El valor contable no debe confundirse con el valor económico de un activo
El valor oculto de los activos industriales: cuando una empresa desconoce parte de su patrimonio
Pedro Álvarez, director de valoraciones industriales de Grupo Gesvalt
12/10/2026
La creciente automatización ha cambiado la manera de entender el valor de estos activos. En determinados casos, el equipamiento industrial y logístico puede alcanzar un valor superior al del propio inmueble. De hecho, algunas naves se diseñan específicamente para adaptarse a la configuración, las dimensiones y los requisitos técnicos de los equipos instalados en su interior.
Desde el punto de vista industrial, la maquinaria, los equipos productivos y las instalaciones técnicas pueden representar una parte considerable del valor total de los activos de una compañía, puesto que son los elementos que permiten desarrollar la actividad y generar ingresos. Esta circunstancia resulta especialmente relevante en plataformas con un alto grado de automatización, instalaciones de frío industrial, sistemas de clasificación o líneas de producción.
Estos activos también adquieren una importancia creciente en el ámbito financiero. Durante los últimos años, las entidades financieras han identificado nuevas posibilidades de financiación vinculadas al componente industrial de las empresas, mediante operaciones en las que la maquinaria, las instalaciones técnicas y otros equipos asociados a la actividad pueden incorporarse como garantías.
Sin embargo, muchas compañías todavía desconocen el valor económico actualizado de sus equipos. Es frecuente encontrar maquinaria completamente amortizada, o con un valor neto contable reducido, que conserva un valor significativo porque continúa operativa, mantiene su capacidad productiva y dispone de un adecuado programa de mantenimiento.
Por tanto, el valor contable no debe confundirse con el valor económico de un activo. La amortización responde a criterios contables y fiscales, mientras que la pérdida efectiva de valor depende de factores técnicos, funcionales, tecnológicos y de mercado. La ausencia de una valoración actualizada puede ofrecer una visión incompleta del patrimonio empresarial, condicionar las decisiones de inversión y limitar la capacidad de negociación en operaciones de financiación, aseguramiento, compraventa o reestructuración.
A ello se suma otro aspecto importante: el coste histórico de adquisición puede diferir notablemente del coste actual de sustituir un equipo por otro de prestaciones equivalentes. La inflación, el encarecimiento de los materiales y los costes de transporte, instalación, ingeniería y puesta en funcionamiento pueden incrementar considerablemente el coste de reposición. Esta diferencia puede provocar desviaciones en las coberturas aseguradoras, situaciones de infraseguro o sobreseguro y una planificación menos precisa de las inversiones futuras.
Por este motivo, la valoración de maquinaria, equipos productivos e instalaciones técnicas exige un análisis especializado. No se trata únicamente de calcular el coste de un equipo nuevo y aplicar un porcentaje de depreciación según su antigüedad. Es necesario conocer las características técnicas del activo, su función dentro del proceso productivo, su capacidad, su nivel de utilización, su estado de conservación, el mantenimiento realizado, las mejoras incorporadas y su vida útil restante.
También deben evaluarse la obsolescencia funcional y tecnológica, la disponibilidad de equipos equivalentes en el mercado, los costes relacionados con su instalación y, cuando proceda, su grado de especialización o vinculación con el emplazamiento. Según la naturaleza del activo y la finalidad de la valoración, pueden utilizarse diferentes enfoques y contrastarse referencias de mercado, costes de reposición y capacidad de generación de rendimientos.
En consecuencia, la depreciación económica de una máquina no siempre coincide con su amortización contable ni depende exclusivamente del paso del tiempo. Un equipo antiguo puede mantener una parte importante de su valor si continúa siendo eficiente, competitivo y adecuado para la actividad. En cambio, una máquina relativamente reciente puede experimentar una pérdida considerable de valor debido a la obsolescencia tecnológica, los cambios regulatorios, la falta de demanda o su inadecuación a las necesidades actuales de producción.
En un contexto de creciente automatización, conocer el valor real de la maquinaria, los equipos productivos y las instalaciones técnicas va más allá de una cuestión contable. Constituye una herramienta para orientar las decisiones de inversión, ajustar las coberturas aseguradoras, acceder a financiación en mejores condiciones y determinar con mayor precisión el valor económico de una compañía. En muchos casos, los activos que más contribuyen a la actividad empresarial son también aquellos cuyo valor resulta menos visible.


















