Cómo preparar el cabello en verano para minimizar la caída estacional del otoño
Anticiparse desde el verano
La prevención es la mejor herramienta para afrontar la caída estacional. Cuanto más saludable llegue el cabello al mes de septiembre, mejor resistirá el efluvio telógeno.
“Sin duda conviene anticiparse, aunque no siempre con un enfoque puramente anticaída. Lo fundamental es actuar sobre los factores que pueden agravar la futura caída, especialmente los relacionados con el verano, como la radiación solar, el estrés oxidativo, la deshidratación o el deterioro de la fibra capilar”.
Por ello, la experta recomienda utilizar durante los meses de verano productos que no solo actúen frente a la caída, sino que también mejoren la microcirculación, limpien sin resecar, aporten nutrientes que favorezcan el crecimiento capilar y ayuden a reparar la fibra.
Asimismo, recuerda la importancia de cuidar el cabello desde el interior mediante una alimentación equilibrada y, cuando sea necesario, con el apoyo de nutracéuticos.
Nutracéuticos como complemento
Revita Tablets es un nutracéutico formulado con vitamina D, biotina, zinc y melatonina que, según la firma, favorece un crecimiento del cabello visiblemente más grueso y aporta mayor densidad. La melatonina actúa además como antioxidante y modulador del crecimiento capilar, ayudando a prolongar la fase de crecimiento del cabello.
Por su parte, Revita SOD combina superóxido dismutasa y ashwagandha con vitamina D, hierro, zinc y magnesio. Según la marca, esta formulación ayuda a reducir el daño oxidativo, proteger el folículo piloso frente al estrés celular y favorecer el crecimiento del cabello.
Cuatro gestos para cuidar el cabello durante el verano
1. Elegir un champú adecuado
El verano es un buen momento para incorporar un champú que combine acción anticaída con ingredientes antioxidantes y reparadores, capaces de combatir los radicales libres generados por la radiación solar y reparar el daño de la fibra capilar.
Según la especialista, la gama Revita de DS Labs responde a estas necesidades.
2. Proteger también el cuero cabelludo
La fotoprotección no debe limitarse al cabello. El cuero cabelludo también necesita protección frente a la radiación solar.
El uso de sombreros, gorras o fotoprotectores específicos ayuda a reducir el estrés oxidativo, la deshidratación y el impacto negativo que la radiación puede tener sobre el folículo piloso y la calidad del cabello.
3. Secar correctamente el cabello
La especialista aconseja no mantener el cabello húmedo durante demasiado tiempo ni acostarse con el pelo mojado.
Lo recomendable es retirar primero el exceso de agua con una toalla y secar la raíz con el secador, utilizando una temperatura moderada y manteniendo una distancia aproximada de 15 centímetros. También recomienda evitar el uso excesivo de planchas, secadores a alta temperatura y otras herramientas térmicas que puedan debilitar la fibra capilar.
4. Utilizar fórmulas adaptadas al verano
Durante esta época del año es habitual que el cabello acumule restos de sal, cloro o fotoprotectores.
Según Katrina Riera, utilizar productos demasiado agresivos o que no limpien correctamente puede resecar el cabello, alterar el equilibrio del cuero cabelludo y aumentar la fragilidad de la fibra capilar.



