente se deba a la baja estabilidad de la formulación.
“Si una marca te dice que no puedes usar vitamina C por la mañana en verano, es porque su vitamina C no es estable y se oxida”.
Los retinoides no están prohibidos en verano
Otro de los conceptos erróneos es que el retinol debe eliminarse completamente de la rutina durante los meses de mayor radiación solar.
La fundadora de Mumona explica que estos activos no son fotosensibilizantes en sentido estricto, aunque pueden aumentar la sensibilidad de una piel que ya se encuentra irritada.
“El problema no es el verano; el problema es utilizar un retinoide demasiado potente en una piel que ya está irritada por el calor, la playa o la exposición solar”.
En este sentido, recomienda utilizarlos únicamente por la noche y mantener una protección solar diaria de amplio espectro, adaptando la frecuencia de aplicación cuando la exposición solar vaya a ser muy intensa.
Los ácidos exfoliantes también pueden utilizarse
Los alfa y beta hidroxiácidos tampoco deben eliminarse automáticamente de la rutina estival.
“Ni el ácido glicólico, ni el láctico, ni el salicílico provocan manchas por sí mismos. Lo que ocurre es que una piel recién exfoliada puede estar más vulnerable si después no se protege correctamente del sol. El problema no es el ácido, sino la falta de fotoprotección”.
Para Aluart, la clave consiste en adaptar la frecuencia de uso, elegir formulaciones equilibradas y respetar siempre el estado de la barrera cutánea.
“La clave nunca está en eliminar radicalmente estos activos cuando llega el verano, sino en adaptar la frecuencia de uso, elegir la concentración adecuada y respetar siempre el estado de la barrera cutánea”, concluye.



