Lavado inverso: la técnica que ayuda a proteger el cabello durante el verano
Una técnica que protege la fibra capilar
Según explica Wilma Sortino, experta en salud capilar de Llongueras, el lavado inverso “equilibra limpieza e hidratación y es perfecto para todas estas personas que se lavan el cabello con frecuencia, sobre todo para las que tienen tendencia a tener las puntas secas”.
Además, añade que “con el tiempo se puede observar una mejoría a nivel de recuperación de brillo, mejor suavidad, elasticidad y podríamos hablar pues de un tratamiento de lavado más en profundidad”.
Cómo realizar el lavado inverso
Lejos de tratarse únicamente de cambiar el orden de aplicación de los productos, esta técnica busca minimizar el desgaste que produce el lavado sobre la fibra capilar y conservar mejor su hidratación natural.
Wilma Sortino recomienda seguir estos pasos:
- Aplicar la mascarilla sobre el cabello húmedo. “Primero deberíamos mojar el cabello, luego aplicar mascarilla o acondicionador de medias y puntas sin tocar el cuero cabelludo y sin aclarar”.
- Lavar la raíz con el champú. “Aplicaremos el champú directamente sobre el cuero cabelludo adecuándose a su estado. Luego lo masajeamos”.
- Aclarar ambos productos al mismo tiempo. “Aclaramos ambos productos a la vez”.
¿Por qué funciona?
La especialista explica que “este lavado se basa en el hecho de que los tensioactivos de los champús eliminan tanto la grasa como las proteínas naturales”.
En este sentido, añade que “la función del pre champú será nutrir en profundidad porque la mascarilla lo que hará es cubrir la cutícula y protegerla durante el lavado. De ese modo, evitamos la fricción que puede provocar rupturas o las puntas abiertas y nos permite sellar la fibra capilar y proteger más”.
¿Mascarilla o aceite?
Muchas personas utilizan aceites antes del lavado como tratamiento protector. Sin embargo, Wilma Sortino recuerda que ambos productos cumplen funciones diferentes.
“Una mascarilla pre champú lo que hará es crear una barrera sobre la fibra y ayudar a que el cabello sufra menos con el lavado y con el contacto del agua”.
No obstante, aclara que “no es igual a la protección de un aceite. La mascarilla suele aportar solo suavidad y acondicionamiento, mientras que el aceite suele bloquear mejor la entrada de agua y podrá reducir el hinchado de la fibra”.
Respecto a si la mascarilla puede sustituir al aceite, la experta responde que dependerá de la forma de aplicación: “Para evitar que el pelo se engrase en exceso, es importante que una mascarilla pre champú no regule la grasa del cuero cabelludo por sí misma. Más bien puede ayudar a no sobrecargar si la aplicas solo de medias y puntas. Si se aplica demasiado cerca de la raíz, o si la fórmula es demasiado pesada, podríamos dar sensación de más grasa o de más apelmazamiento, así que es mejor trabajar solo con un aceite ligero”.
Acondicionador y mascarilla no cumplen la misma función
El hecho de aplicar la mascarilla antes del champú no significa que sustituya al acondicionador. Ambos productos siguen teniendo funciones diferentes dentro de la rutina capilar.
“El acondicionador se ha de utilizar después de cada lavado, porque su función es de sellar la cutícula, rehidratar y rehumectar lo que es la fibra capilar, ya que el champú la abre”, explica Wilma Sortino.
En cambio, la mascarilla tiene una función más nutritiva y reparadora. Por ello, la especialista recuerda que “no se recomienda usar la mascarilla capilar todos los días. Las mascarillas son tratamientos concentrados y al final lo que podría es sobrecargar el cabello y alterar el pH del cuero cabelludo con un uso excesivo”.
En cuanto a la frecuencia de uso, añade que “lo normal sería utilizar una mascarilla para un cabello normal una vez a la semana y para cabello dañado o seco podríamos utilizar de dos a tres veces como mucho a la semana. Así nutrimos a nivel más interno, al revés del acondicionador que nos permite solo hidratar y rehumedecer las cutículas”.
Cómo aplicar correctamente la mascarilla
La forma de aplicación también influye en el resultado final. Según Wilma Sortino, “los tiempos de exposición de la mascarilla pueden variar entre cinco, diez o quince minutos”.
Para optimizar su eficacia recomienda:
- Hacer particiones y aplicar pequeñas cantidades mechón por mechón.
- Masajear cada mechón e “incluso se puede torcer el mechón para que penetre mejor el producto dentro de la fibra capilar”.
- Dejar actuar el producto sin calor o potenciar su efecto utilizando “un papel osmótico o dejarlo debajo de un casco de calor seco o húmedo”.
Asimismo, aconseja no aplicar la mascarilla desde la raíz “para evitar que se mezcle con la grasa natural del cuero cabelludo y por resultado que te dé un efecto de cabello con mucho peso y una raíz plana”, eliminar el exceso de agua antes de aplicarla y aclarar siempre muy bien el producto para evitar residuos sobre la fibra capilar.
Qué mascarilla elegir según el tipo de cabello
Cabellos grasos
En cabellos con tendencia grasa, Wilma Sortino recomienda fórmulas ligeras, preferiblemente con textura tipo gel y con ingredientes reguladores del sebo.
Entre los activos más recomendados destaca el ácido succínico y la niacinamida.
Por el contrario, aconseja evitar siliconas, aceites pesados, parabenos, sulfatos, alcoholes secantes fuertes y derivados del formaldehído.
Cabellos secos
Cuando el cabello presenta sequedad o una fibra sensibilizada, la especialista recomienda mascarillas capaces de hidratar profundamente y restaurar la barrera lipídica.
Entre los ingredientes aconsejados menciona aceites de coco, argán o jojoba, proteínas vegetales, niacinamida, mantecas de karité o cacao, aloe vera y pantenol.
En cambio, desaconseja sulfatos, siliconas no solubles, alcoholes secantes, parabenos, fragancias sintéticas y derivados del formaldehído, ya que pueden dificultar la absorción del tratamiento y favorecer la irritación del cuero cabelludo.



