Peluquería masculina
Los ‘looks’ masculinos de referentes españoles que reflejan las líneas técnicas de la peluquería en 2026
20/02/2026
La peluquería masculina en 2026 avanza hacia una etapa de mayor madurez técnica, marcada por la naturalidad en los acabados, la personalización del corte y un mayor control del crecimiento del cabello. Estas líneas de trabajo se reflejan también en los ‘looks’ que adoptan distintos actores y referentes españoles, cuyas elecciones estéticas coinciden con la evolución que se observa en el salón profesional.
Más allá de modas puntuales, estos estilos conectan con una demanda real del cliente masculino, que prioriza cortes funcionales, coherentes con su estilo de vida y capaces de mantener su forma con el paso de las semanas.
Textura y movimiento como base del corte masculino
Uno de los rasgos más visibles en los ‘looks’ actuales es el protagonismo de la textura natural del cabello. Los cortes trabajados mayoritariamente a tijera, con capas suaves y volúmenes controlados, ganan terreno frente a estructuras excesivamente rígidas.
Este planteamiento técnico facilita la adaptación a diferentes densidades y tipos de cabello y permite un crecimiento más armónico entre visitas al salón, una de las principales preocupaciones del cliente masculino en 2026.
Degradados más largos y transiciones suaves
El degradado continúa siendo un recurso habitual en peluquería masculina, aunque su ejecución evoluciona. Durante 2026 se imponen ‘fades’ bajos o medios, con transiciones progresivas y menos contrastadas, que se integran mejor en el conjunto del corte.
Este tipo de trabajo exige una mayor precisión técnica, ya que el degradado deja de ser un elemento protagonista para convertirse en una base que acompaña la forma general del peinado.
El largo medio gana presencia en el salón
El cabello masculino de largo medio se consolida como una de las opciones más presentes en el salón profesional. Flequillos desestructurados, contornos suaves y una mayor libertad de peinado definen este tipo de cortes, que permiten múltiples interpretaciones según el acabado final.
Referentes como Arón Piper o Álvaro Rico reflejan cómo este largo intermedio se adapta tanto a estilos más desenfadados como a propuestas más pulidas, siempre desde una base técnica sólida.
Clasicismo actualizado y naturalidad en los acabados
Otros perfiles optan por una reinterpretación de los cortes clásicos, con laterales contenidos y una parte superior ligeramente más larga, evitando líneas duras y contornos excesivamente marcados. Es el caso de estilos asociados a Mario Casas, que conectan con un cliente que busca una imagen cuidada, atemporal y fácil de mantener.
En estos ‘looks’, la naturalidad del acabado prima sobre el efecto gráfico, lo que refuerza la importancia del diagnóstico previo y de la adaptación personalizada por parte del profesional.
Integración de cabello y barba como conjunto
La armonía entre el corte y la barba continúa siendo un aspecto clave en la peluquería masculina actual. La conexión progresiva entre ambas zonas, sin saltos bruscos ni contrastes excesivos, se consolida como una de las señas de identidad del trabajo profesional en 2026.
Estilos como los que suele lucir Miguel Ángel Silvestre evidencian la importancia de tratar el conjunto como una sola estructura, respetando proporciones y densidades para lograr un resultado equilibrado.
Una lectura profesional de la tendencia masculina
Estos ‘looks’ no definen una moda cerrada, sino que actúan como reflejo visual de una tendencia técnica más amplia, caracterizada por un menor artificio y un mayor peso del criterio profesional. En este contexto, la experiencia del peluquero o barbero vuelve a situarse en el centro del servicio como principal valor diferencial frente a la estandarización.



